Aprendió de sus alumnos ciegos y hoy crea mundos invisibles: la historia de la maestra Gabriela Perciante

Dedicó su vida a la docencia e impactó en niños, familias y docentes con sus libros; planea hacer un podcast y trabaja como narradora oral y profesora de yoga.

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Gabriela Perciante en el escenario.
Foto: Cortesía Gabriela Perciante.

Gabriela Perciante recuerda con cariño su época de maestra, cuando daba clase a niños ciegos y con baja visión. “Aprendí mucho más de mis alumnos que ellos de mí”, sostuvo y agregó que descubrió un mundo nuevo a través de sus estudiantes; uno donde la vista pasa a un segundo plano y toman las riendas los demás sentidos. Hoy, ya jubilada, continúa promoviendo la educación con sus libros y audiolibros pensados para personas con ceguera.

Todo empezó hace más de 30 años, cuando un niño con baja visión —casi ceguera— ingresó a uno de sus grupos. En su interior despertó una inquietud que había estado desde siempre: “Tuve un abuelo materno, que no conocí, que fue director del Instituto Nacional de Ciegos. Mi madre hacía cuentos y me quedó en el aire eso de cómo sería el sistema braille, cómo leerían las personas ciegas”.

Se especializó en discapacidad visual en el año 1995 y desde entonces trabajó como docente en la Escuela Especial N° 198 de Discapacidad Visual, hasta su jubilación (2020). “Fue una experiencia muy linda, de mucho aprendizaje, muy intensa. Aprendí sobre alegría, ternura, autenticidad, resiliencia, superación, fortaleza. Aprendí cómo se puede salir adelante a pesar de todo”, contó.

Una de las cosas que más le llamó la atención fue que, mientras había libros para niños repletos de personajes vistosos y dibujos entretenidos, no había textos atractivos para quienes tenían discapacidad visual. Sí se encontraban obras escritas en braille, pero no tanto libros que los motivaran a conectar con la fascinante experiencia de leer. Entonces, surgió la idea: crear uno con tapa texturizada, olores y relieves.

Gabriela Perciante
Gabriela Perciante con sus libros.
Foto: Cortesía Gabriela Perciante.

De Manzi a Etzé: cuentos para niños con discapacidad visual

Junto a su hija Andrea hizo a mano las tapas de los ejemplares. La historia estaba escrita en braille y también en macrotipo —un tamaño de letra más grande de lo habitual— para aquellos con baja visión. Así nació Manzi, brujita de manzana, el relato de una pequeña bruja de pelo rojo que irradiaba aroma a esa fruta.

En 2018 presentó el proyecto a la Fundación ONCE América Latina (FOAL) —que mejora y apoya la situación de las personas con discapacidad visual— y ganó. La organización financió la publicación de 200 libros y 10 talleres de braille, lo que le permitió recorrer escuelas de Uruguay y conocer maestros y familias.

El segundo libro llegó en 2019, inspirado en Dilan Ezequiel, uno de sus alumnos. Él —que en ese momento tenía ocho o nueve años— tiene ceguera congénita y conductas del espectro autista. Un día de mucho viento, en el recreo, giraba y giraba, hasta que preguntó: “¿De qué color es el viento?”. Algunos compañeros con baja visión le respondieron que el viento era invisible. Esa escena quedó grabada en la mente de la docente, que pronto escribió Etzé y la piedra azul.

Hizo 100 tapas de forma artesanal, pero, gracias a la Fundación Braille del Uruguay, pudo hacer otros 200 ejemplares con una impresora braille y dibujos de puntos en relieve. Con el apoyo de Roberto da Cunha, director de la librería Mundos Invisibles, la historia de Etzé cautivó a cientos de niños, docentes y técnicos —psicomotricistas, fisioterapeutas, psicólogos—. Este año, Perciante planea lanzar un podcast a modo de audiolibro para que llegue a más personas, y también sueña con hacer un cortometraje audiovisual.

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Gabriela Perciante en el escenario.
Foto: Cortesía Gabriela Perciante.

Cómo acompañar a las personas con ceguera o baja visión

Para la docente, lo más importante en términos de respeto e integración es “entender que las personas con discapacidad visual son, justamente, personas como cualquiera de nosotros. Todos sabemos hacer algunas cosas mejor que otras”. Es importante ponerse en su lugar y no subestimarlos: “A veces, cuando una persona con ceguera está por cruzar la calle, alguien más lo tironea del brazo para ayudarlo o le habla fuerte, como si no escuchara, sin preguntar si quiere ayuda o no”.

En este sentido, la clave —sostuvo— es la empatía: “La parte técnica mejorará cada vez más, pero es fundamental que se eduque en solidaridad, empatía, valores humanos básicos para integrar a otras personas”.

Perciante también compartió recomendaciones para los padres de niños y niñas con ceguera o baja visión. En primer lugar, sugirió acercarse al centro educativo y conocer técnicas específicas para, por ejemplo, enseñar a sus hijos a vestirse, higienizarse o preparar el desayuno. No se trata de hacer las cosas por ellos, sino impulsarlos a que sean autosuficientes.

A su vez, aconsejó aprender braille, compartir lecturas con los más pequeños e instalar lectores de pantalla como NonVisual Desktop Access (gratuito y de código abierto), Job Access With Speech (popular en entornos educativos y profesionales) y el Narrador de Windows (integrado en el sistema operativo Windows). Por último, destacó: “Estar presentes, pero no sobreproteger”.

Expresión y desarrollo personal

Pasión por contar historias y practicar yoga

Además de docente, Perciante es profesora de yoga y narradora oral. El miércoles 8 de abril a las 18:30 horas presentará ‘Historias escogidas a la carta’ en Santa Ana, Canelones, un encuentro de narración oral acompañado de percusión en vivo. Tiene un valor de $450 con merienda incluida y se requiere reserva previa (+598 94 058 206).

Además, a partir del sábado 11 de abril —y durante ocho encuentros— brindará un taller de narración oral en el Balneario Araminda para los socios de Uni3, organización que promueve la educación no formal en adultos mayores.

El yoga, por su parte, le cambió la vida. Junto a su maestro —Gerardo Pereyra, quien, además, tiene ceguera—, aprendió sobre técnica, filosofía y estilo de vida, y ha logrado sanar heridas y evolucionar física, emocional, mental y espiritualmente. Actualmente tiene su propio espacio de yoga —Dhyana Yoga— en Santa Lucía del Este. Tiene dos cursos virtuales: uno de respiración consciente llamado ‘Sanar con el aliento’ y otro para aprender a escribir con el sistema braille.

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