Las molestias digestivas asociadas al colon irritable —hinchazón, dolor abdominal, gases o cambios en el tránsito intestinal— pueden tener múltiples causas. Entre ellas se incluyen cuadros inflamatorios, infecciones, colitis o enfermedades como Crohn. En ese contexto, la alimentación se vuelve una herramienta central para aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida.
Los especialistas coinciden en que no existe una única dieta válida para todos, pero sí estrategias nutricionales que ayudan a desinflamar el intestino y a reducir los episodios de malestar propios del síndrome de intestino irritable (SII).
Más fibra, pero bien elegida
Una de las primeras recomendaciones es aumentar el consumo de fibra, aunque de forma gradual. Incorporarla de golpe puede empeorar los síntomas, generando más gases y distensión abdominal. La evidencia sugiere que la fibra soluble es la mejor aliada para quienes padecen SII, ya que resulta más amable con el sistema digestivo.
Este tipo de fibra se encuentra en verduras, frutas bien toleradas y algunos cereales integrales seleccionados. Introducirla poco a poco permite que el intestino se adapte sin generar nuevos desequilibrios.
Gluten y alimentos que conviene evitar
Otro punto clave es el gluten, presente en el trigo, la cebada y el centeno. Aunque no todas las personas con colon irritable son celíacas, muchas reportan un empeoramiento de los síntomas tras consumirlo. Por eso, suele recomendarse reducir o evitar pastas, cereales, panificados y una gran cantidad de productos ultraprocesados.
A esto se suma la indicación de prestar atención a los ingredientes ocultos en alimentos industrializados, que pueden potenciar la inflamación intestinal y agravar el malestar digestivo.
La dieta baja en FODMAP, una aliada
Una de las estrategias más utilizadas es la dieta baja en FODMAP, que propone limitar ciertos carbohidratos fermentables de difícil digestión. Estos azúcares pueden generar gases y dolor al no absorberse correctamente en el intestino delgado.
Dentro de los alimentos que suelen restringirse están frutas como manzana, pera, mango o sandía; verduras como cebolla, ajo, coliflor o repollo; legumbres como lentejas y arvejas; lácteos comunes; trigo, centeno, miel y edulcorantes como sorbitol o xilitol. La clave está en personalizar el plan y no eliminar grupos enteros sin supervisión profesional.
Qué alimentos ayudan a desinflamar el colon
En contrapartida, hay alimentos que suelen ser mejor tolerados y pueden formar parte de una dieta para colon irritable. Entre las frutas se destacan banana, pera madura y durazno; entre las verduras, zanahoria, espinaca, acelga, calabaza y zapallo.
En cuanto a las proteínas, suelen recomendarse pollo, carne magra hervida, huevos y caldos suaves, que aportan nutrientes sin sobrecargar el sistema digestivo. Comer en porciones moderadas y mantener horarios regulares también ayuda a reducir la inflamación.
Infusiones y probióticos como complemento
Algunas infusiones pueden colaborar en el alivio de los síntomas. La menta y la manzanilla son conocidas por sus efectos calmantes sobre el intestino y pueden consumirse a lo largo del día. También se menciona el uso de regaliz, por sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias.
Además, los probióticos ocupan un lugar cada vez más importante en el abordaje del colon irritable, ya que contribuyen a restablecer el equilibrio de la flora intestinal y a disminuir la inflamación.
De todos modos, ante síntomas persistentes o intensos, la recomendación es clara: consultar con un profesional de la salud. Un diagnóstico adecuado y un plan alimentario personalizado siguen siendo la mejor estrategia para cuidar el intestino a largo plazo.
En base a La Nación/GDA
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