¿Alguna vez se habló frente al espejo? Aunque para muchas personas puede parecer un hábito extraño o innecesario, esta práctica puede utilizarse como una forma de introspección y de observación de los propios pensamientos, emociones y comportamientos.
Según el psicólogo clínico Miguel Ángel Rizaldos, las personas que recurren con frecuencia a esta práctica pueden estar buscando mejorar su autoestima. También puede funcionar como una herramienta para detenerse y prestar atención a lo que sienten o piensan.
¿Qué dice la psicología sobre hablar frente al espejo?
Hablarse frente al espejo puede convertirse en una técnica de introspección. Al observarse mientras se habla, la persona puede prestar atención a sus acciones, pensamientos y estados de ánimo.
De acuerdo con Rizaldos, esta práctica también puede estar relacionada con el intento de mejorar la autoestima. La observación frente al espejo permite evaluar aspectos de la propia conducta y de la manera en que una persona se presenta ante los demás.
En el caso de quienes deben hablar en público, por ejemplo, mirarse frente al espejo puede servir para revisar la forma de expresarse, los gestos y la postura durante una presentación.
¿Hablar frente al espejo tiene beneficios?
La práctica puede utilizarse para trabajar distintos aspectos relacionados con el autoconocimiento y la percepción personal.
Entre los aspectos mencionados en el texto se encuentran:
Autoestima: puede utilizarse como una herramienta para trabajar la valoración personal.
Introspección: permite observar pensamientos, emociones y comportamientos.
Autorregulación emocional: se relaciona con una mayor atención sobre las propias emociones.
Confianza: puede ayudar a fortalecer la seguridad al momento de tomar decisiones.
Resiliencia: el hábito se vincula con la capacidad de afrontar situaciones incómodas.
Expresión oral: puede servir para observar la manera de hablar, los gestos y la postura.
Sin embargo, estos posibles beneficios no significan que hablar frente al espejo produzca los mismos resultados en todas las personas.
¿Cómo practicar la terapia del espejo?
Quienes quieran utilizar el espejo como una herramienta de introspección pueden comenzar con un ejercicio sencillo. El Centro de Neurología Avanzada recomienda buscar un momento tranquilo y privado, respirar profundamente y tratar de relajarse.
Luego, se puede observar el reflejo y realizar una descripción objetiva y neutral de uno mismo. La propuesta también incluye intentar reconocer las propias cualidades y evitar pensamientos desagradables.
Otra alternativa consiste en escribir las respuestas a algunas preguntas, como: ¿qué ves en el espejo?, ¿puedes describir a la persona que tienes delante?, ¿qué cosas buenas tiene? y ¿qué cosas malas tiene?
De esta manera, el ejercicio busca generar un espacio de observación personal y reflexión sobre la propia imagen, los pensamientos y las emociones.
En base a El Comercio/GDA