La aparición de hormigas dentro del hogar es una situación habitual que suele generar incomodidad y preguntas. Más allá de las causas domésticas que explican su presencia, algunas corrientes simbólicas, como el Feng Shui, ofrecen una lectura asociada a la energía del espacio, la constancia y los procesos de transformación.
Las hormigas son insectos sociales reconocidos por su organización y perseverancia. En términos prácticos, suelen ingresar a las viviendas en busca de alimento, agua o refugio. Sin embargo, desde una mirada simbólica, su presencia también se interpreta como un mensaje vinculado a determinados movimientos energéticos.
El simbolismo de las hormigas en el Feng Shui
Dentro del Feng Shui, disciplina oriental que analiza el flujo de energía en los ambientes, la aparición ocasional de hormigas no se considera necesariamente negativa. Por el contrario, se la asocia con valores como el trabajo sostenido, la disciplina y la paciencia.
Desde esta perspectiva, ver hormigas puede vincularse con procesos que avanzan de forma lenta pero constante, así como con cambios que se están gestando tanto en el entorno físico como en la vida personal o laboral de quienes habitan la casa. También se interpreta como una señal relacionada con la planificación, el orden y la importancia de sostener el esfuerzo en el tiempo.
En algunos enfoques simbólicos, incluso, las hormigas representan la abundancia que llega como resultado del compromiso y la constancia, más que de acciones inmediatas o impulsivas.
Explicaciones domésticas y señales de alerta
Desde un punto de vista práctico, la presencia de hormigas suele estar relacionada con restos de comida, azúcar expuesta, humedad o pequeñas filtraciones. También es frecuente que aparezcan en determinados momentos del año, asociados a cambios de temperatura, lluvias o períodos de calor intenso.
Cuando forman caminos visibles o se multiplican rápidamente, pueden convertirse en una plaga difícil de controlar. En algunas interpretaciones energéticas, una irrupción repentina y masiva se vincula simbólicamente con desequilibrios en el ambiente, tensiones acumuladas o climas de malestar emocional, aunque estas lecturas no sustituyen las explicaciones concretas.
Según recomendaciones difundidas por la Universidad de Sevilla, mantener la limpieza regular de pisos y superficies, no dejar alimentos expuestos y sellar grietas o rendijas por donde puedan ingresar resulta clave. También se sugiere ventilar los ambientes, sostener el orden general del hogar y evitar la acumulación de humedad.
Con base en El Tiempo/GDA