Cada vez más personas buscan estrategias sencillas para reducir la ansiedad y recuperar la calma en momentos de tensión. Una opción es el EFT Tapping (Emotional Freedom Techniques), un método que combina ligeros golpecitos sobre puntos del cuerpo con ejercicios de atención y autoaceptación.
Aunque suele viralizarse en redes sociales como una técnica de bienestar, algunos estudios científicos también han explorado sus posibles efectos sobre el sistema nervioso, especialmente como complemento —y no sustituto— de la atención psicológica.
La técnica parte de una idea simple: mientras la persona se concentra en una emoción, un pensamiento o una preocupación concreta, realiza pequeños golpecitos con las yemas de los dedos sobre distintos puntos del rostro y el cuerpo.
Al mismo tiempo, repite frases orientadas a reconocer lo que siente sin juzgarse. Un ejemplo habitual es: "Aunque siento esta ansiedad, me acepto completa y profundamente". El objetivo es disminuir la intensidad emocional asociada a ese malestar.
Según un reporte técnico del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI), disponible en PubMed Central, la estimulación mecánica de estos puntos podría enviar señales que modulan la actividad de la amígdala cerebral, una estructura involucrada en la respuesta al estrés y al miedo.
Diversas investigaciones también observaron una disminución de algunos indicadores fisiológicos relacionados con el estrés, como los niveles de cortisol y la frecuencia cardíaca, tras la aplicación de la técnica. No obstante, los especialistas señalan que la evidencia científica continúa desarrollándose y que el EFT debe entenderse como una herramienta complementaria dentro del manejo emocional.
Las organizaciones dedicadas a la psicología energética y a la salud integrativa suelen proponer una secuencia sencilla para practicar EFT:
- Identificar el malestar. Reconocer qué emoción, pensamiento o sensación física genera incomodidad y valorar su intensidad en una escala del 1 al 10.
- Realizar la frase de preparación. Mientras se estimula suavemente el borde externo de la mano (conocido como "punto karate"), se repite una frase de aceptación personal.
- Estimular distintos puntos del cuerpo. Se realizan entre cinco y siete golpecitos sobre la coronilla, el inicio de la ceja, el costado del ojo, debajo del ojo, debajo de la nariz, la barbilla, la clavícula y la zona lateral del tórax.
- Mantener el foco. Durante todo el recorrido se repite una palabra o una frase breve que recuerde la emoción sobre la que se está trabajando.
- Volver a evaluar. Al finalizar, se realiza una respiración profunda y se revisa nuevamente la intensidad del malestar para observar si hubo cambios.
Uno de los motivos por los que el EFT Tapping se difundió con rapidez es que puede practicarse prácticamente en cualquier lugar y no requiere equipamiento especial.
Por esa razón, algunas instituciones educativas y programas de apoyo emocional comenzaron a incorporarlo como un recurso complementario para afrontar momentos de estrés, ansiedad o nerviosismo cotidiano.
Aun así, los especialistas recuerdan que, cuando el malestar emocional es intenso, persistente o interfiere con la vida diaria, estas técnicas no reemplazan la evaluación ni el tratamiento por parte de profesionales de la salud mental, sino que pueden utilizarse como un apoyo adicional dentro de un abordaje integral.
Con base en El Universal/GDA