Redacción El País
Las relaciones íntimas cumplen un rol central en el bienestar emocional y en el fortalecimiento del vínculo de pareja, pero no siempre resultan plenamente satisfactorias. De hecho, alcanzar el placer sexual puede convertirse en un desafío para muchas personas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 40% de las mujeres y el 30% de los hombres experimentan insatisfacción sexual en algún momento de sus vidas. A pesar de su alta prevalencia, se trata de un problema que suele silenciarse: investigaciones publicadas en el Journal of Sexual Medicine indican que el 65% de quienes reportan dificultades sexuales nunca consultaron a un especialista.
Estrés crónico y cansancio acumulado
El estrés y la fatiga derivados del ritmo de vida actual tienen un impacto directo en la salud sexual. Cuando el cortisol, la hormona del estrés, se mantiene elevado durante períodos prolongados, disminuye la producción de hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos.
Este desequilibrio hormonal afecta el deseo sexual, la excitación y la capacidad de alcanzar el orgasmo, haciendo que el cuerpo no responda adecuadamente durante los encuentros íntimos.
Falta de conocimiento sobre el propio cuerpo
El autoconocimiento corporal es clave para disfrutar de una vida sexual plena, pero muchas personas carecen de información básica sobre su anatomía íntima.
Estudios del Instituto Kinsey revelan que alrededor del 60% de las mujeres no conoce completamente el clítoris, principal órgano del placer femenino, lo que dificulta la satisfacción sexual.
Medicamentos que afectan la función sexual
Algunos medicamentos pueden interferir con la respuesta sexual. Entre ellos se encuentran los antidepresivos, los antihipertensivos y los anticonceptivos hormonales.
Según la FDA, hasta el 70% de las personas que consumen antidepresivos ISRS experimentan algún grado de disfunción sexual, lo que puede generar frustración y afectar la relación de pareja.
Conflictos emocionales no resueltos
Los problemas emocionales y la falta de comunicación en pareja actúan como un obstáculo silencioso para la intimidad. Investigaciones de la Universidad de Toronto muestran que las parejas con conflictos no resueltos presentan menor frecuencia y calidad en sus relaciones sexuales. Resolver estos desacuerdos es fundamental para recuperar el placer compartido.
Expectativas irreales y presión de desempeño
La exposición constante a imágenes poco realistas de la sexualidad en medios y pornografía genera expectativas irreales y ansiedad de desempeño.
Un estudio publicado en Sexual Medicine señala que el 45% de los jóvenes se siente inseguro al comparar su vida íntima con lo que ve en las pantallas. Liberarse de estos estándares es clave para disfrutar del sexo de forma más auténtica.
Impacto en la salud física y emocional
La falta de intimidad sexual no solo afecta el vínculo, sino también la salud integral. El sexo regular se asocia con mejor salud cardiovascular, reducción del estrés, fortalecimiento del sistema inmunológico y mayor liberación de endorfinas.
Por el contrario, la ausencia de relaciones sexuales puede favorecer la ansiedad, la depresión y el malestar emocional.
Claves para mejorar la sexualidad en pareja
El psicólogo Pedro de la Otre destaca algunos aspectos fundamentales para enriquecer la vida sexual:
- Comunicación sexual abierta y honesta: hablar sobre deseos y límites fortalece la conexión emocional.
- Conocer el propio cuerpo: el autoconocimiento facilita expresar necesidades y preferencias.
- Juegos preliminares: son esenciales para la excitación sexual y permiten explorar la creatividad, ya sea mediante nuevas prácticas, juguetes eróticos o mayor conexión emocional.
¿Cuál es la mejor hora para tener relaciones sexuales?
La neuróloga Katherine Mafla sostiene que el mejor momento para disfrutar de una experiencia sexual satisfactoria es por la mañana, entre las 07:30 y las 10:30 horas.
Durante ese período se liberan más endorfinas, disminuye el estrés y aumenta la sensación de bienestar, lo que favorece orgasmos más intensos.
Un estudio del Reino Unido incluso señala las 5:48 de la mañana como el horario óptimo, por el mayor nivel de energía y menor presión arterial.
Alimentos que estimulan el deseo sexual
Investigadores de la Universidad de Harvard indican que algunas frutas afrodisíacas, ricas en flavonoides, pueden favorecer el deseo sexual al mejorar el flujo sanguíneo. Entre ellas se destacan: arándanos, moras, frutillas, cerezas, uvas, manzanas, peras, naranjas y limones.
Según el nutricionista Aedin Cassidy, consumir al menos tres porciones semanales de alimentos ricos en flavonoides reduce en un 10% el riesgo de disfunción eréctil.
Otros alimentos como el chocolate, las ostras, el café, la miel y ciertas hierbas también poseen propiedades afrodisíacas, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.