Por qué conviene remojar la avena antes de consumirla y cómo mejora sus propiedades nutricionales

Este paso simple puede favorecer la digestión, mejorar la absorción de nutrientes y optimizar los beneficios de este cereal rico en fibra y antioxidantes.

Avena.
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La avena es uno de los cereales más fáciles de incorporar a la alimentación diaria. Sin embargo, existe un paso previo que muchas personas omiten y que puede marcar la diferencia en sus beneficios: remojarla antes de consumirla.

Este proceso, aunque sencillo, permite mejorar la forma en que el organismo aprovecha sus nutrientes y facilita su digestión.

Un cereal con múltiples beneficios

La avena es reconocida por su aporte nutricional. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, se la considera “la reina de los cereales” por su contenido de vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos.

Entre sus principales propiedades se destacan su aporte de fibra y energía a partir de carbohidratos de absorción lenta, su capacidad para regular el metabolismo gracias a la combinación de fibra soluble e insoluble y su efecto sobre el colesterol LDL, conocido como “malo”, debido a la presencia de betaglucano.

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Además, contribuye a prolongar la sensación de saciedad, lo que puede ayudar en el control del peso, y favorece la salud cardiovascular por sus antioxidantes, como las avenantramidas.

A pesar de estos beneficios, se recomienda consumirla con moderación y prestar atención a su forma de preparación.

Por qué remojarla antes de consumirla

Remojar la avena antes de ingerirla puede potenciar sus propiedades. De acuerdo con el blog de GK Gluten Free Foods, este proceso permite maximizar la disponibilidad de algunos de sus nutrientes, como el ácido fítico.

Este compuesto, también llamado fitato, puede ser difícil de absorber durante la digestión. Sin embargo, en el organismo cumple funciones antioxidantes, se asocia con la reducción del riesgo de cáncer y contribuye a la regeneración celular de la piel.

El remojo, ya sea en agua o leche, también aporta otros beneficios. Por un lado, favorece una mejor disponibilidad de minerales como hierro, zinc y magnesio, lo que mejora el aprovechamiento energético del alimento. Por otro, facilita la digestión, ya que durante el proceso las proteínas y los almidones comienzan a descomponerse y transformarse.

Además, la fermentación que se produce al dejar la avena en remojo puede incrementar la presencia de probióticos, lo que impacta de forma positiva en la salud digestiva.

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Desde el punto de vista práctico, este procedimiento también mejora la textura del cereal, que naturalmente es duro. Al ablandarse, resulta más fácil incorporarlo en preparaciones como bowls con yogur o licuados.

Cómo remojar la avena

El procedimiento es simple y requiere pocos ingredientes. Para una porción de 250 gramos, se necesita una taza de avena y líquido, que puede ser agua o leche. De manera opcional, se puede agregar limón, vinagre o kéfir.

La preparación consiste en colocar la avena en un recipiente limpio, cubrirla con el líquido elegido y, si se desea, añadir alguno de los ingredientes opcionales. Luego, se tapa y se deja reposar durante ocho horas o toda la noche.

Este paso, aunque básico, puede mejorar tanto la calidad nutricional como la experiencia de consumo de la avena.

En base a El Universal/GDA

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