Regresa una serie legendaria

| Estreno. Debuta mañana en Estados Unidos y llega a América Latina por Warner el 18

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Estamos sentados a la amplia mesa del comedor de Southfork (en realidad, un estudio a cincuenta kilómetros del famoso rancho) y Linda Gray se apoya en el borde para levantarse.

Luego se da vuelta, su pequeña y delicada mano amaga una bofetada, y finalmente gira la muñeca y pasa inofensivamente delante de mis ojos.

Me está mostrando el golpe fantasma que le he visto dirigir varias docenas de veces en el papel de Sue Ellen Ewing a su coestrella Larry Hagman en Dallas, que debuta mañana en los Estados Unidos en TNT. Cada toma aporta una nueva bofetada silenciosa (el sonido del golpe será agregado más tarde) y los gélidos ojos azules de Hagman destellan sorprendidos detrás de sus pestañas con forma de ala de murciélago. Pero todas las veces se recupera rápidamente.

"Estoy de vuelta, querida", dice J.R. Ewing, con su sonrisa irónica algo arrugada por los años, pero aún el ideal platónico de regocijo perverso. "Y voy a ser más grande que nunca".

Por una vez, J.R. dice la verdad: Dallas ha vuelto. No reimaginada o reanudada, en la jerga hollywoodense de hoy. Ha vuelto en lo que pasa como tiempo real en el universo de las telenovelas de horario central, como si los Ewing hubieran decidido reabrir las puertas del rancho Southfork luego de más de veinte años de cerradas.

SECRETO. La Dallas original estuvo en el aire entre 1978 y 1991 y redefinió los límites del melodrama televisivo mientras sus personajes rodaban entre autos destrozados, bebidas alcohólicas, intrigas amorosas, traiciones y asesinato. Pero el arma secreta era su corazón: los Ewing permanecían juntos y hasta eran capaces de mostrarse algún afecto mientras batallaban unos contra otros semana tras semana.

Dallas se ubicó largamente durante los años ochenta entre las series más vistas, desencadenando una era dorada de telenovelas nocturnas y crean fragmentos de televisión que todavía perdura. El episodio de 1980 ¿Quién mató a J.R.? obtuvo un sorprendente 76 por ciento de audiencia, algo casi tan sorprendente como el hecho de que toda una temporada del programa se eliminó declarando que había sido un sueño.

La resurrección de Dallas presenta una nueva generación del combativo clan, y casi todos los personajes pelean sobre las mismas cosas que sus ancestros. Tierra Petróleo. Derechos de nacimiento y el destino de ese bendito trozo de tierra llamado Southfork.

Esta vez gran parte de la pelea corre por cuenta del hijo de J.R., John Ross (interpretado por Josh Henderson) y del hijo adoptivo de Bobby, Christopher (Jesse Metcalfe), pero algunos de los viejos Ewing reaparecen para mostrarles cómo se hace. Además de Gray y Hagman, Patrick Duffy retoma a Bobby Ewing, y otros hacen fugaces apariciones.

Los Ewing de regreso, llamados en el estudio los Tres Grandes, funcionan como golosina para los fans pero también como carta en la manga para los guionistas. Su participación les evita perder tiempo en elaborar una historia de fondo, permitiéndoles a la peripecia de los jóvenes, que incluye a Jordana Brewster como el tercer vértice de un triángulo con los vástagos Ewing.

"Nuestra historia es el as en la manga", dice Duffy.

El programa se beneficia también de un aparentemente renovado apetito por las telenovelas de la noche, basado en el éxito de Revenge, de ABC (donde hay una posada South Fork Inn, aunque se trata probablemente de una referencia a su ambientación en Long Island). Pero queda por ver si el públi- co quiere revisitar Dallas o su historia.

"Mucha gente alrededor del mundo la ha visto, pero hay una generación o dos que no", recuerda Hagman.

Dallas es también por lo menos la tercera resurrección de una vieja y querida serie, luego de Hawaii Cinco-0 u la rápidamente cancelada Los ángeles de Charlie, que al principio involucró a algunos de los más jóvenes integrantes del elenco.

Como dice Metcalfe, "al rehacer una serie tan icónica como Dallas siempre está la pregunta: ¿es una buena idea?"

Pero los atrajo un concepto que preservaba el romance y el jugoso engaño del original al tiempo que modernizaba su ocasionalmente excedido melodrama. ¿Habrá traiciones, peleas y tal vez extorsión con cintas grabadas de sexo? Cuenten con ello. Pero no esperen un personaje que, digamos, se hunda en una cloaca para beber alcohol de mala calidad con los vagabundos, como lo hacía la Sue Ellen de Gray en el original.

Empeño. "Queremos mantener el encanto de las vueltas de tuerca, pero manteniéndolos sobre una base firme", dice la productora ejecutiva Cynthia Cidre. La idea de una nueva Dallas surgió cuando Warner Horizon Television, propietaria del título, contrató a Cidre para desarrollarla. Ella involucró a TNT, que había estado buscando un drama familiar.

A diferencia de la serie original, filmada en Los Angeles ("evitando las palmeras", dice Duffy), la nueva Dallas está siendo rodada en la verdadera Dallas y sus alrededores.

Los ajustes más notorios tiene que ver con la historia en sí misma. Christopher Ewing quiere involucrar a la familia en el negocio de la energía renovable. Sue Ellen Ewing es ahora una exitosa política, un paso adelante del tamaño de Texas para alguien que antes tenía, como Gray recuerda, "dos líneas anecdóticas: bebida y amoríos."

Los jóvenes actores no han basado sus trabajos en nada del programa original, mayormente porque no lo recuerdan. Henderson, un nativo del área de Dallas que conserva cierto acento texano, creció entre fans de la serie pero no la veía.

"Era el programa favorito de mamá", dice. "Y ahora soy el hijo de J.R. Es bastante surreal."

Rasgos: Se suceden las generaciones pero las batallas familiares perduran invariables.

Surge una nueva generación

Jordana Brewster, Josh Henderson

Elena Ramos, John Ross Ewing

Dos de las nuevas figuras enroladas para refrescar la vieja serie sobre potentados texanos. Henderson es John Ross, el hijo del inolvidable villano J.R., y Brewster encarna a Elena Ramos, la mujer entre dos fuegos: también es pretendida por Christopher Ewing Jr., el hijo adoptivo de Bobby.

Jesse Metcalfe, Julie Gonzalo

Christopher Ewing, Rebecca Sutter

Chris Ewing y su novia "oficial" Sutter (Gonzalo), aunque el muchacho parece dispuesto a desatender a ésta y mira para el jardín del vecino, donde como se sabe el pasto siempre es más verde. Es típico de "Dallas" que un triángulo se complique y tome la forma de un cuarteto.

Los veteranos vacilaron antes de aceptar la nueva versión

Larry Hagman, Linda Gray y Patrick Duffy habían descartado volver a sus papeles más célebres. Los actores, amigos cercanos desde que se produjo el programa original, habían participado en telefilms y reuniones sobre Dallas, pero recha- zaron intentos previos de resucitar la serie, sobre todo porque en ellos lo "camp" predominaba sobre los personajes. "Todos hacían a J.R. diabólicamente malvado, Lucy era una ninfómana y Bobby tan, pero tan bueno," dice Duffy. (Lucy, sobrina de Ewing, era interpretada por Charlene Tilton, quien tam- bién reaparece en el nuevo programa.)

Pero los convenció el tratamiento de Cidre. Hagman había sido diagnosticado de un cáncer que combatió con quimioterapia y dieta (se ha vuelto vegano, y dice estar bien), pero su rostro una vez rudo está más delgado y pálido. Igual soporta las bofetadas.

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