Martín Gedanke es psicólogo especializado en adicciones, y hace 20 años que dirige la clínica Aconcagua, dedicada a atender a pacientes con consumos problemáticos de drogas u adicciones como la ludopatía. Para este profesional, el estado de situación en la actualidad es alarmante, y según su visión se requieren intervenciones importantes para, al menos, acercarse a algunas soluciones.
Dado que la charla con Gedanke se da justo cuando se está realizando el Mundial de fútbol, la conversación empieza por la adicción a las apuestas. Gedanke cuenta que Aconcagua tiene tres centros de internación y que, en general, las internaciones son por consumo de cocaína, pasta base o alcohol. “Pero en este tiempo, hemos visto las apuestas deportivas han crecido. Uno pone canales de fútbol y están todo el tiempo machacando con eso. Y bueno, está creciendo mucho este tipo de problemática, que está llevando a que en particular los jóvenes tengan problemas, pero no solo: adultos también”.
Hace apenas menos de dos décadas, uno tenía que desplazarse físicamente, salir de su hogar, para llegar a un casino, y si tenía la suerte de ser menor de edad, ser rechazado cuando quería ingresar. Ahora alcanza con tener un smartphone para empezar a apostar.
En otras palabras, actualmente es mucho más accesible apostar y perder. A eso se le suma una peculiar característica de las apuestas online: uno “no ve” lo que apuesta. Al desarrollarse online, la virtualidad atenta contra la percepción. No es como tener las fichas del casino en la mano o en la mesa y ver cómo van desapareciendo tras cada resultado adverso en la ruleta o los juegos de cartas. Ahí hay una representación concreta y tangible del resultado de nuestras decisiones.
“Si bien tenemos una legislación que regula las apuestas y las canaliza entre otras vías por la Agencia Nacional de Quinielas, hay áreas grises por las cuales se cuela gente”. Además, el experto cuenta que también en este caso -el de la ludopatía- se da que la persona incurre en más de una adicción en simultáneo, lo que los expertos en la temática llaman policonsumo. Puede darse, dice Gedanke, que alguien apueste online en un monitor de la computadora, mientras que en otro monitor está mirando pornografía. Y todo eso mientras aspira cocaína y bebe whisky.
—¿Por qué se da este policonsumo? ¿Por qué alguien que consume cocaína también le da por jugar online?
—El consumo de cocaína está muy vinculado al consumo de pornografía, cosa de la que se habla poco. Pero, en general, el adicto a la cocaína -cuando ya está a niveles abusivos- tiende a consumir pornografía durante horas. Lo cual lo lleva a tener este tipo de conductas más estereotipadas, como de repente ponerse a jugar. O ponerse a hacer alguna otra actividad. El tiempo es percibido de otra forma, como que se le va volando. Entonces, puede estar horas consumiendo pornografía mientras aspira cocaína y todo lo que lo gratifique de manera muy rápida, es bienvenido.
Un acierto en una apuesta puede ser una de esas gratificaciones inmediatas, lo cual estimula al adicto a volver a apostar. La búsqueda de esa gratificación inmediata, a veces atenta incluso contra el fútbol, el deporte más popular del mundo. Hay muchas modalidades de apuestas, pero lo cierto es que para saber el resultado final de un partido hay que esperar por lo menos 90 minutos.
Por eso, las empresas de apuestas segmentan en extremo su oferta y uno puede apostar por, por ejemplo, ganador o perdedor en un set en un partido de ping pong, que se resuelve mucho antes que un partido de fútbol. “La recompensa tiene que ser inmediata, o lo más cercano a inmediato”, dice el psicólogo.
Para él, una de las soluciones es empezar con la educación sobre adicciones, y sus vínculos con la salud mental, lo más temprano posible. “Es algo que hay que abordar, y desde edades escolares. Eso a largo plazo”.
—¿Y a corto plazo?
—Hacer más accesible y rápida la atención médica. No tener que esperar varias semanas o meses para que te vea un especialista que pueda ayudarte y supervisarte. Hoy no es raro ver gente que se automedica con antidepresivos o ansiolíticos. El problema es ese: los tiempos. Por eso nosotros hacemos hincapié en atender cuanto antes a alguien que busca ayuda. Porque esa persona necesita esa ayuda cuanto antes.