Durante la Cuaresma, muchas personas optan por evitar la carne roja, especialmente en fechas como el Viernes Santo. Sin embargo, no todos consumen pescado o mariscos, ya sea por preferencia, alergias o cuestiones de salud.
En ese contexto, el huevo aparece como una alternativa válida, accesible y nutritiva para sostener esta práctica sin resignar variedad en la alimentación.
Se trata de un alimento de origen orgánico que contiene proteínas de buena calidad, además de vitaminas A, B12, D y E, y minerales como hierro y selenio, según información de Larousse Cocina. También aporta colina, un nutriente clave para el metabolismo y la función cerebral, de acuerdo con University of Utah Health. A esto se suma su bajo aporte calórico, lo que lo convierte en una opción adecuada dentro de una dieta equilibrada.
Por su versatilidad, el huevo puede utilizarse en múltiples preparaciones. Una de las más simples es la ensalada, que permite combinarlo con distintos ingredientes según preferencias o necesidades.
Una primera versión, sin mayonesa y recomendada por la American Diabetes Association, propone mezclar huevos cocidos con mostaza, rábano, sal, pimienta y, de forma opcional, queso cremoso ligero. La preparación se sirve sobre una base de rúcula, logrando un plato liviano y equilibrado.
Para quienes prefieren una opción más clásica, la Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador sugiere una ensalada con mayonesa, que incluye lechuga, pepino, tomate y cebolla, junto con huevos cocidos en rodajas. Se condimenta con limón, sal y pimienta, logrando una textura cremosa.
La ensalada de huevo se presenta como una alternativa práctica y nutritiva para la Cuaresma, especialmente para quienes buscan evitar tanto la carne como los productos del mar.
En base a El Universal/GDA