Unas dos mil personas se reunieron en la noche del último miércoles de mayo en Montevideo, en el Auditorio Nacional Adela Reta, para escuchar a Mario Alonso Puig. Durante casi tres horas, el médico, escritor y conferencista español compartió una charla atravesada por la neurociencia, el desarrollo personal, las emociones y la espiritualidad, en un encuentro que tuvo más clima de experiencia colectiva que de una conferencia tradicional.
Con un escenario casi vacío y un discurso pausado, Alonso Puig fue llevando al público por distintos temas que ya forman parte de su universo: el miedo, las creencias limitantes, la importancia de aprender de los errores, el diálogo interno y la capacidad humana de transformarse incluso en los momentos más complicados.
“El cerebro cambia cuando cambia la manera en que miramos la vida”, repite desde hace años en libros, entrevistas y conferencias alrededor del mundo.
A lo largo de la noche montevideana habló sobre los hemisferios cerebrales y las distintas formas de habitar la realidad. Por un lado, el pensamiento lógico, racional y estructurado; por otro, la creatividad, la intuición y la capacidad de imaginar nuevos escenarios.
La idea fue clara y se mantuvo todo el encuentro: muchas personas viven atrapadas en automatismos mentales que terminan condicionando su bienestar, sus vínculos y hasta su salud física.
Aprender de los errores y seguir adelante.
Uno de los conceptos que atravesó la charla fue la necesidad de resignificar el error. Lejos de entenderlo como un fracaso, el español lo presentó como una parte inevitable del aprendizaje y del crecimiento personal.
Según explicó, el cerebro necesita atravesar distintos desafíos, pasar por la incomodidad y vivir equivocaciones para generar nuevas conexiones y evolucionar. “Todos los que estamos aquí hemos transitado y transitaremos por momentos muy difíciles. Es parte de nuestra vida”, señaló. En ese sentido, insistió en que las personas que más crecen no son las que nunca se caen, sino las que logran levantarse transformadas por la experiencia. “Hay crecimientos que solamente se producen atravesando esas cuevas”, agregó.
Pero si hubo una imagen que volvió una y otra vez durante la conferencia fue la de las águilas. Apasionado por esa metáfora y por esas aves, Alonso Puig retomó varias veces la idea del “corral” y las gallinas para hablar de los límites mentales que muchas personas terminan aceptando como definitivos. La historia del águila criada entre gallinas (que termina creyendo que no puede volar) le sirvió para reflexionar una vez más sobre el miedo, la rutina y las estructuras que impiden desplegar el potencial personal. “Muchas veces vivimos dentro de un corral sin darnos cuenta”, fue una de las ideas que sobrevoló la noche.
Para el conferencista, salir de ese espacio (que hoy es muy conocido como la famosa “zona de confort”) implica atravesar incertidumbre, abandonar viejas creencias y animarse a mirar la vida desde otra perspectiva.
Instrospección.
La conferencia también tuvo momentos de introspección. En tres instancias diferentes, el auditorio entero quedó en silencio para realizar ejercicios de respiración y meditación guiada. Alonso Puig invitó a conectar con el presente, bajar el nivel de ruido mental y prestar atención al cuerpo y las emociones.
Durante uno de los ejercicios de introspección también habló de la serenidad como una capacidad que puede cultivarse incluso en contextos adversos. “La serenidad es una calma que te acompaña cuando estás en medio de la tempestad”, afirmó.
El médico español suele insistir en que el estrés sostenido, la ansiedad y la autoexigencia afectan profundamente la salud y la calidad de vida. Por eso, buena parte de sus conferencias apuntan a recuperar la calma, entrenar la atención y revisar la manera en que las personas se hablan a sí mismas.
En ese sentido, también planteó la necesidad de abandonar la obsesión por controlar cada aspecto de la vida. “No es algo que nosotros podamos controlar, es algo que nosotros podemos permitir que suceda”, señaló al referirse a ciertos procesos de transformación personal.
Ciencia y amor.
Sobre el final de la velada, la charla terminó girando alrededor del amor. Pero no desde un lugar romántico, sino como una fuerza capaz de influir en la manera en que las personas viven, se relacionan y enfrentan el sufrimiento.
Alonso Puig hizo referencia a diversas investigaciones que vinculan los vínculos afectivos con cambios medibles en la salud y el cerebro.
“La telomerasa (una enzima asociada a la protección de los cromosomas y a procesos vinculados al envejecimiento celular) aumenta cuando te sientes rodeado de personas a las que realmente les importas, personas que te quieren de verdad, no por lo que tienes, sino por quién eres”, afirmó.
Después de casi tres horas de conversación, meditaciones y metáforas sobre águilas, el español cerró la noche hablando de empatía, compasión y conexión humana, dejando en el aire una idea que atravesó buena parte de su discurso y que los presentes se llevaron a casa como un regalo: que la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás tiene un impacto mucho más profundo de lo que solemos imaginar.