Renunció a multinacionales y dio un giro rotundo a su vida: hoy enseña neurociencia para lograr cambios reales

Chiara Toscani tuvo cargos ejecutivos en empresas como Google, Oracle, Mastercard y UKG, hasta que se preguntó cómo se imaginaba su vida en el futuro y decidió cambiar el rumbo.

Chiara Toscani
Chiara Toscani enseñando sobre neurociencia aplicada al cambio.
Foto: Cortesía Chiara Toscani.

¿Es posible cambiar una forma de ser que nos acompaña desde hace décadas? ¿Dejar de vivir con la sensación de urgencia permanente, aprender a gestionar el estrés o animarse a tomar un rumbo diferente? Para Chiara Toscani, que ocupó cargos ejecutivos en algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo, la respuesta es sí. Pero ese cambio no se da por arte de magia, sino que implica comprender cómo funciona nuestro cerebro y entrenarlo para construir nuevas formas de pensar, sentir y actuar.

Toscani pasó gran parte de su trayectoria profesional en Europa y, en los últimos años, lideró la operación de UKG en Uruguay. Sin embargo, decidió dar un giro a su vida. Profundizó en la neurociencia aplicada al cambio y se certificó como consultora de NeuroChangeSolutions (NCS), el programa de capacitación del doctor Joe Dispenza. Hoy acompaña a empresas y líderes en procesos de transformación, aunque está convencida de que estas herramientas pueden ser igual de valiosas para cualquier persona que sienta que repite patrones que ya no le hacen bien y quiera empezar a escribir una versión distinta de sí misma.

— Llegaste a trabajar en empresas globales como Google, Oracle, Mastercard y UKG. ¿Qué te llevó a buscar un cambio?
— Soy ingeniera en sistemas y durante más de 25 años desarrollé una carrera ejecutiva en el mundo corporativo y tecnológico. Sin embargo, en cierto punto, sentí que debía haber algo más. Me fui al Unlimited Week-Long Retreat, un retiro creado por el doctor Joe Dispenza —siempre me gustó la introspección y la meditación, pero no lograba instalarlo como parte de mi vida—, e inevitablemente comencé a hacerme preguntas. ¿Estoy yendo realmente a donde quiero? ¿El estilo de vida que tengo es el que quiero para los próximos 10 o 15 años? Tenía una carrera profesional exitosa, pero necesitaba mayor libertad, más espacio para crear y una mayor conexión entre lo que hacía, la vida que quería vivir y el impacto que quería generar.

Recuerdo que, después de aquel retiro, escribí dos cosas: que tenía ganas de tomarme tres meses sabáticos para viajar por el mundo con mis hijas y que quería certificarme en NeuroChangeSolutions (NCS), un programa de capacitación corporativa creado por el doctor Dispenza que enseña principios de neurociencia para transformar la cultura empresarial, mejorar el rendimiento laboral y romper hábitos mentales limitantes desde el interior. El año pasado encontré esas notas mientras armaba las valijas para irme a Asia con mis hijas, ya certificada en NCS. La Chiara de hace unos años jamás se lo hubiera imaginado.

Chiara Toscani
Chiara Toscani profundizando en neurociencia aplicada al cambio.
Foto: Cortesía Chiara Toscani.

— ¿Siempre estuviste muy atada al trabajo?
— Tenía claro que quería seguir creciendo en mi carrera. Me recibí a los 24 años de ingeniera en sistemas, me fui a Europa a trabajar y aprender en grandes compañías, y volví a Uruguay diez años después. Trazaba metas y las cumplía. Sin embargo, me di cuenta de que también es importante frenar. Mi carrera corporativa y ejecutiva me aportó un montón, pero no era consciente del estado de estrés constante. Lo naturalizaba. Nunca había parado a pensar si realmente quería todo eso. Fue entonces cuando entendí que buscaba más libertad, más tiempo con mis hijas, más creatividad, no depender tanto de una agenda de terceros. De todas formas, aún conservo mucho de la Chiara ejecutiva; su visión estratégica, su mentalidad de crecimiento, su pasión por resolver problemas y liderar. Lo que dejé atrás fue esa sensación de urgencia permanente, de siempre tener que hacer más y de solo valer si hacía, hacía y hacía.

— ¿Cómo cambió tu forma de estar en el mundo corporativo?
— Enseguida sentí muchas ganas de compartir lo que había aprendido. Decidí no tomar más roles de tiempo completo en grandes corporaciones y ahora combino mi experiencia corporativa con la neurociencia aplicada al cambio para asesorar empresas. Invito a las personas a frenar, reflexionar y tomar consciencia en medio de la vorágine y la locura en la que vivimos. Les explico que hay una biología detrás del cambio; que no sucede por arte de magia, sino que existe un método científico para cambiar.

— ¿Y cómo cambió tu forma de estar en la vida?
— Cambió mi relación con la incertidumbre. Estaba acostumbrada a trabajar con mucha planificación, control y capacidad de anticiparme; hoy, si bien sigo planificando y teniendo una mentalidad ejecutiva, aprendí a no necesitar tener todo el camino resuelto antes de dar el primer paso. Para mí, lo más difícil es eso: cambiar la personalidad, es decir, nuestra manera habitual de pensar, sentir y actuar. Somos un registro de nuestro pasado. Nuestro cerebro está cableado para responder de determinada manera, y muchas veces nos quedamos aferrados a estados de preocupación, frustración, control y urgencia no porque nos hagan bien, sino porque nos resultan familiares. Por eso, el primer paso es observarnos y tomar consciencia de esos patrones, para recién después empezar a romperlos.

Chiara Toscani
Chiara Toscani enseñando neurociencia aplicada al cambio.
Foto: Cortesía Chiara Toscani.

— ¿Qué puede hacer la neurociencia en este sentido?
— A los 35 años ya estamos totalmente cableados, es decir, reaccionamos de forma automática de acuerdo con patrones aprendidos. Y la repetición fortalece aún más esas conexiones neuronales. Sin embargo, no estamos condenados a repetir para siempre nuestra forma habitual de pensar y reaccionar. La neurociencia nos muestra que el cerebro es neuroplástico: podemos enseñarle a reaccionar de manera distinta, a tomar una pausa, a tener pensamientos diferentes. No es sencillo, porque tenemos 70 mil pensamientos al día —aproximadamente— y el 90% son los mismos que pensamos ayer. Pero hay una ventana de oportunidad para cambiar. Y todo arranca con un pensamiento. Implica una fuerte toma de conciencia, sí, pero cuando uno tiene la información, puede empezar a practicarlo. Cada vez que incorporamos un conocimiento, practicamos una habilidad o respondemos de una manera diferente, estamos generando aprendizaje. Y para que esa nueva respuesta se consolide, se necesita atención, repetición y experiencia. Hay una fórmula para el cambio.

— ¿Cuál es?
— Son muchas etapas; por eso, mis talleres llevan 16 horas y 30 días de seguimiento. Pero lo primero es mirar hacia adentro, saber qué queremos cambiar y qué visión tenemos de nuestro futuro, y entender que cruzar el río del cambio no es fácil. Las aguas pueden ser agitadas, hay rocas, monstruos marinos, de todo. Hay que salir de la zona de confort, tomar decisiones distintas y transformar nuestra personalidad; en otras palabras, cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Si buscamos un cambio, no podemos hacerlo pensando, sintiendo y actuando igual que antes. Pero cruzar este río también puede ser divertido, desafiante, compartido.

Otro punto importante es que, para recablear nuestro cerebro, hay que acceder al subconsciente, porque la mayoría de nuestros patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento son subconscientes. Por eso, una de las herramientas que usamos es la meditación o ensayo mental, que nos permite instalar nuevos circuitos neuronales. Y luego lo que se necesita es práctica, mucha práctica.

De la teoría a la práctica: un taller para el cambio

El próximo 11 y 12 de setiembre, Chiara Toscani y Macarena Real de Azúa dictarán “Cambia Tu Mente, Crea Nuevos Resultados”, un programa basado en la neurociencia y la biología del cambio que busca ayudar a las personas a transformar patrones automáticos de pensamiento, comportamiento y emoción. El taller —abierto a todo público— tendrá un cupo máximo de 30 personas y se desarrollará durante dos jornadas completas, de 8:30 a 17:00 horas, seguidas de 30 días de acompañamiento para ayudar a consolidar los nuevos hábitos.

Se abordarán temas como la gestión del estrés, la inteligencia emocional, la autorregulación, la formación de creencias y la creación de estados internos que favorezcan la creatividad, la innovación y el bienestar. La propuesta combina contenidos teóricos con herramientas prácticas para que cada participante pueda sostener en el tiempo la transformación que busca. Las entradas están disponibles a través de RedTickets.

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