La posibilidad de establecer vínculos emocionales con sistemas de inteligencia artificial ya no parece una idea exclusiva de la ciencia ficción. De hecho, casi la mitad de los jóvenes adultos considera que este tipo de relaciones podría contribuir a una mayor felicidad en los próximos años, según una encuesta internacional realizada por la consultora YouGov para la firma Star X Gen.
El estudio consultó a 9.912 personas en Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Indonesia y Hong Kong con el objetivo de conocer cómo perciben el papel de la inteligencia artificial en la vida afectiva y social.
Los resultados muestran una clara diferencia generacional. Entre las personas de 18 a 24 años, el 48% cree que los llamados "compañeros íntimos de IA" —como los chatbots diseñados para interactuar emocionalmente con los usuarios— podrían mejorar la felicidad humana durante la próxima década. La cifra alcanza el 47% entre quienes tienen entre 25 y 34 años.
Sin embargo, el respaldo disminuye a medida que aumenta la edad de los encuestados, lo que sugiere una mayor receptividad de las generaciones más jóvenes hacia nuevas formas de interacción mediadas por la tecnología.
El vínculo emocional divide opiniones
Cuando la consulta se centró específicamente en la posibilidad de que la inteligencia artificial contribuya a la conexión emocional y al bienestar sexual, los niveles de acuerdo fueron más moderados.
En ese escenario, el 32% de los jóvenes de entre 18 y 24 años y el 38% de quienes tienen entre 25 y 34 años consideraron que estas tecnologías podrían tener un impacto positivo. Entre los grupos etarios de mayor edad, el respaldo fue considerablemente menor.
Los autores del informe señalaron que las percepciones también varían según el contexto cultural. Mientras en varios países asiáticos existe una mayor disposición a incorporar estas herramientas en la vida personal, en buena parte de Occidente predominan las dudas sobre su impacto en las relaciones humanas tradicionales.
Diferencias entre Oriente y Occidente
Indonesia fue el país que mostró el mayor nivel de optimismo. Allí, el 50% de los encuestados consideró que la compañía proporcionada por sistemas de inteligencia artificial podría mejorar la conexión emocional y el bienestar sexual.
En Hong Kong la cifra alcanzó el 34%, mientras que en Japón llegó al 24%. En contraste, el porcentaje descendió al 20% en Estados Unidos, al 15% en Alemania y apenas al 9% en Reino Unido.
Según explicó Philippe Chan, una parte importante del público occidental percibe la intimidad facilitada por la tecnología como una posible amenaza para los vínculos humanos convencionales, mientras que en varios mercados asiáticos existe una visión más favorable respecto a su integración en la vida cotidiana.
Persisten las preocupaciones
A pesar del interés creciente por los chatbots de compañía, los efectos psicológicos de estas herramientas continúan siendo objeto de debate y análisis.
El tema cobró relevancia luego de que familias estadounidenses relacionaran la muerte de varios adolescentes con el uso de sistemas de inteligencia artificial diseñados para simular relaciones humanas. En ese contexto, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos solicitó información a diversas empresas tecnológicas sobre las medidas adoptadas para supervisar y reducir posibles riesgos asociados a estas plataformas.
Poco interés en robots o muñecas con IA
Aunque los chatbots de compañía ganan popularidad, el interés por dispositivos físicos impulsados por inteligencia artificial sigue siendo limitado.
Solo el 17% de los participantes afirmó que consideraría utilizar una muñeca íntima con IA, mientras que el 59% descartó esa posibilidad.
Aun así, los adultos jóvenes volvieron a mostrar una mayor apertura. En Japón y Alemania, la proporción de jóvenes interesados en probar este tipo de tecnología prácticamente duplicó el promedio registrado en cada país.
Incluso en Japón, más de un tercio de los jóvenes consultados manifestó que estos dispositivos podrían llegar a brindar una sensación de amor, superando a quienes rechazaron esa idea.
Los resultados reflejan cómo la inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar cada vez más complejo en el terreno de los vínculos humanos, generando tanto expectativas como interrogantes sobre el futuro de las relaciones personales.
En base a El Tiempo/GDA