Hay preparaciones que parecen tan nuestras que cuesta imaginar que alguna vez llegaron de otro lugar. El fainá es una de ellas.
Para muchos uruguayos es inseparable de la pizza y forma parte de una manera muy propia de comer. Y hoy jueves 27 de agosto hay una buena excusa para hablar de él: se celebra el Día del Auténtico Fainá, una fecha que existe desde el año 2007 y que tendrá una celebración especial en Montevideo.
El fainá tiene como ingrediente principal la harina de garbanzo y su origen está en Italia, más precisamente en la tradición gastronómica de Génova. Allí se lo conoce como farinata. En Niza, Francia, recibe el nombre de socca y existen preparaciones similares en otras partes del mundo.
La receta, en principio, parece muy sencilla: harina de garbanzo, agua, sal, aceite y horno. Pero detrás de esos pocos ingredientes hay una historia de inmigración, de adaptación y también de costumbres que fueron pasando de una generación a otra.
El fainá en Uruguay.
¿Cómo llegó a convertirse en algo tan asociado a Uruguay? La historia tiene un nombre propio: los hermanos Guido, inmigrantes llegados desde Génova, que en 1915 fundaron la compañía Molino Guido. Fue el primer molino de Uruguay dedicado a producir harina de garbanzo para elaborar fainá. Y justamente el 27 de agosto se eligió como fecha para celebrar al fainá porque coincide con la fundación de aquel molino.
Es un buen ejemplo de cómo funciona la gastronomía: una preparación puede tener un origen extranjero y, después de décadas de formar parte de la vida cotidiana, convertirse en parte de la identidad gastronómica de un país.
Porque cuando pensamos en fainá en Uruguay, no pensamos solamente en harina de garbanzo. Pensamos también en pizzerías, en bares y en esa combinación que parece inseparable: pizza con fainá. Para muchos, incluso, pedir una pizza sin acompañarla con una porción de fainá es casi dejar algo afuera del pedido.
Y esa asociación también tiene que ver con la forma en que el fainá se fue incorporando a la vida cotidiana. No es solamente una preparación que se come en una ocasión especial. Es algo que durante décadas estuvo presente en las pizzerías y en las mesas uruguayas, hasta convertirse en una referencia muy concreta de nuestra gastronomía.
Un poco de historia.
El fainá que conocemos hoy no siempre fue igual. A fines del siglo XIX y comienzos del XX se consumía frío y era bastante más grueso que el actual. También existían los llamados fainaceros, que recorrían distintos barrios de Montevideo con grandes bandejas en la cabeza y lo vendían al grito de “¡Fainá, fainá!”.
Hasta la manera de venderlo y de comerlo fue cambiando con el tiempo. La preparación que hoy conocemos como una porción que acompaña a la pizza tiene detrás una historia bastante más larga y diferente de la que solemos imaginar cuando llega a la mesa.
Con el tiempo, la preparación se fue incorporando a las pizzerías y quedó asociada casi naturalmente a la pizza. Y ahí apareció también una costumbre muy nuestra: pedir una porción de pizza y otra de fainá, o directamente comerlas juntas.
Pero el fainá no termina en la combinación clásica. En los últimos años aparecieron versiones con tomate, mortadela, cebolla, panceta, hongos, pepinillos, pulled pork, diferentes quesos, nueces, miel, jamón crudo, longaniza o rúcula, entre muchas otras posibilidades.
Esto también muestra que una preparación que parte de una base muy sencilla puede admitir diferentes interpretaciones. La masa sigue teniendo como protagonista a la harina de garbanzo, pero arriba de esa base se pueden incorporar ingredientes muy distintos.
Un día especial.
La celebración central del Día del Auténtico Fainá será hoy 27 de agosto en el Museo de las Migraciones (MUMI), en Bartolomé Mitre 1500, entre las 17 y la 1 de la mañana, con entrada gratuita y libre acceso.
El fainá será el protagonista, con distintas propuestas gastronómicas y diferentes formas de presentarlo. La idea es justamente mostrar esa versatilidad de una preparación que tiene una historia muy vinculada a la inmigración y que terminó formando parte de nuestra cultura gastronómica.
Habrá música en vivo con Jazz a la Calle, La Mesa de los Discos, Rueda de Candombe y Hasta el Piso o Nada.
Una de las propuestas será además un Fainá Tour dentro del museo, que incluirá degustaciones y un recorrido por la historia del fainá y de Molino Guido. En el lugar se podrán comprar porciones y habrá tickets de degustación a precio bonificado para probar propuestas de los distintos locales participantes.
La recomendación, entonces, es no quedarse solamente con el fainá clásico. Si la idea de esta celebración es mostrar su historia y también su versatilidad, puede ser una buena ocasión para probar distintas versiones y compartirlas entre varios.
Y también puede ser una oportunidad para volver a mirar una preparación que tenemos tan incorporada que muchas veces ni nos detenemos a pensar de dónde viene.