Qué tienen en común las dietas más saludables del mundo, según un experto de Harvard

La clave de un científico de Harvard para comer bien sin caer en extremos y los patrones de alimentación de las zonas azules que el especialista aconseja priorizar.

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Plato de pollo con ensalada.
Foto: Freepik.

No hace falta elegir entre una dieta mediterránea, una alimentación vegetariana o un plan que incluya carne para comer de manera saludable. Según Frank Hu, profesor de nutrición y epidemiología de Harvard, no existe un único modelo alimentario que funcione de la misma manera para todas las personas.

Las distintas propuestas pueden tener diferencias importantes. Algunas incluyen más alimentos de origen animal, mientras que otras se basan principalmente en vegetales. También existen planes que incorporan períodos de ayuno o que modifican la cantidad de proteínas.

Sin embargo, de acuerdo con Hu, muchos de estos patrones comparten características que pueden contribuir a prevenir enfermedades crónicas y favorecer una mayor longevidad. Más que seguir un régimen rígido, el especialista propone prestar atención a la calidad de los alimentos que llegan al plato.

Uno de los cambios más importantes consiste en reducir el consumo de productos ultraprocesados, entre ellos galletas, snacks envasados, hamburguesas de comida rápida y bebidas azucaradas. Estos productos suelen aportar cantidades elevadas de azúcar, sodio y grasas poco saludables, y tienen una presencia cada vez mayor en la alimentación cotidiana. Por eso, una de las recomendaciones que se repite independientemente del patrón elegido es priorizar alimentos enteros o mínimamente procesados.

Alimentación saludable
Plato de comida saludable.
Foto: Freepik.

La dieta mediterránea es uno de los modelos que más atención ha recibido por su relación con la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas. En lugar de eliminar grupos completos de alimentos, este patrón se concentra en elegir mejor las fuentes de grasas y carbohidratos. El aceite de oliva extra virgen ocupa un lugar destacado, junto con frutas, verduras, legumbres, cereales y pescado.

Hu también destaca la importancia de los ácidos grasos omega-3 presentes en determinados pescados. En este esquema, la carne roja no necesariamente desaparece, pero su consumo suele ser ocasional. Cuando se incluye, pueden elegirse cortes magros que aportan nutrientes como hierro, zinc y vitaminas del grupo B.

Otro de los ejemplos utilizados para estudiar la longevidad son las denominadas zonas azules, regiones donde se ha observado una elevada presencia de personas que alcanzan edades avanzadas. Okinawa, en Japón, y Cerdeña, en Italia, son algunos de los lugares que suelen mencionarse. Sus habitantes no comparten exactamente una misma dieta, pero en muchos casos existe una importante presencia de alimentos de origen vegetal.

También aparecen otros factores asociados con un envejecimiento saludable: actividad física cotidiana, vínculos sociales y hábitos sostenidos durante largos períodos. En Loma Linda, California, por ejemplo, la alimentación vegetariana tiene una presencia importante. Investigaciones vinculadas con el Adventist Health Study 2 también encontraron asociaciones entre determinados patrones vegetarianos y menores niveles de factores de riesgo cardiovascular y metabólico.

Alimentación saludable
Ejemplos de alimentos saludables.
Foto: Freepik.

Uno de los mensajes centrales de Hu es precisamente que no hace falta adoptar cambios extremos para mejorar la alimentación. Las diferencias entre los distintos patrones muestran que pueden existir varias maneras de construir una dieta saludable. La clave está menos en seguir una lista estricta de alimentos prohibidos y más en observar qué ocupa la mayor parte de la alimentación cotidiana.

Su recomendación puede resumirse en un principio bastante más sencillo: elegir con mayor frecuencia alimentos enteros o mínimamente procesados, incorporar una variedad de alimentos de origen vegetal y reducir aquellos productos ultraprocesados que aportan grandes cantidades de azúcar, sodio y grasas poco saludables.

Más que encontrar la dieta “perfecta”, el objetivo parece ser construir una forma de alimentarse que sea saludable, variada y, sobre todo, posible de mantener a largo plazo.

Con base en La Nación/GDA

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