¿Cómo enseñarle a tu perro a relajarse y mantenerse tranquilo frente a nuevos estímulos?

Especialistas en comportamiento canino aseguran que la calma también se aprende y recomiendan entrenar a los perros con paciencia, refuerzo positivo y exposición gradual.

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Foto: Commons.

La tranquilidad en los perros no siempre aparece de forma natural. Frente a ruidos, visitas, cambios de rutina o situaciones nuevas, muchas mascotas reaccionan con ansiedad, excitación o nerviosismo. Por eso, especialistas en comportamiento animal sostienen que la calma también puede entrenarse.

Lejos de tratarse simplemente de “mal comportamiento”, estas reacciones suelen estar vinculadas a una dificultad para regular estímulos y manejar situaciones que el perro percibe como demasiado intensas o desconocidas.

Expertos en adiestramiento canino explican que enseñar a relajarse implica ayudar al animal a asociar determinados espacios y conductas con seguridad, bienestar y ausencia de amenaza.

Crear un espacio seguro y reconocer señales de calma

Uno de los primeros pasos recomendados es establecer un “lugar de calma”, como una cama, manta o colchoneta donde el perro pueda descansar y sentirse protegido.

A partir de ahí, el trabajo consiste en reforzar los momentos en los que el animal se muestra relajado y tranquilo, siempre sin presionarlo ni exigir respuestas inmediatas.

Los especialistas destacan la importancia de aprender a reconocer las señales reales de relajación. Entre ellas aparecen:

  • Postura corporal distendida, acostado de costado, boca arriba o en posición relajada.
  • Respiración lenta y regular.
  • Cola en posición natural o con movimientos suaves.
  • Mirada tranquila y ojos relajados.
  • Boca apenas entreabierta, con mandíbula suelta y lengua visible.

Identificar estos comportamientos permite reforzar correctamente los momentos de calma y evitar confundir quietud con tensión o miedo.

Hombre con un perro
Hombre con un perro
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Cómo empezar el entrenamiento

El proceso debe hacerse de forma gradual y con mucha constancia. Los especialistas recomiendan comenzar en ambientes tranquilos, con pocos estímulos, e ir aumentando progresivamente las distracciones.

El paso a paso sugerido incluye:

  • Elegir un lugar donde el perro se sienta seguro.
  • Esperar a que baje su nivel de excitación antes de iniciar el ejercicio.
  • Premiar los momentos de tranquilidad con una golosina o croqueta cerca de sus patas delanteras.
  • Hablarle en voz baja y utilizar caricias suaves.
  • Asociar palabras como “calma” o “tranquilo” a los momentos de relajación.

Con el tiempo, el perro empieza a relacionar esas palabras y ese espacio con sensaciones de seguridad y descanso.

Perro esperando a su dueño
Perro esperando a su dueño
Foto: Canva

Paciencia, rutina y refuerzo positivo

Otro punto clave es la exposición gradual a los estímulos que alteran al animal. Si se pone nervioso con visitas, ruidos o movimientos externos, la recomendación es presentarlos poco a poco, evitando saturarlo o generarle miedo.

Los expertos remarcan que los gritos, retos o castigos pueden empeorar el problema y aumentar el estrés, dificultando el aprendizaje.

Por eso, el entrenamiento debe apoyarse en ejercicios breves, repetidos diariamente y basados en refuerzo positivo.

Aunque los resultados no suelen ser inmediatos, la práctica constante ayuda a que el perro aprenda a sentirse más seguro, desarrolle autocontrol y pueda adaptarse mejor a distintos entornos y situaciones cotidianas.

En base a El Tiempo/GDA

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