La razón científica por la que volver a ver tus ficciones favoritas reduce el estrés y da calma

En tiempos de opciones ilimitadas, puede parecer contradictorio. Sin embargo, hay razones vinculadas con la regulación emocional, la nostalgia y la búsqueda de seguridad.

Persona prendiendo su televisor inteligente.
Persona prendiendo su televisor inteligente.
Foto: Freepik.

En tiempos en los que las plataformas de streaming ofrecen una cantidad prácticamente inagotable de contenidos, elegir una historia que ya conocemos puede parecer, a primera vista, una decisión poco lógica. Sin embargo, detrás de esta conducta existe un mecanismo relacionado con la regulación emocional, el bienestar y el manejo del estrés.

Volver a una producción conocida no necesariamente responde a la falta de alternativas. Por el contrario, la psicología ha estudiado por qué las personas eligen deliberadamente repetir experiencias audiovisuales y qué encuentran en ellas que no siempre ofrece una historia nueva.

Streaming. Foto: Netflix

Un estudio de Cristel Antonia Russell y Sidney J. Levy, publicado en el Journal of Consumer Research, analizó el fenómeno conocido como “reconsumo” de medios. Los investigadores plantearon que volver a mirar una película o una serie no constituye simplemente una repetición, sino que puede convertirse en una experiencia con componentes hedónicos y reparadores.

Según este enfoque, las personas pueden recurrir a contenidos conocidos para regular sus emociones, atravesar momentos de transición y reconectar con aspectos de su propia identidad. La familiaridad de una historia ofrece, además, una característica especialmente atractiva: sabemos qué va a suceder.

Una historia conocida puede reducir la incertidumbre

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Foto: Unsplash.

Cuando una persona atraviesa un período de fatiga, estrés o ansiedad, enfrentarse a una producción completamente nueva puede implicar un esfuerzo adicional. Hay que prestar atención a los personajes, comprender la trama, interpretar situaciones y esperar para descubrir cómo terminará la historia.

Una serie conocida, en cambio, elimina buena parte de esa incertidumbre. El espectador sabe qué ocurre en cada capítulo, reconoce a los personajes y conoce el desenlace. Esa previsibilidad puede generar una sensación de familiaridad y comodidad, especialmente cuando el entorno cotidiano se percibe como cambiante o difícil de controlar.

Por eso, volver a mirar una producción puede funcionar como una forma sencilla de autorregulación emocional. La persona puede elegir deliberadamente una historia que sabe que le provoca determinadas sensaciones: una comedia para reír, una película emotiva para conectarse con sus sentimientos o una serie tranquila para desconectarse de las preocupaciones del día.
Más que buscar una experiencia novedosa, en estos casos el objetivo es encontrar un contenido que resulte predecible, familiar y reconfortante.

El papel de la nostalgia

Otro de los elementos que puede explicar el atractivo de volver a mirar una película o una serie es la nostalgia. Las producciones audiovisuales pueden quedar asociadas a determinadas etapas de la vida, personas, lugares o experiencias.

Al regresar a una serie favorita, por lo tanto, no solo se recupera una historia. También pueden reaparecer recuerdos y sensaciones vinculados con el momento en que se vio por primera vez. Una canción, un personaje o incluso una escena determinada pueden funcionar como disparadores de recuerdos.

Esta conexión con el pasado puede reforzar la sensación de continuidad personal y permitir recuperar aspectos de la propia historia que quedaron asociados a determinados momentos. De esa manera, una producción conocida puede convertirse en una especie de ancla emocional.

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Lo importante es mediar entre los contenidos y los hijos.
Foto: Commons.

La misma historia puede significar algo diferente con los años

Hay otra particularidad que diferencia a las películas y las series de muchos otros estímulos repetitivos: aunque la historia permanezca exactamente igual, el espectador cambia.

Volver a una película después de varios años puede hacer que una persona descubra detalles que no había advertido anteriormente, interprete de otra manera determinados diálogos o se identifique con personajes diferentes. La experiencia también puede cambiar según el momento vital que atraviesa.

Una historia vista durante la adolescencia puede adquirir un significado completamente distinto al ser revisitada en la adultez. Lo que antes parecía divertido puede resultar ahora conmovedor; un personaje secundario puede cobrar protagonismo o una escena aparentemente insignificante puede adquirir un nuevo sentido.

Así, el reconsumo audiovisual no implica necesariamente mirar exactamente lo mismo. La historia es la misma, pero cambia la mirada de quien la observa.

En un contexto dominado por la búsqueda permanente de novedades, volver a una película o una serie conocida puede responder, entonces, a una necesidad muy concreta: buscar familiaridad, regular las emociones, recuperar recuerdos y encontrar un espacio de comodidad. Lejos de ser necesariamente una pérdida de tiempo, volver a una historia querida puede constituir una experiencia significativa y ofrecer una pausa frente a la incertidumbre de la vida cotidiana.

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