Cuáles son los efectos de una dieta basada en ultraprocesados y qué nutrientes aportan los alimentos reales

Los ultraprocesados están cargados de azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y aditivos, y aún así representan la mayor parte de la dieta de los uruguayos.

Comida chatarra o saludable
Comida chatarra vs saludable.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Cada vez más estudios coinciden en que una alimentación equilibrada basada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pescado azul es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Pero existe un grupo de alimentos que representan el mayor obstáculo: los ultraprocesados.

La evidencia científica respalda que los alimentos naturales, con alto contenido de micronutrientes, sostienen el metabolismo, refuerzan el sistema inmunitario y ayudan a mantener un peso adecuado. La combinación de alimentos que aporten fibra con otros que sumen proteínas o carbohidratos de calidad ofrece energía sostenida y evita picos de glucosa.

Alimentación saludable, dieta
Alimentos saludables.
Foto: Freepik.

Micronutrientes que marcan la diferencia

Una dieta rica en alimentos frescos aporta nutrientes y micronutrientes de forma natural y equilibrada, permitiendo que el organismo funcione con mayor eficiencia. Algunos de ellos son:

  • Vitamina D: imprescindible para la salud ósea, inmunitaria y metabólica. Su déficit se asocia con mayor riesgo de infecciones y problemas cardiovasculares.
  • Magnesio: participa en cientos de reacciones enzimáticas, apoya la función muscular, regula la glucosa y contribuye al control de la presión arterial.
  • Zinc y selenio: fundamentales para la función inmunitaria, el equilibrio tiroideo y la defensa antioxidante.
  • Omega-3: potente aliado antiinflamatorio que protege la salud cardiovascular y cerebral, además de favorecer el rendimiento cognitivo.
  • Fibra dietética: clave para la salud metabólica. Alimenta la microbiota, reduce la inflamación y ayuda a regular glucosa y colesterol.

En cambio, los ultraprocesados están cargados de azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y aditivos, y contienen pocos nutrientes reales. Su ingesta habitual favorece la inflamación crónica, altera la microbiota y distorsiona los mecanismos de saciedad, lo que empuja a comer más de lo necesario.

Estas alteraciones aumentan el riesgo de obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión, dislipemia, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y desequilibrios en el estado de ánimo.

Ultraprocesados
Comestibles ultraprocesados y gaseosa.
Foto: Freepik.

El daño asociado a los ultraprocesados es tan significativo que muchos especialistas lo comparan con el impacto del tabaco o el alcohol en la salud pública. Aun así, su consumo continúa siendo frecuente por su bajo costo, la practicidad y las estrategias de marketing que los presentan como opciones “rápidas e inocuas”.

Una dieta centrada en productos naturales y libres de procesamientos intensivos es la forma más eficaz de fortalecer el organismo y reducir riesgos a largo plazo. Priorizar alimentos reales, ricos en micronutrientes, no solo previene enfermedades. También promueve energía estable, mejor estado de ánimo y un bienestar que se sostiene en el tiempo.

En base a El Tiempo/GDA

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