SALUD

¿Por qué se transfunden dos unidades de sangre si una sola podría ser suficiente?

Médicos del Hospital de Clínicas proponen bajar a una unidad de sangre para manejar stock y minimizar riesgos de efectos adversos

La Justicia consideró que el MSP es responsable del control de sangre para transfusiones. Foto: Archivo El País
El MSP es responsable del control de sangre para transfusiones. Foto: Archivo El País

Cuarenta y dos días. Esa es la vida útil que tendrá la sangre que se extrae hoy de un donante. En realidad, eso corresponde a los glóbulos rojos. El plasma, que es la parte líquida, dura hasta un año congelado, pero las plaquetas, también conocidas como trombocitos, no sobreviven más allá de los cinco días. Con todo, Maximiliano Berro, profesor adjunto de la Cátedra de Hemoterapia y Medicina Transfusional en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina, sostuvo que “la sangre es un recurso que siempre está al límite: es finito y tiene caducidad”.

¿Hay alguna estrategia para optimizar el manejo del stock?

Berro es promotor de un cambio de paradigma: transfundir una unidad en vez de dos. Recientemente ha publicado un artículo al respecto en la Revista Médica Uruguaya y, ante la falta de fondos para hacer una campaña, hace “trabajo de hormiga” corriendo la voz entre colegas para reducir el “uso excesivo de la transfusión”. En el documento lo acompaña Ismael Rodríguez, profesor director de la cátedra.

Afirmó Berro: “La transfusión de sangre ha sido identificada como uno de los procedimientos más sobreutilizados en pacientes hospitalizados”.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha pronunciado sobre las transfusiones innecesarias en sus comunicados: “A menudo se prescriben transfusiones sanguíneas a pesar de la existencia de tratamientos alternativos simples y seguros que pueden resultar igual de eficaces. En consecuencia, esas transfusiones pueden ser innecesarias y exponen a los pacientes a un riesgo innecesario de infecciones, como VIH y hepatitis y reacciones transfusionales graves”.

Lo que plantea el especialista es cambiar una política que se ha mantenido estable desde la década de 1960 por un enfoque más novedoso que consiga los efectos deseados y permita la racionalización del uso de los hemocomponentes. La clave está en transfundir solo una unidad a los pacientes estables, sin hemorragia y con anemia sintomática; una vez hecho esto, evaluar si ha alcanzado un nivel de hemoglobina seguro. Si lo ha hecho, la administración de más unidades resultará innecesaria o puede posponerse o reemplazarse por otros tratamientos de la anemia.

“Lo que hace la transfusión es corregir el nivel de hemoglobina en sangre que es el contenido de glóbulos rojos y es lo que permite el transporte del oxígeno. Con una unidad sola se logra, generalmente, tratar al paciente. Esto tendría una repercusión inmediata en el stock de sangre, dado que muchas veces los donantes son insuficientes”, comentó.

El Banco de Sangre del Hospital de Clínicas realiza 6.000 transfusiones por año y está en permanente búsqueda de donantes. Esta práctica, para el médico, “permite una disponibilidad y una distribución mucho más racional”. En Uruguay, 40.000 personas requieren cada año de sangre segura.

Por qué se realiza una transfusión de sangre.

Las personas reciben transfusiones de sangre por varios motivos, entre ellos, cirugías, lesiones, enfermedades y trastornos hemorrágicos.

La sangre posee varios componentes: los glóbulos rojos que transportan el oxígeno y ayudan a eliminar los desechos, los glóbulos blancos que ayudan al cuerpo a combatir infecciones, el plasma que es la parte líquida de la sangre y las plaquetas que ayudan a que la sangre se coagule adecuadamente. Los glóbulos rojos son los que se transfunden con mayor frecuencia. Por lo general, las transfusiones de sangre se consideran seguras, pero existe un riesgo de sufrir complicaciones.

Las complicaciones leves y las que son graves en raras ocasiones pueden ocurrir durante la transfusión o varios días después. Las reacciones más frecuentes comprenden reacciones alérgicas, que pueden provocar urticaria, picazón y fiebre.

Los bancos de sangre analizan la sangre donada para reducir el riesgo de que haya infecciones.

Cambiar el dogma.

Varios países del mundo han avanzado en esta estrategia restrictiva de transfusión no sin críticas y polémicas y, en general, ha bajado el número de transfusiones a nivel mundial. “Siempre el cambio es difícil; es más fácil imponer una cosa nueva que cambiar algo que lleva décadas de uso y de práctica”, señaló Berro a El País.

El objetivo es analizar cada paciente. Si no tiene un sangrado agudo, basta una unidad. Por ejemplo, esto podría estar dirigido a los pacientes oncológicos que sufren caídas de hemoglobina. Por supuesto que los traumatizados graves necesitan más unidades, al igual que aquellos que necesitan transfusiones crónicas y que se les administra dos unidades para que ingresen al hospital menos veces.

Rumanos donan sangre para las víctimas. Foto: AFP
Donantes de sangre.

Bajar los riesgos.

Bajar de dos unidades a una también permite reducir los efectos adversos de las transfusiones. Existen varias explicaciones posibles para estos como, por ejemplo, que los niveles de hemoglobina no son un buen indicador de la oferta de oxígeno a los tejidos o que la sangre que están recibiendo los pacientes no se comporta igual que su propia sangre.

En estas situaciones, algunos pacientes pueden presentar reacciones febriles que son las más frecuentes y las menos graves, pero también pueden desarrollar edema pulmonar o sobrecarga circulatoria y, en ese caso, puede complicarse su salud. También pueden causar inmunodepresión y dejar a los pacientes más vulnerables a la infección.

“Si bien hoy la sangre es muy segura y es bajo el riesgo, siempre hay un riesgo residual de transmitir enfermedades infeccionas transmisible por la sangre. El riesgo nunca es cero. Siempre que se pueda evitar redundará en un beneficio para el paciente. Cuantas más unidades recibas, mayor es el riesgo”, analizó Berro.

En el servicio del Hospital de Clínicas se tiene una tasa que oscila entre seis y siete eventos adversos cada 1.000 componentes transfundidos al año. La mayoría de estos casos corresponde a cuadros febriles.

“La sangre es uno de los productos más difíciles de manejar. Es un recurso vital, sensible para la sociedad, con corto vencimiento y la disponibilidad depende de los donantes. No contar con sangre tiene un precio altísimo: se te van vidas”, reflexionó el médico especialista.

Pandemia redujo cantidad de donantes.

Las autoridades del Sistema Nacional de Sangre alertaron sobre las dificultades que vivieron en el cierre de 2020 y en este comienzo de 2021 y exhortan a aquellas personas que estén en condiciones de donar, a que concurran a hacerlo. El objetivo es que se evite una afectación del Banco Nacional de Sangre.

De todos modos, la directora del Servicio Nacional de Sangre, Lourdes Viano, explicó a El País que al momento no se han producido cancelaciones de intervenciones por falta de sangre.

Maximiliano Berro, profesor adjunto de la Cátedra de Hemoterapia y Medicina Transfusional en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina, explicó que la pandemia de coronavirus tuvo un “efecto lógico” sobre las donaciones: muchas personas decidieron no concurrir a centros de salud.

Por ese motivo, parte de la campaña fue llevar los centros de donación a lugares como iglesias o clubes, “donde la gente no tuviera miedo”. Por otra parte, la suspensión de cirugías y menos lesiones en el tránsito por la reducción de la movilidad “compensaron” la reducción en el flujo de donaciones.

“Fue un impacto fuerte. Y lo va a seguir en los próximos años”, apuntó.
En el marco de la pandemia, los donantes deben reunir una serie de requisitos especiales: no haber tenido contacto con casos confirmados de coronavirus en los últimos 3 meses, no haber realizado viajes al exterior en los últimos 30 días, no presentar requerimiento de cuarentena, no ser cuidador/acompañante de enfermos en instituciones de salud y debe concurrir sin acompañantes.

Quienes estén en condiciones de donar deben ingresar a la página oficial del servicio, www.sns.uy, para agendar la asistencia y minimizar el contacto con otras personas.

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