Redacción El País
El zinc es un mineral esencial que el cuerpo humano necesita en pequeñas cantidades para cumplir numerosas funciones biológicas. Está presente en todas las células del organismo y participa en procesos clave como el crecimiento, la defensa del sistema inmunitario y el metabolismo.
La principal fuente de zinc es la alimentación diaria. De acuerdo con información difundida por MedlinePlus, este mineral cumple un papel fundamental en la salud, y conocer sus beneficios, fuentes alimentarias, requerimientos diarios y los riesgos del consumo excesivo resulta clave para evitar deficiencias o efectos adversos.
¿Qué es el zinc y por qué es importante?
El zinc es un oligoelemento metálico considerado el segundo mineral más abundante del organismo, después del hierro. Aunque se necesita en cantidades reducidas, es indispensable para que numerosas enzimas activen reacciones químicas esenciales para la vida, como la síntesis de proteínas, la formación de ADN, el crecimiento celular y la cicatrización de heridas.
Según MedlinePlus, el zinc también es fundamental para el sentido del gusto y del olfato, el correcto funcionamiento del sistema inmunitario y el desarrollo normal durante el embarazo, la lactancia y la infancia.
Principales funciones del zinc
El zinc interviene en una amplia variedad de procesos, entre los que se destacan:
- Crecimiento y desarrollo.
- Cicatrización de heridas y coagulación sanguínea.
- Funcionamiento del sistema inmunitario.
- Actividad tiroidea.
- Metabolismo de los carbohidratos.
- Protección celular frente al daño oxidativo.
- Mantenimiento de la visión y del sentido del gusto.
- Reducción de procesos inflamatorios.
Además, el zinc potencia la acción de la insulina y algunos estudios indican que la suplementación con zinc puede ayudar a reducir la duración y la intensidad del resfriado común cuando se administra de forma temprana.
Fuentes de zinc
Una dieta equilibrada suele aportar cantidades suficientes de zinc. Entre las principales fuentes alimentarias se encuentran:
- Carnes rojas.
- Pollo.
- Mariscos, especialmente las ostras.
- Lácteos.
- Legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles).
- Frutos secos y semillas.
- Cereales integrales.
Las frutas y verduras contienen zinc en menor proporción y con baja biodisponibilidad, por lo que las dietas vegetarianas o veganas pueden requerir una evaluación nutricional específica para evitar deficiencias.
Recomendaciones de consumo y posibles riesgos
Las recomendaciones diarias de zinc varían según la edad y el sexo. En adultos, la ingesta recomendada es de aproximadamente 11 mg diarios en hombres y entre 8 y 9 mg en mujeres. Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades pueden aumentar y deben ser evaluadas por un profesional de la salud.
Una deficiencia de zinc puede manifestarse con infecciones frecuentes, retraso en el crecimiento, pérdida de apetito, problemas en la cicatrización, alteraciones del gusto y el olfato, caída del cabello y cansancio persistente. En los hombres, también puede asociarse a hipogonadismo o disfunción eréctil.
Detectar niveles bajos de zinc no siempre es sencillo mediante un análisis de sangre. Por eso, los profesionales pueden recurrir a estudios de orina, plasma o incluso cabello para evaluar el estado del mineral.
El uso prolongado de suplementos de zinc en dosis elevadas puede generar efectos adversos. Según advierte MedlinePlus, un exceso de zinc puede provocar náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, y a largo plazo favorecer la deficiencia de otros minerales como cobre, hierro o magnesio.
-
Qué le pasa al cuerpo al consumir magnesio y zinc combinados y en qué alimentos están
Si te cuesta dormir, probá con este elixir rico en zinc: promete ayudar a que Morfeo te abrace toda la noche
Cinco micronutrientes que mejoran la función eréctil y ayudan a tener relaciones sexuales más satisfactorias