Creencias irracionales sobre la crianza: los mandatos que generan culpa, ansiedad y tensión familiar

La exigencia de ser padres perfectos, la idea de sacrificarlo todo por los hijos o los mitos sobre el rol paterno son algunas de las creencias que pueden afectar el bienestar familiar.

Alimentación saludable cocina familia
Familia cocina con frutas y verduras.
Foto: Freepik.

Las creencias irracionales son ideas distorsionadas, pensamientos rígidos y poco realistas que generan malestar emocional, ansiedad y comportamientos inadecuados. Basadas en la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) de Albert Ellis, estas ideas suelen expresarse como exigencias dogmáticas sobre uno mismo, los demás o el mundo, en lugar de deseos o preferencias. En la práctica clínica encontramos diversas creencias irracionales vinculadas a la maternidad y la paternidad.

Una de las más comunes es la creencia de que hay que ser una buena madre o un buen padre en todo momento. Los progenitores sienten que deben ser perfectos, una exigencia que genera mucha presión y tensión en la vida diaria. Nadie es perfecto. Sí es posible mejorar aquellos rasgos personales que influyen en la forma de relacionarse con los hijos en cada etapa de su crecimiento.

Otra creencia frecuente es que todo padre o madre debe sacrificarse por completo y vivir únicamente para sus hijos, renunciando a actividades necesarias para su salud física y mental. Por ejemplo, si una madre va al gimnasio, puede aparecer el miedo a que le ocurra algo a su hijo o sentir culpa por no estar con él. Parecería que debe girar permanentemente en torno a sus hijos, ubicándose en un segundo plano y olvidándose de sus propias necesidades básicas.

También existe la creencia de que la crianza es una experiencia idílica. Sin embargo, hay momentos de desborde, enojo, saturación, desaliento y pérdida de control, así como también momentos muy hermosos. Es normal sentirse sobrepasado o desanimado. Lo importante es reconocer las dificultades y pedir ayuda cuando el progenitor siente que no puede afrontarlas solo.

Otra creencia irracional consiste en pensar que todo depende de los padres. Se trata de creer que el desarrollo y el comportamiento de los hijos están determinados exclusivamente por lo que los progenitores hacen o dejan de hacer. Sin embargo, los niños tienen su propio temperamento y características personales, que en ocasiones pueden dificultar la crianza y la educación.

Mantener la calma, estar sensibles a las necesidades de los hijos y también a las propias, con los sentidos y el corazón abiertos, ayudará a fortalecer el vínculo entre padres e hijos.

Hombres que participan en la crianza de sus hijos tienen buenos niveles de salud.

Creencias que generan culpa y exigencia

Otra creencia irracional es que el instinto materno es innato. En realidad, el amor y el saber no surgen de forma instantánea ni automática. El vínculo se construye día a día y es completamente normal tener dudas o necesitar un período de adaptación. Además, en determinadas situaciones repetimos, de manera inconsciente, modelos de crianza que no resultan útiles en la actualidad o para determinado hijo.

Sostenemos que los hijos son los mejores maestros porque nos devuelven nuestras propias limitaciones y aquellos aspectos que aún no hemos resuelto de nosotros mismos. Por lo tanto, representan una oportunidad de crecimiento espiritual para los progenitores. Los hijos pueden enseñar mucho sobre quiénes somos. Cuando una conducta de ellos nos resulta insoportable o particularmente dolorosa, a menudo refleja un aspecto propio que todavía necesita ser trabajado.

Educar es un proceso apasionante, aunque por momentos puede resultar desbordante. Mientras los padres enseñan valores y normas, los hijos enseñan a desarrollar la paciencia, la empatía y la comprensión de uno mismo.

maternidad
Una madre sostiene a su hijo en brazos.

El rol del padre y la corresponsabilidad en la crianza

Otra creencia irracional es que el padre es únicamente el proveedor económico y que su principal responsabilidad consiste en aportar dinero al hogar. Este mito invisibiliza la importancia del sostén emocional, el cuidado físico y la presencia cotidiana del padre.

Aunque hoy muchos padres participan activamente en la crianza, todavía persiste la idea de que la responsabilidad principal de la educación corresponde a la madre. Sin embargo, la paternidad implica una corresponsabilidad total, no una asistencia externa. Existen padres muy hábiles para bañar, vestir y alimentar a sus hijos, y realizan estas tareas de forma excelente.

También observamos madres que no delegan porque consideran que los hombres no poseen esas capacidades, pero terminan sucumbiendo al cansancio físico y emocional.

Todavía existe la creencia irracional de que los varones no pueden cuidar a sus hijos de la misma manera que una madre. Este error suele generar tensiones dentro de la pareja.

El cuidado no depende del género, sino de la sensibilidad, la práctica, la paciencia y el compromiso.

Invitación

El 18 de junio de 2026, a las 18:30 horas, brindaré la charla "Qué pienso sobre mí: las creencias que condicionan tu vida", en Plaza Café, ubicado sobre la calle Jackson, en Parque Rodó.

La entrada es gratuita, pero por razones de capacidad es necesario reservar lugar al WhatsApp 097 551 174.

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