Redacción El País
Cada vez más estudios coinciden en que una alimentación equilibrada basada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pescado azul es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Pero existe un grupo de alimentos que representan el mayor obstáculo: los ultraprocesados.
La evidencia científica respalda que los alimentos naturales, con alto contenido de micronutrientes, sostienen el metabolismo, refuerzan el sistema inmunitario y ayudan a mantener un peso adecuado. La combinación de alimentos que aporten fibra con otros que sumen proteínas o carbohidratos de calidad ofrece energía sostenida y evita picos de glucosa.
Micronutrientes que marcan la diferencia
Una dieta rica en alimentos frescos aporta nutrientes y micronutrientes de forma natural y equilibrada, permitiendo que el organismo funcione con mayor eficiencia. Algunos de ellos son:
- Vitamina D: imprescindible para la salud ósea, inmunitaria y metabólica. Su déficit se asocia con mayor riesgo de infecciones y problemas cardiovasculares.
- Magnesio: participa en cientos de reacciones enzimáticas, apoya la función muscular, regula la glucosa y contribuye al control de la presión arterial.
- Zinc y selenio: fundamentales para la función inmunitaria, el equilibrio tiroideo y la defensa antioxidante.
- Omega-3: potente aliado antiinflamatorio que protege la salud cardiovascular y cerebral, además de favorecer el rendimiento cognitivo.
- Fibra dietética: clave para la salud metabólica. Alimenta la microbiota, reduce la inflamación y ayuda a regular glucosa y colesterol.
En cambio, los ultraprocesados están cargados de azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y aditivos, y contienen pocos nutrientes reales. Su ingesta habitual favorece la inflamación crónica, altera la microbiota y distorsiona los mecanismos de saciedad, lo que empuja a comer más de lo necesario.
Estas alteraciones aumentan el riesgo de obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión, dislipemia, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y desequilibrios en el estado de ánimo.
El daño asociado a los ultraprocesados es tan significativo que muchos especialistas lo comparan con el impacto del tabaco o el alcohol en la salud pública. Aun así, su consumo continúa siendo frecuente por su bajo costo, la practicidad y las estrategias de marketing que los presentan como opciones “rápidas e inocuas”.
Una dieta centrada en productos naturales y libres de procesamientos intensivos es la forma más eficaz de fortalecer el organismo y reducir riesgos a largo plazo. Priorizar alimentos reales, ricos en micronutrientes, no solo previene enfermedades. También promueve energía estable, mejor estado de ánimo y un bienestar que se sostiene en el tiempo.
En base a El Tiempo/GDA