La niebla y el ánimo: qué explica la psicología sobre el impacto emocional de los días grises

La falta de sol, la humedad y los paisajes cubiertos de niebla pueden influir en el humor, la energía y hasta en la forma de vincularnos. Psicólogos explican por qué el clima modifica nuestras emociones más de lo que creemos.

Dia de niebla en Montevideo
Gente abrigada esperando en parada de omnibus sobre Miguelete entre Duvimiosos Terra y Bvr. Artigas en dia de niebla y frio en el barrio Tres Cruces de la ciudad de Montevideo, neblina, bajas temperaturas, invierno, humedad, clima, estado del tiempo, ND 20250712, foto Leonardo Maine - Archivo El Pais
Leonardo Maine/Archivo El Pais

La escena se repite en muchos puntos del país en estos días: mañanas cubiertas de niebla, poca visibilidad, humedad persistente y un cielo gris que parece no terminar de abrirse. Aunque para algunas personas ese clima puede resultar tranquilo o incluso nostálgico, para otras genera cansancio, irritabilidad, apatía o una sensación difícil de explicar. Y no es solo una percepción subjetiva: la psicología y la neurociencia llevan años estudiando cómo las condiciones climáticas influyen en las emociones y en el comportamiento humano.

La relación entre el estado del tiempo y el ánimo es más profunda de lo que suele creerse. Según distintos especialistas, los días con niebla, poca luz natural y humedad elevada pueden alterar el humor, disminuir la motivación y afectar la manera en que las personas reaccionan frente a situaciones cotidianas.

La psicóloga española Patricia Ramírez, divulgadora especializada en bienestar emocional, ha explicado en diferentes entrevistas y publicaciones que el cerebro responde constantemente a los estímulos del entorno, incluido el clima. La falta de luz solar, sostiene, puede influir directamente en la producción de serotonina, neurotransmisor vinculado con la regulación del estado de ánimo, el descanso y la sensación de bienestar.

Menos luz, menos energía

Uno de los factores que más se asocian con los cambios emocionales durante los días de niebla es la disminución de la exposición solar. Cuando el ambiente permanece oscuro durante varias horas, el cuerpo tiende a producir más melatonina, hormona relacionada con el sueño. Como consecuencia, muchas personas sienten más cansancio, menor concentración y poca energía para realizar actividades.

A eso se suma el efecto psicológico de los paisajes cerrados y opacos. La niebla reduce la visibilidad, modifica la percepción del entorno y puede generar una sensación de encierro o lentitud. Incluso hay quienes describen estos días como “pesados” o “densos”, términos que suelen aparecer asociados a estados de desánimo.

Para la psicología ambiental —rama que estudia cómo influyen los espacios físicos en las personas— el contexto climático tiene un peso importante en las emociones. Los ambientes luminosos y abiertos suelen estimular más actividad y sociabilidad, mientras que los escenarios grises o sombríos favorecen la introspección y, en algunos casos, la tristeza.

Dia de niebla en Montevideo
Gente abrigada caminando caminando junto a bicisenda por Av. Italia frente al Hospital de Clinicas en dia de niebla en la ciudad de Montevideo, neblina, bajas temperaturas, invierno, humedad, clima, estado del tiempo, ND 20250712, foto Leonardo Maine - Archivo El Pais
Leonardo Maine/Archivo El Pais

Irritabilidad, nostalgia y cambios en el humor

No todas las personas reaccionan igual frente al mismo clima. Hay quienes disfrutan de los días fríos y nublados, mientras otros experimentan mayor sensibilidad emocional. Los expertos señalan que influyen factores biológicos, experiencias personales y rasgos de personalidad.

La niebla también puede despertar emociones vinculadas a la nostalgia. Los olores de la humedad, el silencio de las calles y la reducción de estímulos visuales suelen activar recuerdos o estados melancólicos. En personas predispuestas a la ansiedad o a cuadros depresivos, esos días pueden intensificar síntomas preexistentes.

Incluso existe un trastorno reconocido llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una forma de depresión asociada a los meses con menos luz natural. Aunque suele registrarse más en países con inviernos extremos, especialistas advierten que cambios climáticos persistentes también pueden afectar emocionalmente en regiones con estaciones menos severas.

Dia de niebla en Montevideo
Vista de la Torre de las Telecomunicaciones desde el mirador panoramico del Palacio Municipal en dia de niebla en la ciudad de Montevideo, neblina, clima, estado del tiempo, humedad, invierno, ND 20250708, foto Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

Cómo atravesar mejor los días grises

Los psicólogos recomiendan no minimizar estos cambios emocionales. Sentirse más apagado, con menos ganas o más irritable durante jornadas de niebla no significa necesariamente un problema grave, pero sí puede ser una señal de que el cuerpo y la mente están reaccionando al entorno.

Mantener rutinas, exponerse a la luz natural siempre que sea posible y sostener actividades placenteras ayuda a contrarrestar el impacto emocional del clima. También se aconseja realizar ejercicio físico, evitar el aislamiento y cuidar los horarios de descanso.

Otro aspecto importante es entender que el clima puede influir, pero no determina completamente el estado emocional. La forma en que cada persona interpreta esos días también juega un papel clave. Mientras algunos los viven con pesadez, otros encuentran en la niebla un momento de pausa, introspección o calma.

La ciencia todavía continúa investigando cuánto impactan exactamente las variables climáticas en la salud mental. Sin embargo, cada vez hay más consenso en que el tiempo no solo cambia el paisaje: también modifica, aunque sea de manera sutil, la forma en que sentimos, pensamos y reaccionamos.

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