El protocolo de la avena, cómo reducir el colesterol malo en dos días y mantener el efecto por seis semanas

Investigadores alemanes hallaron que consumir 300 gramos diarios de avena durante dos días reduce el colesterol LDL y mejora el microbioma intestinal. Conocé el protocolo y por qué el efecto es duradero.

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Avena.
Foto: Pxhere.

Redacción El País
Consumir avena de forma intensiva durante apenas dos días podría tener un impacto significativo en la salud cardiovascular. Así lo indica un estudio científico realizado en Alemania, que observó una reducción cercana al 10 % del colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, con beneficios que se extendieron durante varias semanas.

La investigación fue llevada adelante por científicos de la Universidad de Bonn y se enfocó en personas con síndrome metabólico, una condición asociada a mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications, una de las más prestigiosas del ámbito científico.

Dos días de avena, seis semanas de efecto

Durante el ensayo clínico, los participantes siguieron una dieta hipocalórica basada casi exclusivamente en avena durante dos días consecutivos. En comparación con un grupo de control que también redujo calorías pero sin consumir este cereal, quienes incorporaron avena mostraron mejoras metabólicas más marcadas y sostenidas.

El colesterol LDL bajó en promedio un 10 %, un efecto que se mantuvo hasta seis semanas después de finalizada la intervención. Además, se registró una leve reducción de peso y de la presión arterial, lo que refuerza el potencial beneficio cardiovascular de este alimento.

300 gramos diarios y cambios medibles

El protocolo estableció el consumo de 300 gramos de avena por día, repartidos en tres comidas, preparada únicamente con agua y con la opción de sumar frutas o verduras. En total, 32 personas —hombres y mujeres— completaron la experiencia, reduciendo su ingesta calórica diaria a aproximadamente la mitad de lo habitual.

Si bien ambos grupos del estudio se beneficiaron de la restricción calórica, los investigadores destacaron que los cambios en colesterol y otros indicadores fueron claramente superiores en quienes consumieron avena. Según los autores, se trata de una reducción relevante, aunque no equiparable al efecto de algunos medicamentos hipolipemiantes modernos.

Tazón de avena
Foto: Freepik

El rol clave del microbioma intestinal

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio fue el impacto de la avena sobre el microbioma intestinal. Los investigadores observaron un aumento de ciertas bacterias beneficiosas, capaces de producir compuestos que influyen directamente en el metabolismo del colesterol.

Entre ellos se destacan los compuestos fenólicos, como el ácido ferúlico, que ya había mostrado efectos positivos en estudios previos. Además, se detectó una disminución de la histidina, un aminoácido vinculado a la resistencia a la insulina, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la prevención de la diabetes.

Avena
Avena
Foto: Pexels

Alta dosis, poco tiempo

Según los autores, los beneficios fueron más claros cuando la ingesta de avena fue alta y concentrada en un período corto, acompañada de restricción calórica. En una intervención paralela, donde se consumieron 80 gramos diarios durante seis semanas sin cambios en la dieta general, las mejoras fueron apenas leves.

La conclusión de los científicos es que una dieta intensiva a base de avena, aplicada de forma puntual y controlada, podría ser una estrategia bien tolerada para mantener el colesterol dentro de valores saludables y reducir el riesgo metabólico. El próximo paso será evaluar si repetir este esquema cada seis semanas puede sostener los beneficios a largo plazo.

En base a El Tiempo/GDA

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