CAMBIO CLIMÁTICO
Ruben Sommaruga desarrolla investigaciones sobre cambios globales claves en el planeta desde una universidad de Austria, país en el que reside desde hace años y donde ha obtenido reconocimientos.
"Este año fue realmente un año excepcional donde yo creo que el que no estaba convencido de que algo está cambiando en el clima, se habrá terminado de convencer”, advirtió sobre el cambio climático el ecólogo de agua dulce Ruben Sommaruga, un uruguayo que está radicado hace años en Austria y que este año ingresará a la Academia Europea de Ciencias.
“Soy un uruguayo camuflado porque oficialmente soy nacionalizado austríaco desde 1998”, aclaró, dado que en ese país es necesario optar por una sola ciudadanía.
Ecólogo de agua dulce es como Sommaruga nos traduce lo que significa ser un experto en Limnología, que es como también se lo define. “En Uruguay yo estudié oceanografía biológica. La limnología es la contraparte del agua dulce, o sea el estudio de los sistemas de agua dulce como lagos, ríos, arroyos, embalses”, explicó.
En Austria su especialidad es el estudio de los lagos de altura, o sea lagos de montaña de todas partes del mundo. “Los utilizamos como indicadores de cambio global”, señaló. Eso se debe a que por estar aislados la gran mayoría no tiene una influencia directa del hombre, difícilmente alguien viva a orillas de un lago de montaña. Entonces todos los cambios que se detectan allí ofrecen la seguridad de que se trata de algo que proviene desde afuera. “La causa viene de muy lejos y en general es global”, indicó.
El cambio climático es uno de los temas de estudio y el comentario inicial de Sommaruga venía referido a las grandes olas de calor registradas este año en el Viejo Continente.
“En 2003 tuvimos la primera ola de calor de Europa en la que murió mucha gente y los pronósticos eran de que eso iba a volver a pasar recién en 100 años… este año fueron cinco las olas de calor, una atrás de otra”, remarcó.
Como anécdota contó que este año estaba con un grupo de estudiantes en una excursión que hace todos los años a Andalucía para la Maestría de Ecología y en mayo, a 1.700 metros de altura, había 36 grados de temperatura. “No estaba nada fresquito”, apuntó.
Inviernos con muy poca nieve, entrada de polvo sahariano en masa que transforma la nieve blanca en nieve roja que absorbe más la radiación, derretimiento de los glaciares, sequías, inundaciones, lagos que se secan, el agua del Mar Adriático entrando 30 kilómetros hacia el continente y quemando los cultivos… son muchas las pruebas de que algo está ocurriendo.
“Este verano se quebró un glaciar enorme de Italia llamado La Marmolatta, en los Alpes. Cayeron 200 mil kilómetros cúbicos de hielo y murieron 11 personas. Eso tiene mucha implicancia porque los glaciares son reservas de agua dulce, la gran mayoría del agua dulce del mundo está congelada”, destacó el científico.

Lo que hace.
El trabajo de investigación de Sommaruga y equipo consiste en sacar muestras representativas de los lagos de montaña para tratar de contestar preguntas científicas. “Lo demás es trabajo de análisis en el laboratorio”, explicó sobre una labor que abarca desde estudios de virus acuáticos hasta grandes problemas globales. Por ejemplo, pudieron detectar los efectos de la lluvia ácida o entender los impactos de la radiación ultravioleta.
“Fuimos unos de los pioneros en esa área y por suerte también pude supervisar en Uruguay a algunos colegas y estudiantes que hicieron una tesis sobre el tema”, contó.
Sommaruga relató que tuvo “la suerte de descubrir unas familias de sustancias químicas que producen organismos acuáticos, que son como filtros solares de cremas para humanos. De hecho hay cremas elaboradas basadas en eso”.
Otro fenómeno interesante que se está viendo, y no solo en Europa, es la reaparición de contaminantes como el DDT, que se creía erradicado. La explicación es que estaba acumulado en los glaciares por circulación atmosférica, precipitación y nieve, y al derretirse los glaciares tan rápido “estamos teniendo una descarga de contaminantes que ya no existía”, apuntó.
El científico comentó que también se han encontrado con sorpresas inesperadas, como el descubrimiento en Los Alpes de glaciares rocosos que el mundo no ve. “Están cubiertos totalmente de rocas y se van derritiendo mucho más lento que los comunes, pero nos encontramos que había contaminación por metales pesados en sistemas de lagos y arroyos que no esperábamos, concentraciones de níquel 10 veces por arriba del límite para consumo humano. Eso se debe a que a medida que el hielo se va derritiendo y dependiendo del mineral, se producen reacciones químicas que lixivian los metales pesados de las rocas”, explicó sobre una contaminación que no es humana sino que se da por un proceso natural que está afectando los ecosistemas.
En contrapartida también se estudian virus considerados buenos porque protegen al huésped final del ataque de otros virus.
“Estudiamos cosas muy distintas, muy interesantes, algunas muy aplicables como las que tienen que ver con la contaminación y otras más de interés académico”, indicó.
¿Y qué hacen con los resultados? El científico respondió que en el caso de los lagos contaminados con metales pesados de forma natural, lo primero que hicieron fue contactar a los gobiernos regionales, lo que serían las intendencias en Uruguay, para advertirles que esas aguas no eran de consumo humano.
Es un dato importante para los pequeños pueblitos que dependen de ese curso de agua o para los refugios de montaña donde se utiliza esa agua y que son muy visitados por los turistas. “Los políticos responden, aunque no diría que siempre”, apuntó el investigador.
Puso como ejemplo el caso de un lago de Austria que tiene el más largo registro de seguimiento: lo estudian todos los meses desde hace más de 60 años.
“Es un lago que ha sufrido, como también pasa en Uruguay, el exceso de fertilizantes, de que en otra época la gente hiciera sus necesidades allí, más lo que pasa con los animales, la agricultura, etc. A pesar de que se han tomado medidas para recuperarlo, aún sigue teniendo problemas y más con el cambio climático que aumenta la temperatura del agua. Les hablamos a los políticos para aplicar otras medidas, pero las respuestas se dilatan, sobre todo si implican un financiamiento en una época de Europa como esta, con todas las crisis que hay y la incertidumbre económica por la guerra de Ucrania o por la pandemia”, se lamentó.

Científico de gran trayectoria
Sommaruga es Catedrático de Limnología en el Departamento de Ecología de la Universidad de Innsbruck (Austria), donde también fue Director entre 2012 y 2020.
Se graduó en Oceanografía Biológica en la Facultad de Ciencias de la Udelar en 1989 y en 1993 se doctoró en Innsbruck.
Su interés por las ciencias acuáticas lo llevó como investigador postdoctoral a varios institutos en Europa, Estados Unidos y América del Sur.
Ha recibido varios premios internacionales.
Retorno.
Hacía 10 años que Sommaruga no visitaba Uruguay y quedó impactado con los cambios que encontró, sobre todo en Montevideo. “Me sorprendió el tránsito en la rambla, agresivo. Salimos de noche y en algunos lugares no se podía cruzar la calle, no hay semáforos, no hay cebras…”, comentó.
Vino con su hija, que no conocía el país, y se dedicó a encontrarse con familiares y amigos y recorrer algunos puntos del interior como Maldonado y Rocha.
Pero también trabajó, porque colegas suyos se enteraron de que vendría de visita y le armaron un curso en CURE Maldonado sobre limnología de lagos impactados por glaciares y cambio climático, al que asistieron investigadores de otros países.
De todas formas tiene claro que su vida está en Europa. Austria es el país que eligió porque fue donde ganó una beca para hacer un posgrado en 1988, cuando terminó la carrera de Oceanografía Biológica en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. También en Austria hizo su doctorado, volvió a Uruguay, anduvo por Chile, fue a Estados Unidos donde hizo un post doctorado, después trabajó en un proyecto de la Unión Europea que lo llevó por varios países de ese continente hasta que eso se terminó y resolvió aceptar el cargo que le ofrecían en la Universidad de Innsbruck, en Austria. “Ahí hice mi carrera científica”, señaló sobre el lugar académico en el que hoy aplica todos sus conocimientos y sigue aprendiendo.
Este mes ingresa a la Academia donde están los Nobel
Sommaruga fue elegido miembro de la Academia Europea de Ciencias, a la que ingresará con la ceremonia que se celebrará a fines de octubre. “No sé si voy a poder ir porque tengo un curso en ni Universidad”, contó a El País.
“Para mí es un honor y un orgullo porque ahí están todos los Premio Nobel de Europa y no solo de Europa, inclusive Einstein”, añadió.
Estará allí como un “uruguayo camuflado”, según él mismo se define porque en Austria, el país en el que reside desde hace muchos años y del que es ciudadano legal, lo obligan a optar por una ciudadanía. “No es como en Uruguay que podés tener cien ciudadanías distintas”, acotó.
También es miembro de la Asociación para las Ciencias de la Limnología y la Oceanografía.