Nunca más migajas: una invitación a repensar los vínculos y el valor propio en tiempos de relaciones inmediatas

En un contexto marcado por redes y apps de citas, la propuesta apunta a revisar vínculos con baja reciprocidad y fortalecer la autoestima para no normalizar relaciones con afecto mínimo o intermitente.

Pareja.
Pereja.
Foto: Freepik.

En tiempos en que las relaciones parecen atravesadas por la inmediatez, las redes sociales y las aplicaciones de citas, la autora y conferencista María Jesús Rodríguez propone una reflexión sobre la forma en que las personas se vinculan y el lugar que ocupan dentro de esas relaciones. Su planteo se resume en una idea clara: dejar de aceptar “migajas” afectivas.

“La metáfora de las migajas tiene que ver con esas miguitas de pan que quedan en el plato. Pero vos merecés el plato principal”, explica la uruguaya radicada en México.

La idea apunta a identificar vínculos donde el afecto, la atención o el compromiso aparecen de forma mínima o intermitente, y donde gestos básicos terminan siendo percibidos como algo extraordinario.

“A veces alguien manda un mensajito y ya creemos que es un gesto extraordinario. Pero eso es lo básico”, señala.

Según plantea, cuando una persona se acostumbra a recibir poco dentro de un vínculo, puede terminar interpretando esos gestos mínimos como demostraciones importantes de interés. Con el tiempo, esa dinámica puede generar relaciones desbalanceadas, en las que una de las partes entrega mucho más de lo que recibe.

En ese sentido, Rodríguez propone revisar qué tipo de vínculos se están construyendo y qué lugar ocupa cada persona dentro de ellos. La metáfora de las “migajas”, explica, funciona como una forma sencilla de ponerle nombre a esas situaciones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas.

María Jesús "Chu" Rodríguez. Foto: Nicolás Pereyra
María Jesús "Chu" Rodríguez. Foto: Nicolás Pereyra

El valor propio.

Para Rodríguez, conocida en redes sociales como “Chu” Rodríguez, uno de los puntos centrales para transformar la forma de relacionarse es revisar cómo cada persona construye su autoestima y su percepción de valor.

“La medida de tu valor es interna, no externa”, sostiene. Desde su perspectiva, muchas veces el problema aparece cuando ese valor se busca permanentemente en la mirada del otro. “Si alguien no te elige, hay que saber que eso no tiene nada que ver con tu valor”, agrega.

Cuando la validación pasa a depender exclusivamente de la aprobación o del interés de otras personas, explica, es mucho más probable que alguien tolere tipos de vínculos en los que recibe muy poco o en los que la atención aparece de una manera irregular.

También vincula estas dinámicas con determinados cambios culturales más amplios que en los últimos tiempos surgieron y que tienen relación en la forma que tenemos de vincularnos. Las redes sociales y las aplicaciones de citas, por ejemplo, modificaron las reglas del encuentro y de la interacción entre las personas.

“Las aplicaciones de citas se volvieron algo así como un catálogo humano”, afirma. En ese contexto, señala que muchas veces las relaciones se vuelven más superficiales o fácilmente descartables.

“Estamos detrás de una pantalla y de esa forma parece que todos somos re capos. Si bien la tecnología nos dio herramientas que facilitan el conocer personas, también trae mucha liviandad. El desaparecer o dejar de contestar de golpe (ghosting), hablar o demorar en responder, comenta al referirse a cómo las redes tienen mucho que ver en la forma de relacionarse.

Aprender a estar solo.

Otro punto central de su planteo es la diferencia entre querer compartir la vida con alguien y depender emocionalmente de una relación.

“El poder más grande que podés tener es aprender a estar sola”, afirma. Desde su mirada, la autonomía emocional permite construir vínculos desde la elección y no desde el miedo a la soledad.

Para Rodríguez, cuando una persona logra sentirse bien consigo misma y sostener su propio bienestar emocional, las relaciones dejan de ser un espacio donde buscar aprobación constante y pasan a convertirse en vínculos elegidos desde otro lugar.

Relación de pareja
Pareja de adultos se dan la espalda.
Foto: Freepik.

Algo importante que agrega es que una relación saludable no implica la ausencia de conflictos, sino la posibilidad de atravesarlos sin violencia ni miedo. “Las relaciones se miden justamente en el conflicto”, explica.

En ese sentido, plantea que un vínculo sano debería permitir que ambas personas puedan expresar lo que sienten, incluso cuando hay desacuerdos. Poder atravesar esos momentos sin amenazas, manipulación o temor constante a perder la relación es, desde su perspectiva, una señal de mayor madurez emocional.

Un encuentro para reflexionar.

Estas reflexiones forman parte de las charlas y espacios de encuentro que Rodríguez desarrolla para abordar temas como autoestima, vínculos y autonomía emocional.

A través de estos encuentros, propone abrir conversaciones sobre situaciones que muchas personas atraviesan en sus relaciones y brindar herramientas para reflexionar sobre la forma en que se construyen esos vínculos.

En mayo llegará a Uruguay en el marco de una gira internacional en la que también visitará países como Argentina y Chile, entre otros,donde compartirá este enfoque y profundizará en las ideas que propone para repensar la forma en que las personas se relacionan.

El jueves 14 de mayo estará en Montevideo, el viernes 15 en Punta del Este, el sábado 16 en San José y el domingo 17 en Colonia.

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