El caldo de huesos es una preparación tradicional que volvió a ganar popularidad por su aporte de colágeno, proteínas, vitaminas y minerales. Aunque su elaboración es sencilla, la elección de la carne y los huesos influye directamente en el sabor, la textura y el valor nutricional del resultado.
Según la British Broth Company, esta preparación tiene una larga historia. Una de las primeras referencias escritas aparece en el Libro de los Jueces de la Biblia, alrededor del año 1200 a. C., aunque también existen registros de su consumo en antiguas civilizaciones de Asia y Europa, donde se utilizaban huesos y tejidos para aprovechar al máximo los alimentos.
En la actualidad, el caldo de huesos es valorado por sus posibles beneficios nutricionales. El Instituto Regenera señala que el colágeno presente en esta preparación puede contribuir a la salud de huesos y articulaciones, favorecer la elasticidad de la piel y ayudar al fortalecimiento del cabello y las uñas.
Los mejores cortes para preparar caldo de huesos
Los cortes más recomendados son aquellos que combinan hueso, cartílago y carne, ya que aportan mayor sabor y consistencia al caldo.
Para preparar un buen caldo de huesos, se recomienda utilizar cortes que combinen carne, hueso y cartílago. El osobuco, por su contenido de colágeno; los huesos con tuétano, que durante la cocción liberan grasa natural; y la costilla, que aporta carne, grasa y hueso, son algunas de las mejores opciones para lograr un caldo con más sabor y cuerpo.
Cómo prepararlo
La receta básica consiste en lavar bien los huesos y las piezas de carne para eliminar restos de sangre. Si se busca un sabor más intenso, se pueden hornear previamente durante unos 15 minutos a 180 °C.
Luego se colocan todos los ingredientes en una olla grande y se cubren con agua, utilizando aproximadamente dos litros por cada kilo de carne. Una vez que rompe el hervor, se baja el fuego y se cocina entre tres y cuatro horas, procurando que los huesos permanezcan siempre cubiertos con líquido.
Al finalizar la cocción, se retiran los huesos, se cuela el caldo y se elimina el exceso de grasa antes de servir o refrigerar.
Los especialistas también recuerdan que esta preparación puede enriquecerse con verduras durante la cocción y que, una vez lista, conviene conservarla en la heladera, donde puede mantenerse en buen estado hasta cuatro días.
En base a El Universal/GDA