Por qué el recuerdo del año 2016 se volvió viral en redes sociales, según la psicología

Efectos de la nostalgia en la salud mental: qué revela el deseo de volver al pasado de acuerdo a los expertos y por qué pensamos al 2016 como "el último año feliz".

Celular, redes sociales
Jóvenes usando el celular.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Entre reels y recuerdos, las redes sociales volvieron a mirar hacia atrás. A comienzos de este año, Instagram y TikTok se llenaron de fotos viejas, capturas borrosas y referencias a una época marcada por filtros de Snapchat, jeans ajustados y canciones como Close, de The Chainsmokers, o One Dance, de Drake, sonando en todos lados. El año elegido para ese viaje colectivo al pasado fue 2016, señalado por muchos como “el último año feliz”.

El auge de esta nostalgia no responde a un solo motivo. Se mezcla la ansiedad frente a los nuevos comienzos, la velocidad con la que avanzan las tecnologías y una sensación compartida de que algo cambió de forma irreversible. Para muchas personas, recordar 2016 funciona como un refugio emocional frente a un presente más incierto.

Según la psicóloga clínica Tracy King, citada por la revista Glamour, el apego a ese año refleja un intento de reconectar con un sentido de significado, continuidad y autocomprensión que hoy parece más difícil de alcanzar. La especialista señala que la nostalgia aparece cuando las personas sienten que el presente es fragmentado o abrumador.

Parte de esa percepción tiene que ver con cómo se vivían las redes sociales en ese momento. En 2016, plataformas como Instagram, Facebook o Twitter todavía se sentían más personales y seguras, con interacciones centradas principalmente en el contenido que compartía el propio entorno.

Aunque los algoritmos ya existían, las publicaciones provenían mayormente de personas que uno había elegido seguir, explica King. Eso generaba una experiencia más previsible y menos invasiva. La psicóloga agrega que el foco estaba puesto en los vínculos más que en la reacción inmediata. Ese tipo de contenido ayudaba a sentirse conectado y seguro, y recorrer las redes no resultaba tan agotador desde lo emocional, señala.

Amigas jóvenes celular
Amigas reunidas aisladas, usando el celular.
Foto: Freepik.

Una mirada similar aporta la escritora Kate Kennedy en The New York Times, quien sostiene que el feed actual dejó de buscar el interés genuino del usuario y pasó a estar diseñado para mantener a la persona dentro de la aplicación la mayor cantidad de tiempo posible.

Otro factor clave detrás de esta tendencia está ligado a la etapa vital de quienes hoy evocan 2016. Para muchos adultos actuales, ese año coincidió con el final de la adolescencia o los primeros pasos en la adultez, justo antes de grandes transformaciones personales y sociales. Esa etapa suele quedar asociada a una sensación de posibilidad y apertura.

La psicóloga aclara que no se trata de idealizar el pasado. La gente no dice que 2016 haya sido perfecto —afirma— sino que el mundo todavía se sentía como un lugar por el que se podía transitar sin una tensión o alerta constantes. Para esa generación, la vida parecía más “manejable, conectada y humana”. Volver a esas estéticas, canciones y rituales digitales funciona entonces como una forma de anclaje emocional frente a un presente más complejo.

Adulto mayor, anciana, tecnología, celular
Adulta mayor utiliza un celular, preocupada.
Foto: Freepik.

En la misma línea, el psicólogo existencial Clay Routledge, especialista en la ciencia de la nostalgia, explica a NBC Chicago que este sentimiento suele intensificarse cuando hay incertidumbre. Las personas tienden a sentir nostalgia cuando están ansiosas por el futuro o no saben bien qué rumbo tomar, señala.

Así, más que un simple recuerdo estético, el regreso constante a 2016 parece ser una forma de buscar estabilidad, sentido y calma en un mundo que hoy se percibe más acelerado y exigente.

En base a La Nación/GDA

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