El consumo de mariscos sin una correcta manipulación de alimentos o una adecuada cocción puede provocar intoxicación alimentaria, cuyos síntomas pueden aparecer incluso hasta 48 horas después de la ingesta.
Durante la Semana de Turismo, los mariscos son un alimento habitual, pero su preparación inadecuada incrementa el riesgo de enfermedades alimentarias. Factores como la interrupción de la cadena de frío, el consumo de mariscos crudos o una deficiente higiene en la manipulación pueden generar diversos problemas digestivos.
Entre los principales síntomas de intoxicación alimentaria se encuentran náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y debilidad muscular. En casos
más severos, pueden presentarse signos como hormigueo alrededor de la boca y dificultad para respirar, lo que requiere atención médica urgente.
Medidas preventivas para el consumo de mariscos
Para reducir el riesgo de intoxicación por mariscos, se recomienda:
- Comprar en establecimientos con normas sanitarias.
- Verificar que los productos estén frescos, sin mal olor ni aspecto opaco.
- Mantener los mariscos bajo refrigeración adecuada desde su compra.
- Realizar una cocción completa y evitar el consumo de mariscos crudos, especialmente en personas vulnerables.
Es importante tener en cuenta que los síntomas digestivos no siempre aparecen de inmediato. Pueden manifestarse desde pocas horas hasta dos días después, dificultando la identificación del origen de la intoxicación.
Ante la presencia de malestar digestivo, fiebre o debilidad, se recomienda acudir a un centro de salud para recibir atención médica oportuna.
Tratamiento de la intoxicación alimentaria
Según el Manual Merck, el tratamiento de la intoxicación alimentaria depende del agente causante. Entre las medidas más frecuentes se incluyen:
- Uso de antihistamínicos en caso necesario.
- Hidratación mediante la ingesta de líquidos.
- Administración de suero intravenoso si el paciente no puede beber.
- Medicación para controlar vómitos.
- Tratamientos para estabilizar la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y la respiración.
Adoptar buenas prácticas de seguridad alimentaria es fundamental para prevenir riesgos y disfrutar del consumo de mariscos de forma segura.