Redacción El País
Dar consejos suele hacernos sentir útiles, generosos o incluso poderosos. Sin embargo, los consejos no solicitados pueden tener el efecto contrario al deseado y terminar siendo contraproducentes. En su forma más básica, ofrecer consejos sin que nadie los pida puede interpretarse como una violación de los límites personales.
Al hacerlo, la persona se involucra en un asunto ajeno sin haber sido invitada, lo que puede generar incomodidad, resistencia o malestar.
Cómo dar mejores consejos
Las investigaciones en psicología social muestran que, al dar consejos, solemos estar sesgados por nuestras propias experiencias. Compartimos lo que a nosotros nos resultó útil, aunque eso no necesariamente sea relevante o adecuado para la otra persona.
Además, distintos estudios señalan que los consejos no solicitados pueden dañar las relaciones personales y generar distancia emocional. En el ámbito laboral, este tipo de consejos incluso pueden percibirse como interesados, condescendientes o invasivos, y por eso tienden a ser ignorados.
Por el contrario, cuando alguien pide un consejo, suele valorarlo más y estar más dispuesto a escucharlo y ponerlo en práctica.
Por eso, antes de lanzarte a hacer sugerencias, una pregunta simple puede marcar la diferencia: “¿Querés mi consejo?”
Por qué funciona este enfoque
Pedir permiso para dar un consejo es un gesto pequeño, pero poderoso. Hace que la otra persona se sienta respetada, escuchada y con mayor control sobre la conversación. Esto reduce la actitud defensiva y aumenta la apertura a considerar lo que se va a decir.
Otra estrategia útil para evitar dar consejos de forma automática es cambiar el enfoque: en lugar de decirle a alguien qué debería hacer, se puede optar por una lluvia de ideas, explorando distintas opciones que esa persona podría considerar por sí misma.
En definitiva, respetar los límites, pedir consentimiento y fomentar la reflexión compartida no solo mejora la calidad de los consejos, sino que también fortalece las relaciones, tanto personales como profesionales.