El devastador y desconcertante impacto del suicidio aparece en Uruguay con mayor frecuencia que en otros países latinoamericanos. Y en el caso de Gabriela Olivera, ese impacto apareció por partida doble. Primero fue su hijo Nicolás quien se quitó la vida, en 2017. Ysiete años más tarde, hizo lo mismo su esposo Julio. En menos de una década, Olivera perdió a dos de sus seres más queridos por culpa de este fenómeno, que en Uruguay se lleva centenares de vidas por año:en 2024, se constataron 764 muertes por suicidio.
Hace dos años, Olivera —quien reside en Punta del Este— fundó la organización Hablemos Más, que abre sus puertas quienes hayan atravesado una situación similar a la de ella. No solo para hablar y procesar una experiencia como la de la pérdida de un ser querido por suicidio, sino también para plasmar algo de esos sentimientos en una actividad creativa y artística: la creación de obras pictóricas en mosaicos.
—¿Cómo fue el proceso que te llevó a fundar Hablemos Más?
—Estuve siempre buscando de qué manera construir algo a partir del dolor. Y vi una idea en Argentina, otro grupo que hacía murales y bueno, se fue dando. Me encantó la
idea de construir a partir del dolor y es lo que hacemos. Hablemos Más es eso. Es un grupo que tiene como objetivo visibilizar la salud mental y el suicidio, y usamos el mosaico como una herramienta para ello, porque es un proceso de elaboración que resulta en algo que después permanece.
—¿Cómo te parece que como sociedad respondemos a un fenómeno como este? ¿Hemos aprendido algo?
—En parte siento que sí, que durante los últimos tiempos es un tema del cual se habla más. Igualmente, es un tema tabú. O sea, es difícil enfrentar un fallecimiento por suicidio. No es lo mismo que por otra cosa, la sociedad lo toma distinto. Pero principalmente siento que todos podemos ser agentes de cambio. Que todos podemos ayudar, a las personas que se sienten mal, y a quienes quedamos. Todos podemos escuchar y tender una mano, porque todos tenemos un rol, y hacer una diferencia en cómo tratamos al otro. Ser más amables, no juzgar. Y esto no lo digo por mí, porque no me he sentido juzgada.
—¿De dónde puede venir esa tendencia a juzgar?
—Un suicidio es un golpe que viene con culpa y siempre tratamos de ver cuál es la causa, qué pasó con esto. Creo que como sociedad debemos respetar la situación de la persona que tomó esa decisión, y respetar al entorno que queda.
—A nivel individual, ¿uno llega a un momento en el cual tiene que aceptar que no va tener una respuesta satisfactori a la pregunta del por qué?
—Yo hablo por mí, y a partir de una experiencia personal. No estoy formada en esto, pero creo que por todo lo que ha transcurrido en este tiempo, que casi nunca hay una única causa, sino que es multicausal. Cada persona es un universo en sí misma, con sus dolores, alegrías, fortalezas y debilidades... Y cuando ocurre algo así, es porque esa persono pudo resolver algo. El que se quita la vida es porque no puede más con su dolor. Entonces, es el camino que encuentra, no encuentra otra salida. Entonces. Lo que hay detrás de un suicidio es mucho dolor, y mucho dolor en silencio.
—¿Y uno se echa la culpa a sí mismo de ese dolor?
—Sí. Como madre de Nicolás y esposa de Julio, lo primero que hice fue eso. Pero el entorno también:el último compañero que lo vio con vida, la última persona con que habló con uno de ellos... Uno se pregunta “¿Cómo no lo vi”’. Es lo primero que hacemos.
—¿Cómo te hace sentir ver que otras personas se acercan a Hablemos Más y crean un mosaico?
—Como un mimo al corazón. Ahora me acuerdo de un matrimonio que, cuando terminamos el mural que habíamos hecho, hacía fecha del suicidio de su hijo. Ellos se acercaron y dijeron que no habían encontrado un mejor lugar para estar en esa fecha. Todo eso me hace sentir que logré transformar lo que me ha tocado pasar, pero tampoco lo veo solo en mí. Esto es algo que le sucede a muchas personas. Entonces lo que siento a veces que he logrado con esto es decir, “Bueno, pude hacer una diferencia”, llegar a que alguien más también consiga transformar en algo su dolor. También quiero aclarar que no somos una línea de ayuda, y que todo es honorario. Las personas que nos ayudan en todo lo que tiene que ver con el funcionamiento de la organización lo hacen por el tiempo que pueden.