Por qué los adultos mayores regalan sus objetos más preciados a la familia, según la psicología

Por qué regalar objetos preciados no es desapego sino una forma de transmitir la historia: la razón por la que los adultos mayores entregan sus recuerdos más valiosos a hijos y nietos.

Padres hijos adulto mayor
Madre e hija en un gesto de cariño.
Foto: Freepik.

Un libro que acompañó toda una vida, una joya heredada, una fotografía familiar o un mueble que estuvo durante años en la misma habitación pueden convertirse en mucho más que simples pertenencias. Para algunas personas mayores, esos objetos funcionan como pequeñas piezas de una historia personal. Por eso, cuando comienzan a entregárselos a hijos, nietos, amigos u otras personas cercanas, el gesto no necesariamente significa que quieran deshacerse de sus cosas.

Lo anterior puede representar, en cambio, una forma de elegir qué recuerdos desean conservar y cuáles quieren que continúen formando parte de la vida de otros. La psicología y la sociología han estudiado esta relación entre las personas y sus pertenencias y encontraron que el valor de los objetos puede transformarse a lo largo del tiempo.

David J. Ekerdt y Lindsey A. Baker, investigadores de la Universidad de Kansas, desarrollaron el concepto de “material convoy” para describir el conjunto de objetos que acompaña a una persona durante distintas etapas de su vida.

Ese conjunto no permanece necesariamente igual. Las mudanzas, los cambios familiares, las nuevas circunstancias y el envejecimiento pueden llevar a reducir la cantidad de pertenencias. Pero desprenderse de determinados objetos puede resultar difícil cuando estos están asociados con personas, experiencias o momentos significativos.

Adulto mayor
Mujer joven ayuda a una persona mayor.
Foto: Freepik.

En ese contexto, regalar puede convertirse en una alternativa diferente al descarte. Una persona puede preferir que una pieza de mobiliario, una fotografía, un libro o una joya quede en manos de alguien cercano antes que simplemente desprenderse de ella.

No siempre importa únicamente qué objeto se entrega, sino a quién se decide entregarlo. La pertenencia puede adquirir entonces una nueva función: deja de ser algo que simplemente se conserva y pasa a convertirse en un vehículo para transmitir una historia. Un libro puede terminar en manos de un nieto porque recuerda al abuelo que lo leyó durante años; una joya puede entregarse a una hija porque perteneció antes a otra mujer de la familia.

Este comportamiento puede relacionarse con la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen y otros investigadores de Stanford. Según esta perspectiva, cuando las personas perciben que su tiempo futuro es más limitado, tienden a priorizar los vínculos y las experiencias que consideran emocionalmente importantes.

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Foto: Pexels.

También aparece en este proceso el concepto de generatividad, desarrollado por el psicólogo Erik Erikson. Se refiere al deseo de contribuir al bienestar de las generaciones siguientes y de dejar algo que pueda continuar existiendo más allá de la propia persona.

Una investigación publicada en 2023 en The Gerontologist analizó a adultos mayores que habían elaborado un denominado “legado de valores”: documentos destinados a transmitir experiencias, enseñanzas y creencias a personas importantes para ellos.

Aunque el estudio no analizó específicamente el hecho de regalar objetos, sus resultados ayudan a comprender una idea más amplia: en determinadas etapas de la vida, transmitir algo propio puede adquirir una importancia especial. Y aquello que se transmite no necesariamente tiene que ser material.

Cuando una persona mayor comienza a regalar pertenencias que conservó durante décadas, el gesto puede tener varios significados y no debería interpretarse automáticamente como una señal de desapego o de simple necesidad de reducir objetos. Puede ser una manera de reorganizar su mundo material, decidir qué cosas todavía tienen un lugar importante y desprenderse de aquello que ya no necesita. Pero también puede ser una forma de compartir recuerdos, fortalecer vínculos y permitir que una parte de su historia continúe en manos de alguien querido.

Con base en La Nación/GDA

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