¿Cómo escuchar al cuerpo puede ayudar a recuperar el equilibrio y bienestar? Así funciona la terapia postural holística

La postura no es solo una cuestión física: este enfoque propone atender las señales del cuerpo y su vínculo con la respiración, las emociones y el sistema nervioso.

posturas

Todas las personas tenemos un sentido que funciona de manera permanente, aunque muchas veces no seamos conscientes de él. Registra la respiración, los latidos del corazón y las tensiones que se acumulan en distintas zonas del cuerpo incluso antes de que podamos ponerlas en palabras. Se trata de la interocepción, la capacidad de percibir lo que sucede dentro del organismo y que participa en la forma en que regulamos nuestro estado.

Sobre esa conexión trabaja la Terapia Postural Holística (TPH), un método desarrollado por Nacho Monti que busca abordar dolores y tensiones a partir de una mirada integral del cuerpo. La propuesta combina conciencia postural, movimiento, respiración y atención sobre las propias sensaciones.

Desde esta perspectiva, la postura deja de ser entendida únicamente como una posición corporal correcta o incorrecta. Se convierte en una expresión de la manera en que cada persona percibe, se adapta y responde a lo que sucede a su alrededor.

El diálogo entre el cuerpo y el sistema nervioso

Uno de los ejes de la TPH es la relación constante entre el cuerpo y el sistema nervioso. Cuando este último se activa frente a determinadas situaciones, el cuerpo puede adoptar cambios visibles: los hombros se elevan, el pecho se cierra o la respiración se vuelve más corta.

Pero la relación también puede darse en sentido contrario. Una postura corporal cerrada puede transmitir al sistema nervioso señales asociadas con un estado de alerta.

La premisa, entonces, es que el sistema nervioso se expresa de forma permanente a través del cuerpo, mientras que la interocepción ofrece una vía para reconocer esas señales.

La Terapia Postural Holística plantea trabajar sobre el sostén corporal profundo y sobre la conexión entre postura, sistema nervioso y experiencia emocional. A través de movimientos conscientes, respiración y ejercicios de percepción corporal, apunta a ampliar la capacidad de regulación, el bienestar y la libertad de movimiento.

Para Monti, se trata de un enfoque que va más allá de una práctica exclusivamente corporal: propone integrar cuerpo, mente y emoción para recuperar el equilibrio desde una mirada global.

Respiración, meditación
Mujer respirando en calma.
Foto: Freepik.

Una práctica que pone el foco en la percepción

El método fue desarrollado luego de más de 14 años de trabajo en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Entre quienes lo practican se encuentran deportistas de alto rendimiento, aunque la propuesta también está dirigida a personas que no necesariamente tienen una lesión o un problema físico puntual.

En ese sentido, uno de sus objetivos es recuperar una conexión que muchas veces queda relegada por las exigencias de la vida cotidiana: la capacidad de registrar qué está pasando en el propio cuerpo.

La propuesta no parte necesariamente de la idea de que sentirse bien equivale a estar completamente regulado. Según el planteo de Monti, el sistema nervioso puede acostumbrarse a determinados niveles de tensión y dejar de advertirlos con claridad cuando se vuelven parte de la rutina.

Estiramientos.jpg
Hombre estira sus brazos.
Foto: Freepik.

Por eso, unos minutos de atención consciente pueden servir para volver a identificar esas sensaciones que habitualmente pasan inadvertidas.

La práctica no requiere experiencia previa. Puede realizarse sentado o recostado, buscando la posición que resulte más cómoda para el cuerpo. La idea es sencilla: detenerse por un momento, prestar atención a la respiración y al movimiento, y recuperar el registro de aquello que ocurre dentro del propio cuerpo.

En base a La Nación/GDA

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