El pan de molde casero volvió a ganar protagonismo en muchas cocinas. Lejos de los sabores estandarizados del supermercado, hacerlo en casa permite controlar cada ingrediente y ajustar la receta de pan de molde según preferencias, intolerancias o lo que haya en la alacena. Con algo de planificación y respetando los tiempos de levado, el resultado es un pan tierno, aromático y con esa miga pareja que invita a preparar tostadas, sándwiches o simplemente disfrutarlo recién horneado.
En Uruguay, donde el pan casero forma parte de la cultura cotidiana, la versión de molde se convierte en una alternativa práctica para el desayuno o la merienda. Además, elaborar pan de molde fácil en casa ofrece la posibilidad de sumar harinas integrales, frutos secos o reducir azúcares y grasas según cada necesidad.
Ingredientes y primera fermentación
Para esta receta de pan de molde casero, se necesitan: 25 gramos de levadura fresca, 700 gramos de harina común, 300 gramos de harina integral, 300 mililitros de leche entera, 40 gramos de azúcar, 20 gramos de sal, 25 gramos de manteca, 25 gramos de aceite (puede ser de nuez) y, de manera opcional, 35 gramos de masa madre y 100 gramos de nueces picadas previamente remojadas en 350 mililitros de agua.
Si se opta por incorporar nueces, conviene dejarlas en remojo la noche anterior. Ese líquido, cargado de sabor, se utiliza luego en la masa y suma carácter al pan de molde integral o mixto.
El primer paso es preparar una esponja mezclando la levadura con parte del agua (puede ser la del remojo), un poco de harina y, si se desea, la masa madre. Se integra hasta lograr una textura homogénea y se deja descansar media hora en un lugar templado. Este proceso activa la fermentación y asegura un mejor desarrollo del pan de molde esponjoso.
Amasado, formado y horneado
En un bol amplio se combinan el resto de las harinas, el líquido elegido, la leche, el azúcar y la sal. Tras unos minutos de mezclado se incorpora la esponja ya fermentada. Luego se agregan la manteca blanda, el aceite y las nueces hidratadas. El amasado —a mano o con amasadora— debe durar entre cinco y diez minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica, clave para un buen pan de molde casero fácil.
La masa se deja reposar tapada durante media hora. Después se desgasifica suavemente, se estira con palo de amasar y se enrolla para formar un cilindro ajustado, que se coloca en un molde rectangular previamente enmantecado. El segundo levado, de aproximadamente una hora y 45 minutos, permitirá que la masa crezca y adquiera volumen.
El horneado se realiza a 180-190 °C durante 25 a 30 minutos. El aroma que invade la cocina anticipa el resultado: un pan de molde casero dorado por fuera y suave por dentro.
Variaciones según gustos y necesidades
Una de las ventajas del pan de molde hecho en casa es su versatilidad. Las nueces pueden sustituirse por semillas, arándanos secos o pecanas. También es posible prescindir de frutos secos y utilizar agua común y aceite neutro para una versión más clásica.
Quienes buscan opciones específicas pueden reemplazar la leche por bebidas vegetales o ajustar las harinas para lograr un pan de molde integral más marcado. En casos de intolerancia al gluten, existen mezclas de harinas aptas que permiten adaptar la receta de pan de molde sin resignar textura.
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