El trabajo remoto se consolidó en los últimos años como una modalidad valorada por millones de personas debido a la flexibilidad que ofrece para organizar horarios y reducir tiempos de traslado. Sin embargo, una investigación reciente advierte que esta forma de trabajo también puede tener efectos negativos sobre la salud mental.
El estudio fue realizado por investigadoras del Banco de la Reserva Federal de Nueva York junto con especialistas de las universidades de Harvard y Virginia. Para ello analizaron información proveniente de encuestas realizadas a 568.000 personas entre 2011 y 2024, excluyendo los años de pandemia para evitar distorsiones en los resultados.
Los datos muestran que el trabajo remoto está asociado con un aumento del aislamiento social y un deterioro progresivo del bienestar emocional. Según las conclusiones de la investigación, esta modalidad podría explicar cerca de un tercio del incremento observado en los indicadores de malestar psicológico durante el período analizado.
Uno de los principales hallazgos está relacionado con el tiempo que las personas pasan solas. Antes de la expansión del teletrabajo, los trabajadores permanecían en promedio 5,4 horas de vigilia sin compañía durante los días laborales. Tras la adopción masiva de esta modalidad, ese tiempo aumentó en algo más de una hora.
El fenómeno resulta especialmente marcado entre quienes viven solos. En este grupo aumentó la probabilidad de pasar una jornada completa sin ningún contacto presencial. Además, entre 2022 y 2024, los trabajadores sin convivientes pasaron casi la mitad de sus días de trabajo remoto completamente solos.
La investigación señala que este aislamiento no suele compensarse con una mayor vida social fuera del horario laboral. Históricamente, los lugares de trabajo han funcionado como espacios relevantes para la construcción de amistades, vínculos afectivos y redes de apoyo, una función que se reduce cuando la actividad se desarrolla exclusivamente desde el hogar.
Los efectos también aparecen reflejados en el uso de servicios de salud mental. Los teletrabajadores presentaron una mayor probabilidad de consultar a profesionales especializados en comparación con quienes trabajan de forma presencial.
Asimismo, los registros analizados mostraron un incremento en las prescripciones de medicamentos destinados al tratamiento de la ansiedad y la depresión. En contraste, las recetas vinculadas a enfermedades físicas no mostraron cambios significativos.
Pese a estos resultados, el estudio destaca que el trabajo remoto sigue siendo una modalidad ampliamente valorada. Una proporción importante de trabajadores considera ideal desempeñar sus tareas a distancia de manera permanente e incluso estaría dispuesta a aceptar reducciones salariales para conservar este beneficio.
Las autoras plantean que muchas personas podrían no asociar de forma inmediata los efectos emocionales con el trabajo remoto, ya que los síntomas vinculados al aislamiento suelen desarrollarse de manera gradual. También señalan que aún queda por observar cómo evolucionarán estos hábitos y si los trabajadores lograrán construir nuevas redes de apoyo fuera del ámbito laboral en los próximos años.
En base a El Tiempo/GDA
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