JOSÉ MASTANDREA
Peñarol cambió la cara, es cierto, pero no cambió la pisada. Sigue teniendo los mismos problemas que antes: ahora toca mucho pero gana poco. Después de tres partidos jugados, ganó uno, perdió otro y empató el de ayer ante Juventud de Las Piedras, uno de los benjamines de la divisional.
Claro, todo proceso lleva su tiempo y este Peñarol de Matosas todavía está en pañales. Ni siquiera aprendió a caminar. Tan así es, que ayer mismo debutó el colombiano Leonardo Fabio Moreno, con un solo entrenamiento de fútbol.
Ese cambio, además, llegó acompañado de nuevos nombres y de un estilo diferente casi antagónico al que Peñarol mostró en las últimas décadas.
Matosas se la jugó y apostó a su filosofía, esa del toque, del buen manejo de pelota y del fútbol al ras del piso.
Por momentos, Peñarol muestra lo que el técnico pretende, pero no logra una regularidad que le permita llegar con peso al arco de enfrente.
Para colmo de males, ayer no tuvo a José María Franco y su ausencia se sintió una enormidad. Ya no fue el mismo equipo en ofensiva.
Ni "Petete" Correa ni el propio Moreno pudieron disimular la falta del goleador.
Peñarol fue una pálida imagen de lo que había mostrado en sus dos anteriores presentaciones. No fue el equipo ofensivo y avasallante que se vio (por momentos) ante River y frente a Central Español.
Juventud, un equipo que se plantó bien en el fondo y en el medio, se limitó a robarle la pelota al aurinegro y a meterle pelotazos entre los zagueros.
Con ese argumento, le bastó para controlar las intentonas de un Peñarol livianito en ofensiva. Berbia vio el primer tiempo como espectador de lujo.
Recién en el complemento Peñarol sacudió la modorra. El ingreso de Pezzolano, de Moreno y hasta de Lemes, lo hicieron más fuerte arriba.
Pero el gol no se veía venir por ningún lado. Sólo un zapatazo de Pezzolano hizo volar a Berbia.
Valentierra, que había sido figura en los dos compromisos anteriores, apenas si metió un par de disparos fuera del área. Y Pacheco no pesó como antes y fue expulsado a los 73.
Cuando el cero parecía sellado, un corner de Diego Rodríguez cayó en el punto penal. Mozzo le ganó a todos y su cabezazo logró la apertura. Iban 84 minutos de juego.
Sin embargo, la alegría duró poco. Tres minutos después, una distracción en el fondo aurinegro le permitió a Mauricio Pérez igualar la contienda.
Peñarol buscó sin suerte y Juventud casi lo liquida de contra. Pudo ser de cualquiera pero no fue de ninguno.
La cifra
3 Minutos pasaron del gol de Peñarol hasta el empate de Juventud: la apertura fue a los 84 y la igualdad a los 87
La estrella
MAURICIO PÉREZ. El delantero pedrense fue una pesadilla para todo el fondo aurinegro.