El teletrabajo le pasa factura a las nuevas generaciones; menos capacitación y pocas oportunidades de ascenso

Estudio de economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la Universidad de Virginia y la Universidad de Harvard descubrió que trabajar desde la casa perjudicaba su carrera profesional

Teletrabajo

Noam Scheiber
The New York Times

Cuando grandes empleadores como Amazon, JPMorgan Chase y el gobierno federal de EE.UU. endurecieron sus políticas de asistencia a la oficina este año, muchos trabajadores jóvenes parecieron mostrarse reacios. Las encuestas de opinión de Gallup mostraron que, en general, se resistían más que los empleados de mayor edad a regresar a la oficina a tiempo completo.
Pero el panorama era más complejo. Según Gallup, los más jóvenes también eran los menos interesados en el trabajo completamente remoto.

Una nueva investigación arroja luz sobre las posibles causas. En un artículo reciente, un equipo de economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la Universidad de Virginia y la Universidad de Harvard descubrió que los trabajadores más jóvenes se veían perjudicados en su carrera profesional al desempeñarse desde casa, recibir menos formación y oportunidades de ascenso. Los economistas notaron que el teletrabajo incluso contribuía a un mayor desempleo en ese grupo etáreo (ver aparte).

Calcularon que esos trabajadores parecían responder en consecuencia, pasando más tiempo en la oficina que sus colegas de más edad durante los últimos años.

Aerlice LeBlanc, por ejemplo, respiró aliviada cuando la empresa de software de Nebraska para la que trabajaba envió a sus empleados a casa casi al comienzo de la pandemia. Tras sufrir un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, sentía que era más fácil concentrarse en la tranquilidad de su sala de estar.

Pero al cabo de unos años, LeBlanc, ahora una analista de negocios de tecnología de 30 años, empezó a extrañar la oficina. Trabajaba en un puesto más colaborativo y le costaba calcular cuándo podía interrumpir a un compañero para pedir ayuda. Anhelaba la interacción social y le preocupaba que sus superiores apenas la percibieran.

«Tenía la sensación de que había conversaciones en el trabajo, sobre asuntos laborales, en las que no participaba porque no estaba físicamente presente», dijo. Empezó a ir a la oficina algunos días casi todas las semanas en 2023, incluso antes de que su empresa lo exigiera.

En 100 respuestas a un cuestionario del New York Times, muchos lectores de 30 años o menos que pudieron trabajar desde casa en los últimos cinco años afirmaron que seguían prefiriendo esa opción. Sin embargo, muchos otros dijeron haber buscado pasar más tiempo en la oficina en los últimos años. A menudo citaron como motivo el sentimiento de aislamiento, así como el deseo de recibir más mentoría y retroalimentación, y de mejorar sus posibilidades de ascenso.

teletrabajo
Jóvenes que optan por volver a la oficitan, argumentan que sienten aislamiento, así como el deseo de recibir más mentoría y retroalimentación.

«Una de las cosas que buscaba era más oportunidades en la oficina para aprender y hacer preguntas», dijo Kenneth Sullivan, de 30 años, un ingeniero civil especializado en el diseño e inspección de puentes que vive en Seattle.

Sullivan pasó poco más de dos años a partir de 2021 trabajando principalmente de forma remota para una agencia gubernamental antes de conseguir un empleo en una empresa de ingeniería privada que requería que los colaboradores pasaran más tiempo en el lugar.

Más desconectados

El artículo de investigación económica, publicado por primera vez en 2023 y actualizado recientemente con nuevos resultados, corrobora la intuición de estos trabajadores de que el teletrabajo tiene un precio. El estudio revela que los ingenieros de software de una gran empresa de e-commerce recibieron un 20% más de feedback sobre su código cuando se encontraban físicamente cerca de sus compañeros, y que esta retroalimentación benefició desproporcionadamente a los trabajadores más jóvenes y a los más nuevos en la empresa.

Los economistas observaron que los ingenieros hacían más preguntas de seguimiento cuando se sentaban cerca de sus compañeros. Aunque parezca contradictorio, muchas de estas preguntas se hacían en línea, lo que sugiere que la proximidad física también propicia una mayor comunicación digital. Los economistas reconocen que trabajar desde casa puede aumentar la productividad, como han concluido otros estudios, pero argumentan que los beneficios se concentran en los trabajadores con experiencia. También descubrieron que la calidad del trabajo puede verse afectada en las modalidades remotas, especialmente para los empleados más jóvenes. En cuanto a la calidad de su código, por ejemplo, los ingenieros más jóvenes en equipos dispersos solían tardar años en alcanzar a aquellos de la misma edad que trabajaban junto a ellos.

Emma Harrington, una de las autoras del artículo, afirmó que la escasez de mentoría y capacitación también parecía reducir la probabilidad de que los jóvenes trabajadores de equipos dispersos abandonaran sus puestos para buscar mejores empleos en otras empresas. Añadió que incluso podría dificultarles asumir nuevos roles dentro de sus compañías, aunque el estudio no evaluó este aspecto directamente.

«Una cosa es aprender a ser un ingeniero de software eficaz con el tiempo», señaló Harrington. «¿Pero aprenderás alguna vez a ser un gerente eficaz si solo tienes esta interacción remota?».

Trabajo en equipo
Compañeros de trabajo felices.
Foto: Freepik.

Los trabajadores más jóvenes parecen estar respondiendo a estos incentivos. Los economistas observaron que, tanto en la empresa que estudiaron como entre los empleados administrativos a nivel nacional, los jóvenes pasaron más tiempo en la oficina que las personas mayores entre 2022 y 2024. Esta tendencia se mantuvo incluso al considerar solo a los trabajadores sin hijos.

En ese marco, una encuesta reciente de la firma inmobiliaria Jones Lang LaSalle reveló que más de la mitad de las empresas Fortune 100 habían pedido a los «empleados que usan escritorios» que trabajaran en la oficina cinco días a la semana, frente al 5% en 2023.

Forrest Hall, analista de datos que recientemente ascendió a jefe de equipo en una compañía de Utah, vio el problema de cerca. Hall, de 24 años, trabajó brevemente en la oficina de su empresa actual -mientras estudiaba en la universidad, en 2021- y luego lo hizo a distancia o casi a distancia durante más de un año. Comentó que le fue más fácil adaptarse al teletrabajo después de haber sido incorporado presencialmente.

«Cuando hice preguntas, fue fácil conseguir que alguien se comunicara conmigo», explicó Hall.

Sin embargo, su primo, quien pidió no ser identificado para proteger sus perspectivas laborales, se incorporó a la empresa unos años después y renunció a los 12 meses, en parte porque era difícil ponerse al día trabajando desde casa. El primo de Hall comentó en una entrevista que obtener respuestas a preguntas técnicas podía ser un proceso largo y frustrante.

Aun así, tanto los trabajadores como los expertos en el lugar de trabajo dijeron que brindar tutoría confiable y oportunidades profesionales para los empleados más jóvenes no era tan simple como obligarlos a regresar a la oficina.

Varios trabajadores jóvenes que respondieron al cuestionario del Times dijeron que los habían llamado de vuelta a la oficina solo para descubrir que los miembros de sus equipos estaban sentados en diferentes plantas, edificios o zonas horarias. Estaban frustrados por tener que participar en una videoconferencia después de ponerse sus mejores galas y soportar el trayecto matutino.

«Cuando voy a la oficina, me siento en mi escritorio con los auriculares puestos, en llamadas de Teams», contó Abigail Voight, de 29 años, arquitecta de software de Minneapolis. «No gano nada».

Crece el desempleo juvenil

En su análisis más reciente, los coautores del informe descubrieron que el trabajo remoto generaba al menos otro costo importante: mayor desocupación.
Según sus cálculos, aproximadamente dos tercios del aumento del desempleo entre los recién graduados universitarios en los años posteriores a la pandemia de coronavirus se explica por el menor interés de los empleadores en contratar a trabajadores más jóvenes para puestos remotos o híbridos, o para equipos con muchos trabajadores remotos. Las empresas podrían darse cuenta de que esos jóvenes no recibirán la formación adecuada y «decidir contratar a personas mayores», evaluó Harrington.
Tras el anuncio del banco JPMorgan de un nuevo mandato para las oficinas este año, Jamie Dimon, su CEO, recalcó este punto en una asamblea pública. «Esto está perjudicando a la generación joven», declaró el ejecutivo. «Se están quedando atrás».

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar