Hace tres años un grupo de investigadores presentó los resultados preliminares de un trabajo que buscaba medir el nivel de deterioro de las arterias de un grupo significativo de uruguayos que se sintieran completamente sanos.
Buscaron que fuera una cantidad que pudiera ser representativa de la población nacional con la expectativa de que las personas pudieran saber si su corazón, su cerebro y su sistema cardiovascular estaba en riesgo antes de que una arteria se tapara y les llegara la hora de partir o su cuerpo quedara inmovilizado total o parcialmente.
Entonces, los primeros datos dieron que el 20% de las personas de 40 a 49 años tenían las arterias obstruidas y podían sufrir un infarto. Entre 51y 60 años la alteración alcanzaba el 28%. El tiempo pasó y lejos de disminuir, las cifras crecieron. En el primer grupo la afectación llegó al 25% (1 de 4) y en el segundo al 47% (casi 1 de 2). Además, encontraron daño en las arterias de jóvenes de 20 a 40. El País accedió a los resultados finales.
En Uruguay hay casi 30.000 personas entre 30 y 40 años que tienen altas probabilidades de sufrir un infarto en el corazón o el cerebro. Esa suerte de cilindros supuestamente huecos por los que circula la sangre no están huecos y es muy probable que en 10 o 20 años se tapen por completo.
El dato se desprende de un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República durante cinco años en Montevideo, Canelones, Maldonado, Río Negro, Colonia, Tacuarembó y Treinta y Tres. Casi 1.200 personas entre 20 y 90 años fueron analizadas para ver cuál era el estado de sus arterias.
Un dato no despreciable es que absolutamente todos los voluntarios se autodefinieron como sanos. Es decir, no tenían un solo síntoma de problemas de corazón, riñones o pulmones (a donde llegan las principales arterias). Trabajaban, estudiaban y vivían (o viven) sin pensar en su cuerpo.
Daniel Bia, profesor adjunto de Fisiología de la Universidad de la República y autor principal del trabajo, expresó a El País que en estas personas "se está subestimando el riesgo cardiovascular real y (...) no son conscientes de que presentan un riesgo mayor, en ocasiones mucho mayor que el esperado para una persona realmente sana de su edad".
Mueren antes.
En el transcurso de un año en Uruguay hay 9.000 personas que mueren por un problema cardiovascular, según la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular. Esta causa hace que las personas mueran mucho antes de la expectativa de vida de la población general.
Por eso, en 2011 se creó en el ámbito de la Facultad de Medicina el proyecto Cuiidarte (acrónimo de Centro Universitario de Investigación, Innovación y Diagnóstico Arterial).
La idea, dijo Bía, fue analizar zonas que se sabe se alteran antes de que el infarto o el derrame se produzcan. Si fuera un cáncer sería la etapa en la que aún es benigna, pero ya es peligrosa.
Uno elemento analizado fue la presencia de placas de sustancias acumuladas en las arterias (técnicamente placas de ateroma). La existencia de al menos una placa implica que la persona ya está enferma y tiene riesgo de infarto o derrame.
Los resultados indicaron que 6% de la población entre 30 y 39 años (28.721) tiene placas en al menos una arteria y que lo mismo vive el 26% de los uruguayos que tienen entre 40 y 49 años (105.290). Esto significa que al menos 1 cada 4 uruguayos menores de 50 pueden tener los días contados.
Las cifras se vuelven más preocupantes a medida que avanza la edad. El 46,6% de los hombres y mujeres que tienen entre 50 y 59 (171.300) tienen el sistema arterial dañado sin saberlo y lo mismo vive el 60% de los que tienen entre 60 y 69 y el 83,5% de los mayores de 70.
Veinteañeros.
El estudio confirmó una preocupación que los cardiólogos han venido expresando y es que los problemas de corazón y el entramado de canales por los que corre la sangre está afectado tanto en los hombres como en mujeres.
En la franja de edad entre 50 y 59 hallaron 65.300 señoras con placas sólidas obstruyendo sus arterias (un estadio Centenario completo y 5.300 más).
Por otra parte, analizaron la rigidez de las arterias, algo que se establece antes de que aparezcan las placas. Los "niveles de rigidez elevados implican mayor riesgo" de infartos y hemorragias en el corazón y el cerebro, escribieron los autores.
Los resultados arrojaron que 5.680 jóvenes entre 20 y 29 años y cerca de 37.400 de 30 a 39 presentan rigidez arterial muy elevada. Ya empezaron el daño.
Ante todos estos datos, los autores del trabajo llaman a tomar medidas de prevención y realizar los estudios que permitan identificar estos trastornos, como modo de comprobarlos o descartarlos mientras haya tiempo para modificarlos.
La "foto" de una realidad peligrosa.
La Facultad de Medicina de la Universidad de la República estudió durante cinco años el estado de las arterias de 1.200 personas entre 20 y 90 años; eran de Montevideo, Canelones, Maldonado, Río Negro, Colonia, Tacuarembó y Treinta y Tres.
Todos se autodefinieron como sanos, no tenían síntomas de problemas de corazón. La idea fue analizar zonas que se sabe se alteran antes de que el infarto o el derrame se produzcan. Si fuera un cáncer sería la etapa en la que aún es benigno.
Detectaron que cerca de 30.000 uruguayos mayores de 30 y menores de 40 (el 6% de este grupo poblacional) tienen al menos una placa formada por sustancias que ya disminuyen el espacio por el que circula la sangre, aunque aún no tengan síntomas. uLo mismo vive el 26% de los uruguayos entre 40 y 49 años (105.290 personas). Esto significa que 1 de cada 4 menores de 50 está en riesgo.
Hallaron que 5.680 jóvenes entre 20 y 29 tienen rígidas las arterias. Este es el paso previo a que se formen las placas. Ya tienen más riesgo de infarto que sus pares sin alteraciones.
Más de 9.000 mueren por esto al año en el país.
Información
Estudios. Los realizan en Facultad de Medicina, en el centro "CUIIDARTE" - Email. Por más información comunicarse al 091 300 445 o a cuiidarte@fmed.edu.uy.

Hay 1 de cada 4 menores de 50 años con alto riesgo de infarto; se creen sanos