La salud intestinal suele asociarse con la digestión y la absorción de nutrientes, pero sus funciones van más allá del aparato digestivo. El intestino mantiene una comunicación constante con el cerebro, una conexión que puede influir en el estado de ánimo y en la forma en que el organismo responde al estrés.
Así lo explicó Jeremy London, cirujano cardiovascular con más de 25 años de experiencia, quien comparte contenidos sobre salud en sus redes sociales, su página web y su pódcast. Según señaló, los desequilibrios intestinales pueden relacionarse con cambios emocionales y afectar el bienestar general.
El especialista destacó que alrededor del 90 % de la serotonina, un neurotransmisor vinculado con la regulación del estado de ánimo, se produce en el tracto gastrointestinal. Este dato ayuda a comprender la importancia del aparato digestivo en distintos procesos del organismo.
La comunicación entre el sistema digestivo y el cerebro se conoce como eje intestino-cerebro. London advirtió que las alteraciones en el equilibrio intestinal pueden estar asociadas con cambios en el estado de ánimo y una mayor respuesta al estrés. En declaraciones recogidas por El Confidencial, sostuvo que los desequilibrios en esta comunicación pueden relacionarse con ansiedad e incluso depresión.
Esto no significa que todos los trastornos emocionales tengan un origen intestinal ni que cuidar la digestión sea suficiente para prevenirlos o tratarlos. Sin embargo, permite entender por qué la salud digestiva forma parte del bienestar integral y merece atención junto con otros aspectos de la salud.
La gastroenteróloga Leybelis Padilla, fundadora de Unlocking GI, plantea tres prácticas que pueden ayudar a mantener un intestino saludable: consumir suficiente fibra, manejar el estrés y realizar actividad física de manera regular.
- Incorporar alimentos ricos en fibra. La especialista recomienda consumir al menos 25 gramos diarios. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, nueces y semillas son algunas de las fuentes que pueden incluirse en la alimentación. La fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir o aliviar el estreñimiento.
- Aprender a manejar el estrés. La conexión entre el intestino y el cerebro también permite comprender por qué el estrés puede repercutir en el funcionamiento digestivo. Padilla sugiere incorporar prácticas como la meditación y los ejercicios de respiración, que pueden contribuir a regular la respuesta del organismo ante situaciones estresantes.
- Mantenerse físicamente activo. La actividad física regular es el tercer hábito que recomienda la gastroenteróloga para favorecer la salud intestinal y acompañar el cuidado general del organismo.
Cuidar el intestino, por lo tanto, no consiste únicamente en evitar molestias digestivas. Una alimentación variada, el consumo adecuado de fibra, el movimiento y la atención al estrés son prácticas que pueden contribuir al bienestar general, aunque no sustituyen la evaluación ni el tratamiento profesional cuando existen síntomas persistentes o problemas de salud.
Con base en El Tiempo/GDA