Lo dice la psicología: tu apariencia afecta tu autoestima. No se trata solo de “cómo te ven, te tratan”, sino también de que, cuando nos vemos bien, nos sentimos bien.
Es un fenómeno llamado “cognición atávica”, que confirma que la manera en que nos vemos frente al espejo puede afectar directamente nuestro nivel de seguridad, confianza y hasta de productividad.
Lo que llevamos puesto influye en cómo nos desenvolvemos en determinadas situaciones e incluso en nuestra capacidad de disfrutar lo que estamos haciendo, porque nada es más desalentador que usar algo que nos resulta incómodo o nos hace sentir fuera de lugar.
En temas de imagen, solemos pensar que ocuparnos de ella es algo superficial o que tener una buena imagen requiere mucho dinero o esfuerzo.
Por eso, acá te dejo cinco consejos para aplicar desde hoy, que no necesariamente implican una gran inversión de tiempo, esfuerzo o dinero.
1. Sacá de tu placard todo lo que no sea de tu talle o ya no te identifique a nivel de estilo. Solo tiene que haber ropa que hoy te guste y te quede bien. Nada más. Todo lo demás sobra.
Es mejor tener poco y que te dé soluciones que contar con un millón de opciones que no se ajustan a tu vida, tu cuerpo o tus gustos actuales.
2. Creá un uniforme a partir de tu outfit favorito. Ese look que te gusta mucho y te hace sentir linda, segura y poderosa tenés que repetirlo.
Y no me refiero a usar exactamente la misma ropa todos los días, sino a tener esos pantalones, camisas y chaquetas en distintos colores y materiales, para poder recrear el mismo look de diferentes maneras.
3. Lookeate todos los días. Aunque sea para llevar a tus hijos a la plaza o hacer mandados al supermercado. Elegí con intención las prendas que vas a ponerte, mirate al espejo y pensá si querés usar un poco de labial o peinarte distinto. Es un chequeo de apenas unos segundos que te permite reconocerte frente al espejo y puede ayudarte a salir del modo automático. Verte bien aumenta tu autoestima. Y la autoestima se trabaja a diario.
4. Usá el color a tu favor. Los colores son energía y pueden ayudar a levantar el ánimo. Incorporalos en pequeñas dosis y a través de accesorios, pero dejá de vestirte siempre con tonos neutros. El aburrimiento y la chatura que transmiten pueden trasladarse a cómo te sentís.
5. Poné tu arreglo personal en primer lugar. Quizás te lleve cinco minutos, quizás veinte, pero dedicarte el tiempo necesario para presentarte al mundo como querés hacerlo cada día es una de las mejores formas de trabajar tu seguridad y confianza.
La mayoría de las mujeres dejamos de lado nuestros cuidados personales y anteponemos todo lo demás. Sin embargo, ningún varón sale sin afeitarse si necesita hacerlo. Priorizarse debe ser una elección.
Podemos dejar todo pronto la noche anterior si las mañanas son complicadas, o generar un método para vestirnos con intención que nos resulte sencillo de seguir.
También podemos pedir ayuda a un profesional de la imagen si lo consideramos necesario.
¿Por qué, si no tenemos tiempo para limpiar, contratamos a alguien que lo haga por nosotros, pero al momento de trabajar nuestra imagen sentimos que esos recursos son innecesarios o están reservados solo para algunas elegidas?
No hay fórmulas mágicas: constancia, tiempo y actitud. En cuestiones de imagen también se necesita compromiso. Hay que hacerlo un día tras otro. Pero la buena noticia es que, si sos constante, verás resultados.
La autoestima es un músculo que, como cualquier otro, hay que ejercitar. La pregunta es: ¿estás dispuesta a hacer los ajustes necesarios para empezar a verte y sentirte bien?