Redacción El País
Con la llegada del invierno, surge la duda: ¿dejamos que nuestro perro duerma en la cama o el sillón, o le preparamos un espacio propio? Aunque el cariño a menudo gana, los veterinarios advierten que no todos los lugares son adecuados para su descanso, especialmente con las bajas temperaturas.
Lugares desaconsejados
- Cama o sillón: Pueden provocar posturas incómodas o riesgo de caídas, sobre todo en cachorros, perros mayores o con movilidad reducida. Los movimientos constantes al subir y bajar también pueden causar dolor articular o estrés.
La solución recomendada
La opción ideal es proporcionarles un espacio propio, cómodo, cálido y seguro, alejado de corrientes de aire y humedad. Este lugar debe ser tranquilo, pero donde el perro se sienta acompañado (sin invadir zonas de descanso humano).
- Elementos esenciales: Una cama térmica, una manta gruesa o un colchón especial para mascotas son excelentes opciones para aislarlos del frío del suelo.
Consideraciones según el perro
- Razas de pelo corto o perros pequeños: Necesitan abrigo extra. Una simple cama no basta; se recomienda añadir una manta adicional o incluso un abrigo especial para dormir.
- Razas grandes o de doble capa: Toleran mejor el frío, pero igualmente requieren una superficie aislante del suelo frío para su comodidad y protección articular.