Redacción El País
Lo que comenzó como una simple cena se transformó en una semana de malestar, debilidad y hospitalización. La nutricionista Isabelly Rocha, de 32 años, residente en São Paulo, decidió compartir en redes una experiencia doméstica que cambió su forma de relacionarse con la comida: una intoxicación alimentaria provocada por una remolacha cocida que había permanecido fuera de la heladera durante la noche.
Después de preparar remolachas para la cena, Rocha y su esposo decidieron dejarlas tapadas sobre la estufa. Al día siguiente, las pelaron y sirvieron para el almuerzo, sin sospechar que el alimento se había convertido en el ambiente ideal para el desarrollo de bacterias. Horas después, ambos comenzaron con síntomas severos: diarrea, debilidad extrema y un malestar que los obligó a buscar atención médica. Pasaron varios días sin poder levantarse de la cama.
La experiencia, que la propia nutricionista calificó como “la peor intoxicación alimentaria” de su vida, se viralizó en redes sociales, donde su video superó el millón de visualizaciones y despertó un debate sobre los hábitos domésticos de conservación de alimentos.
Por qué los alimentos cocidos pueden volverse peligrosos
Especialistas en microbiología explican que las verduras que crecen en contacto con la tierra —como la remolacha— pueden contener bacterias y hongos naturales que resisten la cocción. Aunque hervir los alimentos elimina la mayoría de los microorganismos activos, las esporas bacterianas pueden sobrevivir y reactivarse cuando el alimento se enfría lentamente o permanece a temperatura ambiente.
Entre los 30 °C y 40 °C, las bacterias encuentran el entorno perfecto para multiplicarse. Si el recipiente está tapado, el proceso se acelera. Incluso el recalentamiento posterior no garantiza la seguridad, ya que algunas toxinas bacterianas son termoestables y permanecen activas después de calentar el alimento.
Las intoxicaciones alimentarias suelen manifestarse entre seis y doce horas después de consumir el alimento contaminado. Náuseas, vómitos, diarrea, fiebre y debilidad general son las señales más frecuentes. Los patógenos más peligrosos incluyen Salmonella, Staphylococcus aureus y Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo, una afección potencialmente mortal asociada a alimentos mal conservados.
Lecciones para prevenir intoxicaciones
Tras su recuperación, la nutricionista decidió transformar su error en una oportunidad educativa, recordando que dejar alimentos cocidos fuera de la heladera o descongelar productos a temperatura ambiente son dos prácticas mucho más comunes —y riesgosas— de lo que parece.
Los expertos recomiendan seguir estas medidas básicas:
- Lavar bien las verduras y frutas antes de cocinarlas.
- Guardar los alimentos cocidos en la heladera dentro de las dos horas posteriores a su preparación.
- Dividir grandes porciones en recipientes más pequeños para acelerar el enfriamiento.
- No dejar ollas tapadas sobre la estufa ni alimentos en agua a temperatura ambiente.
- Mantener la refrigeración entre 4 °C y 5 °C y consumir las sobras en un máximo de tres días.
El caso de Isabelly Rocha puso de relieve un problema cotidiano: la falta de conciencia sobre la seguridad alimentaria dentro del hogar. Su relato sirvió como recordatorio de que incluso quienes tienen formación en nutrición pueden subestimar pequeños detalles que ponen en riesgo la salud.
En base a OGlobo/GDA