Todos amamos una buena oferta, pero cuando lo que compramos termina con la etiqueta puesta en el fondo del placard, el subidón de dopamina que nos generó ya no es tan buen negocio.
Comprar libera dopamina, un neurotransmisor asociado al sistema de recompensa y placer. Esto pasa tanto si compramos online como en un shopping, aunque hay algunas diferencias.
Por ejemplo, a diferencia del comercio electrónico, donde el placer es llenar el carrito virtual, el entorno físico utiliza el neuromarketing para intensificar la anticipación y el deseo mediante estímulos sensoriales como pueden ser la iluminación o la música, que activan las áreas del placer antes de ver un producto.
Recorrer los pasillos y encontrar una prenda o una oferta inesperada genera un pico inmediato de dopamina. Y ni hablemos de la gratificación instantánea: tocar el producto, probarlo y salir de la tienda con la bolsa en la mano acelera la recompensa química cerebral.
Estrategias para comprar mejor.
¿Cómo podría, con todo esto que nos pasa al hacerlo, no gustarnos comprar?¿Y cómo podemos evitar las compras por impulso, innecesarias, y que hacen que nuestro placard desborde de lleno mientras seguimos no teniendo que ponernos?
Acá algunas estrategias de control para comprar con intención en tiendas físicas:
—Aplicá la regla de las 24 horas: al ver algo que te gusta, probatelo y meditalo por 24 horas. Si te sigue gustando, volvé a la tienda o compralo online.
—No vayas con estrés o ansiedad: así como los nutricionistas te dicen que no vayas al supermercado con hambre, lo mismo acá.
—No salgas a ver qué encontrás: llevá una lista con lo que necesitás para evitar las compras causadas por impulsos visuales.
—Establecé un monto y respetalo: pagá con débito o efectivo, evitando las tarjetas de crédito, limita físicamente la capacidad de responder al estímulo de dopamina y salirnos del presupuesto.
—No vayas a pasear: planificá la ruta, decidí qué locales visitarás y andá directamente a ellos.
Preguntas útiles antes de decidir.
Si cumpliste todo lo anterior, y ya decidiste que comprarás una prenda, te la probaste y es de tu talle, para finalizar esta compra inteligente preguntate: ¿ Va con el resto de lo que hay hoy en mi armario? ¿Puedo armar al menos tres looks con esto que estoy comprando? ¿Si no estuviera en liquidación lo compraría igualmente? ¿Realmente me gusta y va con mi estilo o solamente me tienta porque está a un precio bajo?¿Es una compra recompensa, o lo estoy comprando porque lo necesito/voy a darle buen uso?
Tal vez parezcan demasiadas preguntas, pero creeme que pueden ayudarte a diferenciar una verdadera oportunidad, de una compra que después quedará olvidada enel fondo de tu placard.
Es importante recordar que el problema no es el shopping, ni la oferta, ni el acto de comprar en sí mismo, sino comprar sin tener claro qué es lo que necesitamos, qué tenemos en nuestro placard, y cómo esa prenda va a integrarse a nuestra vida.