Cinco señales de alerta que pueden indicar que su gato tiene un problema de salud

Los gatos suelen ocultar el dolor y el malestar, por lo que cambios en el apetito, el comportamiento, el uso del arenero o la actividad pueden ser señales que conviene atender.

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Foto: Picryl.

Los gatos tienen una particularidad que puede dificultar la detección de algunas enfermedades: suelen ocultar el dolor y el malestar y mantener una apariencia normal incluso cuando algo no está bien. Por eso, observar sus hábitos cotidianos puede ser clave para advertir cambios y consultar a tiempo.

Variaciones en la alimentación, la actividad, el comportamiento o la rutina pueden ser señales de que el animal atraviesa algún problema. De acuerdo con el médico veterinario Michel Cardona, citado en la nota de origen, un cambio repentino no debería atribuirse simplemente a un capricho, ya que puede ser una forma de expresar dolor, estrés o una enfermedad en desarrollo.

Cinco cambios de comportamiento que conviene observar

Aunque cada gato tiene su propia personalidad y sus rutinas, existen algunas modificaciones que merecen especial atención.

1. Deja de comer
La pérdida de apetito no debería considerarse un comportamiento habitual. Según la información proporcionada, incluso un ayuno de pocas horas puede representar un riesgo para algunos gatos, especialmente aquellos con sobrepeso, por lo que requiere una valoración veterinaria.

Los gatos son carnívoros obligados y necesitan más de 40 nutrientes esenciales, entre ellos taurina, vitamina A y ácidos grasos esenciales. Por eso, su alimentación debe ser completa y equilibrada y estar adaptada a sus necesidades y etapa de vida.

2. Se esconde constantemente
Si un gato que normalmente interactúa con las personas comienza a esconderse durante períodos prolongados, puede estar atravesando dolor, una enfermedad o niveles elevados de estrés.

También existen factores ambientales capaces de alterar su comportamiento, como una mudanza, una remodelación del hogar o la llegada de otra mascota. En esos casos, resulta conveniente ofrecerle lugares tranquilos donde pueda refugiarse, además de espacios elevados, rascadores y juguetes.

Gato negro jugando.
Gato negro jugando.
Foto: Canva.

3. Cambia sus hábitos en el arenero
Orinar o defecar fuera de la caja, modificar la frecuencia con la que la utiliza o mostrar dificultades para hacerlo son cambios que no deberían pasarse por alto.

Estas conductas pueden estar asociadas con enfermedades urinarias, trastornos digestivos, problemas articulares o molestias vinculadas con el arenero o la arena.

El lugar donde se encuentra la caja también es relevante: debe mantenerse limpio y estar ubicado en un espacio tranquilo, donde el gato pueda utilizarla sin sentirse amenazado o estresado.

El acicalamiento forma parte de la conducta normal de los gatos. Sin embargo, cuando se vuelve excesivo o compulsivo puede estar relacionado con estrés, alergias, dolor o enfermedades dermatológicas.

4. Se lame de manera excesiva
Observar cuándo comenzó este comportamiento y si aparece acompañado de otros cambios puede aportar información importante al momento de realizar una consulta veterinaria.

5. Reduce su actividad o deja de jugar
Un gato que pierde interés por jugar, duerme mucho más de lo habitual o deja de explorar su entorno puede estar manifestando algún tipo de malestar.

La disminución de la actividad también puede favorecer el sobrepeso y la obesidad. El exceso de peso aumenta el riesgo de problemas como diabetes, afecciones articulares y lipidosis hepática. Por eso, el control periódico del peso y el ajuste de las raciones son parte de los cuidados del animal.

Gato mascota
Gato con sobrepeso.
Foto: Freepik.

Cómo cuidar su bienestar y prevenir problemas

Además de prestar atención a estos cambios, existen medidas que ayudan a cuidar a los gatos durante las distintas etapas de su vida. Sus necesidades nutricionales varían durante el crecimiento, la adultez y la vejez, por lo que el alimento debe ser completo, equilibrado y formulado específicamente para felinos.

La hidratación también merece atención. Como los gatos tienen un bajo estímulo natural de la sed, disponer agua fresca en distintos puntos del hogar puede favorecer su consumo. También se menciona la posibilidad de combinar alimento seco con comida húmeda con alto contenido de agua.

En los gatos que viven dentro de casa, contar con rascadores, juguetes interactivos, escondites y lugares elevados ayuda a reducir el aburrimiento y el estrés, además de favorecer conductas naturales.

Los controles veterinarios periódicos permiten detectar anomalías de manera temprana. Según la información de la nota de origen, estos controles pueden realizarse una o dos veces al año, de acuerdo con la edad y las condiciones de cada animal. También es importante mantener actualizados los esquemas de vacunación y desparasitación.

La esterilización, por su parte, contribuye al control responsable de la población animal y puede ofrecer beneficios para la salud. En las hembras, reduce el riesgo de tumores mamarios e infecciones uterinas, mientras que en los machos puede disminuir conductas como el marcado territorial, las fugas y algunos comportamientos agresivos.

En definitiva, prestar atención al apetito, el nivel de actividad, el acicalamiento, el uso del arenero y los cambios de comportamiento permite conocer mejor el estado habitual del gato. Ante una alteración repentina o persistente, corresponde consultar al médico veterinario para determinar si existe un problema de salud y cuál es el manejo adecuado.

En base a El Tiempo/GDA

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