Senderismo en el agua: cómo se practica el aquatrekking y qué recaudos tomar antes de ir

En qué consiste la disciplina de aventura que reduce el estrés mental; el deporte en el agua que descomprime la columna y fortalece la musculatura de la espalda.

Salto del Penitente
Salto del Penitente en Uruguay.
Foto: Tatiana Scherz Brener.

Caminar por senderos ya no es la única forma de recorrer paisajes naturales. En los últimos años ganó popularidad el aquatrekking, una actividad que combina caminatas con recorridos por ríos, arroyos, cascadas y otras fuentes naturales de agua, ofreciendo una experiencia que exige mayor esfuerzo físico y un contacto más directo con el entorno.

A diferencia del senderismo tradicional, esta modalidad propone avanzar por cursos de agua, atravesar quebradas, caminar entre piedras mojadas e, incluso, sumergirse o nadar en algunos tramos del recorrido.

Según Jean Filipe, guía e instructor de Aquatrekking Jaguariaíva, en Brasil, la principal diferencia con el senderismo es que el recorrido transcurre dentro o junto al agua, lo que incrementa la dificultad física.

También se distingue del canyoning o barranquismo porque, en la mayoría de los recorridos, no requiere descensos con cuerdas ni técnicas de rápel, lo que lo convierte en una alternativa más accesible para quienes buscan una experiencia de aventura sin conocimientos técnicos específicos.

Caminar deporte ejercicio
Persona camina para hacer ejercicio físico.
Foto: Freepik.

Además del desafío deportivo, quienes practican aquatrekking suelen destacar la sensación de bienestar que produce permanecer varias horas inmersos en entornos naturales. Diversas investigaciones han mostrado que estar cerca de masas de agua puede favorecer la relajación, disminuir la fatiga mental y contribuir a reducir el estrés.

Desde el punto de vista físico, la actividad también ofrece varios beneficios. Alejandra Hintze, médica deportóloga y directora médica de la Escuela Marangoni, señala que desplazarse por el agua ayuda a descomprimir la columna vertebral, mejorar la movilidad articular, fortalecer la musculatura de la espalda, trabajar el equilibrio y favorecer la circulación sanguínea.

A esto se suma el esfuerzo adicional que supone caminar sobre superficies irregulares o avanzar en algunos sectores contra la corriente, lo que incrementa el trabajo de las piernas y la resistencia física.

Los especialistas coinciden en que no es una actividad pensada para personas completamente sedentarias. Si bien no requiere entrenamiento avanzado, sí es recomendable contar con una condición física básica que permita afrontar caminatas prolongadas y desplazamientos por terrenos irregulares.

Cascada Tupambaé.jpg
Foto: Instagram Ecoparque Tupambaé.

También aconsejan mantener una buena hidratación en los días previos, seguir una alimentación equilibrada, realizar una comida liviana antes de la excursión, y evitar bebidas alcohólicas y alimentos muy grasos el día de la actividad.

La seguridad es uno de los aspectos más importantes del aquatrekking. Por eso, los guías recomiendan utilizar calzado con buen agarre para superficies mojadas, ropa liviana que pueda mojarse, chaleco salvavidas cuando el recorrido lo requiera y casco en aquellos circuitos donde exista riesgo de golpes o caídas.

Además, enfatizan que la actividad debe realizarse siempre con guías capacitados, que evalúen previamente las condiciones meteorológicas y el caudal del río o del curso de agua antes de iniciar el recorrido.

El aquatrekking se consolida como una alternativa para quienes buscan algo más que una caminata tradicional. Al combinar ejercicio físico, naturaleza y agua, ofrece una experiencia diferente que pone a prueba el equilibrio, la resistencia y la capacidad de adaptación, al tiempo que permite disfrutar de paisajes poco intervenidos y alejados del ritmo de las grandes ciudades.

Con base en La Nación/GDA

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