Mantenerse bien hidratado es una prioridad para la salud. Aunque muchas personas recurren a refrescos o bebidas azucaradas para aliviar el calor, existen alternativas que ayudan a hidratar el organismo y, además, aportan beneficios para la salud digestiva y cardiovascular.
El agua mineral, el té verde y el agua de coco son algunas de las opciones que pueden formar parte de la rutina diaria por su aporte de minerales, antioxidantes y compuestos naturales.
Agua mineral: una alternativa refrescante sin azúcar
El agua mineral o gasificada suele generar dudas por su contenido de gas. Sin embargo, las investigaciones indican que el agua carbonatada, ya sea neutra o con minerales, no afecta la densidad ósea. El problema se asocia únicamente a los refrescos de cola, debido a su alto contenido de ácido fosfórico.
Además de hidratar, el agua con gas puede generar una sensación de saciedad temporal gracias al dióxido de carbono, lo que puede ayudar a reducir el consumo de snacks entre comidas. También ofrece una opción refrescante sin calorías, azúcares ni colorantes.
Té verde: antioxidantes y energía sostenida
El té verde se destaca por su contenido de catequinas, compuestos antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo y protegen a las células del daño.
Su consumo habitual también se ha asociado con beneficios para la salud cardiovascular, al favorecer la función arterial y mejorar el perfil lipídico.
Otra de sus características es que aporta una cantidad moderada de cafeína junto con teanina, un aminoácido que favorece el estado de alerta y la concentración sin provocar el nerviosismo que algunas personas experimentan con el café.
Agua de coco: hidratación con electrolitos
El agua de coco aporta electrolitos naturales, especialmente potasio, lo que favorece la hidratación y ayuda a prevenir la retención de líquidos.
También contiene antioxidantes y, en comparación con muchas bebidas deportivas comerciales, tiene menos sodio y no incorpora colorantes artificiales. Además, aporta una cantidad moderada de hidratos de carbono que brindan energía. Para aprovechar mejor sus beneficios, se recomienda elegir versiones sin azúcar agregada.
Tres preparaciones para refrescarse
Refresco de hinojo y agua gasificada:
Para prepararlo se infusiona una cucharadita de semillas de hinojo en un cuarto de taza de agua caliente durante diez minutos. Luego se cuela, se deja enfriar y se sirve con hielo, agua gasificada y una rodaja de cáscara de naranja.
El hinojo contiene aceites esenciales, como el anetol, que ayudan a relajar los músculos intestinales y pueden aliviar los gases y la pesadez después de las comidas.
Té verde con jengibre y limón:
Se prepara una infusión concentrada de té verde junto con dos rodajas de jengibre fresco y se deja enfriar. Luego se sirve con hielo, jugo de medio limón y rodajas de cítricos.
El jengibre es reconocido por ayudar a disminuir la inflamación, aliviar las náuseas, reducir la sensación de pesadez y favorecer el vaciamiento gástrico.
Agua de coco con menta:
Esta bebida se prepara machacando suavemente cinco hojas de menta fresca en un vaso. Luego se agrega hielo, agua de coco y un chorrito de agua mineral.
La menta contiene aceites esenciales que contribuyen a relajar los músculos del tracto digestivo y pueden disminuir la producción de gases, la inflamación y los espasmos estomacales.
Estas alternativas permiten reemplazar las bebidas azucaradas por opciones que favorecen una buena hidratación y aportan compuestos beneficiosos para el organismo, especialmente durante los días de mayor calor.
En base a El Universal/GDA
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