Qué puede revelar que vivas entre un desorden permanente, según la psicología

Especialistas sostienen que un ambiente desordenado puede estar relacionado con la procrastinación, la dificultad para sostener rutinas y el manejo del estrés, más que con un simple problema de higiene.

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El ropero, uno de los desafíos más grandes para los desordenados.
Foto: Freepik.

Dejar objetos fuera de lugar después de un día agotador es una situación habitual.

Sin embargo, cuando el desorden se vuelve permanente, la psicología señala que puede reflejar aspectos relacionados con la forma en que una persona organiza sus responsabilidades, gestiona el tiempo y mantiene hábitos cotidianos.

Según los especialistas, la acumulación constante de ropa y objetos fuera de lugar no solo genera una mayor carga visual, sino que también puede contribuir a la fatiga mental y estar vinculada con la procrastinación y la tendencia a postergar tareas.

El psicólogo Joseph Ferrari, profesor de Psicología de la Universidad DePaul, ha investigado la relación entre el desorden, la procrastinación y la calidad de vida. En una entrevista con New Wise, explicó que los espacios saturados suelen asociarse con mayores dificultades para afrontar compromisos laborales, trámites, rutinas de salud y la organización financiera.

"Cuanto más desorden se tiene, mayor es la probabilidad de procrastinar", afirmó Ferrari, quien considera que la acumulación de objetos puede dificultar la toma de decisiones sobre qué conservar y qué descartar.

Por su parte, el psicólogo canadiense Jordan Peterson sostiene que ordenar el propio espacio es una forma de asumir responsabilidades personales. En una entrevista con Big Think, planteó que antes de intentar resolver problemas más complejos es importante hacerse cargo de aquello que depende directamente de cada persona.

Desorden
Convivir con un poco de desorden
Getty

Diversos estudios también relacionan el desorden persistente con dificultades para sostener rutinas, gestionar el estrés y organizar el tiempo. Entre los factores psicológicos más frecuentes figuran la evasión de responsabilidades, la procrastinación, la falta de constancia para mantener hábitos de organización y la fatiga mental provocada por un entorno visualmente saturado.

Los especialistas señalan que comprender el desorden como un posible indicador del bienestar emocional, y no únicamente como un problema de higiene, puede ayudar a identificar las causas de fondo y favorecer la incorporación de rutinas más saludables.

En base a El Tiempo/GDA

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