Cinco hábitos para cuidar los niveles de vitamina D durante el invierno de forma sencilla y saludable

En los meses fríos disminuye la exposición al sol, principal fuente de vitamina D. Estos hábitos ayudan a mantener sus niveles y favorecen la salud ósea, muscular e inmunológica.

Ejercicio.

Con la llegada del invierno, la menor exposición al sol dificulta la producción de vitamina D, un nutriente esencial para el organismo. Durante esta época solemos pasar más tiempo en espacios cerrados y cubrir una mayor parte de la piel, lo que reduce la síntesis natural de esta vitamina.

La vitamina D es fundamental para la absorción del calcio, contribuye al mantenimiento de huesos y dientes saludables, participa en la función muscular y ayuda al correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Además, interviene en la regulación de neurotransmisores, como la serotonina, relacionados con el estado de ánimo.

Aunque la exposición solar sigue siendo su principal fuente, existen hábitos que pueden ayudar a cuidar sus niveles durante los meses más fríos.
1. Aprovechar la luz natural:
Siempre que sea posible, conviene realizar caminatas, pausas o actividades al aire libre para aumentar el contacto con la luz natural.

No se trata de permanecer largos períodos al sol, sino de incorporar momentos cotidianos fuera de los espacios cerrados.

2. Incluir pescados grasos en la alimentación:
Sardinas, salmón, caballa y atún son algunas de las principales fuentes alimentarias de vitamina D.

Consumir este tipo de pescados una o dos veces por semana no solo ayuda a incorporar este nutriente, sino que también aporta proteínas de alta calidad y grasas saludables beneficiosas para la salud cardiovascular.

Pescado con verduras y frutas.jpg
El pescado, sobre todo acompañado por vegetales, es una buena manera de ayudar al estómago a recuperarse de una úlcera.
Foto: Needpix.

3. Elegir alimentos fortificados:
Algunos lácteos, yogures, bebidas vegetales y cereales están enriquecidos con vitamina D.

Leer el etiquetado nutricional permite identificarlos e incorporarlos a la alimentación, especialmente durante las épocas del año con menor exposición solar.

4. Mantenerse físicamente activo:
La vitamina D desempeña un papel importante en la salud muscular y ósea.

Por eso, combinar una alimentación equilibrada con actividad física regular resulta una estrategia beneficiosa. Los ejercicios de fuerza, además, ayudan a preservar la masa muscular y mantener la funcionalidad con el paso del tiempo.

Hacer ejercicio al aire libre
Foto: Freepik

5. No tomar suplementos sin indicación médica:
La suplementación con vitamina D no es necesaria para todas las personas ni requiere la misma dosis en todos los casos.

Antes de comenzar a tomar suplementos, es recomendable consultar con un profesional de la salud que evalúe cada situación de manera individual, ya que un exceso de vitamina D también puede tener efectos perjudiciales.

En base a La Nación/GDA

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