Con el objetivo de promover la concientización sobre la salud masculina, la Sociedad Uruguaya de Urología (SUU), integrante del Sindicato Anestésico Quirúrgico, conmemora un nuevo “Noviembre Azul”, bajo el lema “Hagamos de la prevención una tradición”, con énfasis en la prevención y la detección precoz del cáncer de próstata.
Según explicó la presidenta de la SUU, Olga Flores, uno de cada seis hombres uruguayos padecerá cáncer de próstata a lo largo de su vida. Además, cada año se diagnostican 1.500 nuevos casos de esta enfermedad, que provoca cerca de 600 muertes.
Flores explicó que el cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres mayores de 50 años y la segunda causa de muerte por cáncer en Uruguay, después del de pulmón. Sin embargo, dijo que la mayoría de los pacientes tiene un muy buen pronóstico cuando la enfermedad se detecta a tiempo.
En ese sentido, la uróloga señaló que uno de los principales desafíos es lograr que los hombres incorporen los controles médicos a sus hábitos de cuidado. También aseguró que una de las dificultades radica en que los hombres comienzan a realizarse chequeos periódicos a edades más avanzadas que las mujeres.
“Las mujeres estamos más acostumbradas a los controles, porque a los 18 años ya empezamos con los chequeos ginecológicos y no nos parece raro”, expresó.
En cambio, indicó que los hombres suelen comenzar a realizarse controles específicos a partir de los 50 años, lo que puede dificultar la incorporación de ese hábito. “Es muy difícil incorporar a esa edad un control nuevo y que el paciente o el hombre entienda que una vez al año nos tiene que ver y por qué nos debería ver. Muchos se preguntan: si hasta ese momento están bárbaro, ¿por qué tienen que empezar a consultar ahora?”, planteó.
Por eso, Flores consideró fundamental explicar la importancia de los chequeos y el motivo por el que se recomienda comenzar a esa edad. “Es clave que entiendan la importancia y por qué a partir de los 50 es el límite que ponemos para el inicio de los controles, justamente porque la incidencia para este cáncer aumenta”, sostuvo.
Para diagnosticar el cáncer de próstata existen distintos estudios que permiten evaluar la salud del paciente. Entre ellos se encuentran el análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA), los estudios de imagenología y el examen físico.
Este último suele ser uno de los más temidos por los hombres, aunque los especialistas explican que dura menos de diez segundos y no requiere preparación previa. Mediante el examen, el urólogo puede valorar el tamaño, la consistencia y la movilidad de la próstata, así como detectar la presencia de nódulos sospechosos. “Y lo que es más importante: te puede salvar la vida”, remarcó la presidenta de la SUU.
En la población general con antecedentes de riesgo de cáncer de próstata, los controles con PSA pueden comenzar entre los 40 y los 50 años. Para quienes no tienen antecedentes de riesgo, el primer estudio puede realizarse a los 50 años y, de acuerdo con el resultado, el médico indicará cuándo repetirlo.
La SUU señala que el período de mayor efectividad para el control de esta enfermedad se ubica entre los 50 y los 69 años, dependiendo de los antecedentes de riesgo y de otras enfermedades del paciente.
Flores también recordó que existen otros tumores que requieren atención en distintas etapas de la vida. Entre ellos destacó el cáncer de testículo, cuya mayor incidencia se registra en hombres jóvenes, especialmente entre los 15 y los 35 años.
En ese sentido, señaló la importancia del autoexamen testicular, que permite que cada hombre conozca su cuerpo y pueda identificar cambios o anomalías.
En cuanto a la salud prostática, los expertos advierten que a partir de los 45 años la próstata puede comenzar a crecer, aunque ese agrandamiento puede ser benigno. De todas formas, recomiendan consultar al médico ante cualquier molestia al orinar.
Los síntomas más frecuentes del agrandamiento prostático son la necesidad de hacer fuerza para comenzar a orinar, la demora en hacerlo, la presencia de un chorro débil, fino o intermitente, la necesidad de levantarse durante la noche para orinar o el aumento de la frecuencia urinaria durante el día.
Si no se atiende a tiempo, esta situación puede generar consecuencias como insuficiencia renal, infecciones urinarias, sangrado o incluso la necesidad de utilizar una sonda ante una obstrucción total de la salida de orina.
En cuanto a los tratamientos disponibles en Uruguay, actualmente existen diversas alternativas terapéuticas. A la radioterapia se han sumado nuevos fármacos y también se continúa realizando cirugía robótica.
Esta tecnología permite mejorar la visión en espacios reducidos y realizar movimientos de giro de 360 grados con los instrumentos quirúrgicos, lo que amplía las posibilidades de intervención y las herramientas terapéuticas disponibles para los pacientes.
En el marco de Noviembre Azul, la SUU insiste en la importancia de incorporar los controles médicos a la rutina de los hombres, consultar ante la aparición de síntomas y promover la detección precoz, tanto del cáncer de próstata como de otras enfermedades que afectan la salud masculina.