MONTEVIDEO

Ruidos en la capital: qué cambios trajo la pandemia en los niveles de presión sonora

La Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República analizó los datos que muestran los sensores que la Intendencia de Montevideo tiene colocados en 18 de julio desde 2019.

18 de Julio convertida en peatonal. Foto: Leonardo Mainé
18 de Julio convertida en peatonal. Foto: Archivo / Leonardo Mainé

La Intendencia de Montevideo y el Departamento de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) midieron entre mediados 2019 y junio de 2021 los niveles de presión sonora en la avenida 18 de julio.

Para este trabajo, titulado “Cambios en los niveles de presión sonora en la Av. 18 de Julio de Montevideo (Uruguay) en tiempos de COVID” y que recientemente fue divulgado en el tercer número de la revista Ecos, una publicación semestral que realiza la Facultad de Ingeniería junto con la Asociación Uruguaya de Acústica, se utilizaron medidores que el gobierno departamental tiene colocados a lo largo de la principal avenida montevideana.

Algunos de estos medidores están colocados en la zona de la explanada de la Intendencia, a la altura de la calle Ejido, un lugar clave que fue seleccionado para este registro de datos de mediciones acústicas.

Los cambios que trajo la pandemia en la sociedad, principalmente en su rutina diaria, llevaron a que las actividades sociales y económicas se modificaran. Esto pueden verse reflejado en los niveles sonoros de la avenida 18 de Julio, donde los valores máximos obtenidos inmediatamente antes de la emergencia sanitaria son muy distintos a los que ocurrieron inmediatamente después de la comunicación por parte del gobierno de las restricciones a seguir para minimizar los casos de contagio.

Además, debido a la situación sanitaria, la dinámica de la zona céntrica se vio modificada en los días laborables hábiles, generando una disminución en la frecuencia de tránsito, lo que también se vio reflejado en el ruido de la avenida.

El proyecto.

Por la Facultad de Ingeniería participaron Pablo Gianoli Kovar, Lady Carolina Ramírez, Micaela Luzardo Rivero y Alice Elizabeth González.
Gianoli Kovar, ingeniero y también presidente de la Asociación Uruguaya de Acústica, explicó a El País que el estudio de estas mediciones se dio en el marco de otro proyecto conjunto que ya venían realizando desde hacía un tiempo entre la facultad y la comuna. Una de las acciones que se tomaron a mediados de 2019 por parte del gobierno municipal fue la instalación de dispositivos para controlar los niveles de ruido.

“Los dispositivos se instalaron en distintas partes de Montevideo, varios de ellos en la avenida 18 de julio. La idea era poder contrastar esos registros con nuestros equipos, que son equipos de alta calidad”, explicó el ingeniero, detallando que fue en 2020 cuando desde la facultad se comenzó a analizar la información obtenida.

“Nos llegó toda una cantidad de datos, todo lo que ellos registraron desde mediados de 2019 hasta ahora, y fuimos motivados por algunos estudios de ruido que se hicieron en otras ciudades del mundo en busca de ver qué paso antes y durante la pandemia”, señaló Gianoli Kovar.

En el artículo que fue publicado en la revista Ecos se pueden ver algunos ejemplos de ciudades en las que también se analizó y registró un descenso de los niveles de ruidos a raíz de la pandemia y la baja de la movilidad: Barcelona, Madrid, Londres, entre otros.

Al tener los datos de lo que sucedió en la capital uruguaya sobre la mesa, lo que se hizo desde la Facultad de Ingeniería fue seleccionar algunas fechas en particular para hacer comparaciones y mediciones con el fin de “mostrar que efectivamente la movilidad descendió, obviamente por decisiones del gobierno ante la pandemia, y también para mostrar cómo se puede ver reflejado eso en los ruidos, en el ambiente sonoro de la ciudad”, dijo el ingeniero a El País.

“Tomamos por ejemplo los sábados, que son laborables, días en los que suele haber más movimiento y los comercios están abiertos y agarramos el mes de mayor movimiento que es diciembre, por lo general. Comparamos esos sábados de diciembre de 2019 con los de diciembre de 2020 en pandemia y con los de marzo de 2020 que fue cuando se desató la emergencia sanitaria”, explicó.

En las gráficas que arroja el resultado de estos análisis se ve claramente como bajó el nivel de los niveles sonoros de la ciudad en determinados momentos: hubo un descenso importante en esos sábados de diciembre de 2020 en comparación a los del año anterior. Todo lo que pasó en marzo de 2020 también se vio reflejado en los niveles de ruido de la ciudad. “Por ejemplo, el 8 de marzo, que fue el Día Internacional de la Mujer, se notó un pico ya que es una jornada en la que se realizan marchas y el movimiento es mayor”, señaló el profesional.

También se notó un “movimiento extraño” en los días 13, 14 y 15 de marzo de 2020, que fue cuando se decretó la emergencia sanitaria. Coincidió con esos días en los que la gente salió abastecerse en los supermercados antes de realizar la cuarentena voluntaria. Luego de esos días se notó “un descenso notorio en los niveles de ruido y la ciudad entró en una especie de estado durmiente”.

El trabajo sugiere que, más allá de la pandemia por COVID-19, es importante plantear que la reducción de la contaminación acústica en las ciudades de América Latina se puede abordar con soluciones o decisiones preventivas desde el punto de vista urbanístico.

Generalmente en la planificación de las ciudades no se tiene en cuenta la problemática del ruido, cuando se podría disponer de herramientas básicas para actuar en forma preventiva, por ejemplo, en cuanto a los usos del suelo, las tipologías de las fachadas, la geometría de las calles, la orientación de los edificios con respecto a las vías, o la influencia de algunos elementos urbanos o en el enmascaramiento o en la propagación del ruido.

¿Cambios que llegaron para quedarse?

A raíz de la pandemia se tomaron medidas que ayudaron a bajar la movilidad, por lo tanto también la contaminación sonora, y al poder analizar los beneficios que surgen en ese sentido, tal vez esas propuestas puedan seguir siendo adoptadas una vez que pase este momento particular.

Uno de los análisis que hicieron para el proyecto “Cambios en los niveles de presión sonora en la Av. 18 de Julio de Montevideo (Uruguay) en tiempos de COVID” fue “comparar los momentos de peatonalización”, señaló Pablo Gianoli Kovar, de la Facultad de Ingeniería, haciendo referencia a la decisión del gobierno departamental de Montevideo de cerrar al tránsito en un tramo de 18 de julio los sábados.

“Fue un poco para reactivar un poco la economía y también para que la gente tenga un lugar para caminar. Y comparando los niveles de ruido de esos días con otros en la zona de la explanada municipal, obviamente se notó un descenso aun mayor”, dijo en ingeniero.

¿Por qué la explanada de la Intendencia es clave?

n Para hacer este trabajo de medición se tuvo en cuenta que la avenida 18 de julio es una de las más importantes de la ciudad de Montevideo, que cuenta con gran variedad de centros comerciales, además de centros gastronómicos, casas de cambio, plazas, bancos y edificios públicos.

El documento que expone los resultados del estudio destaca que particularmente se analizó la zona de la explanada de la Intendencia de Montevideo, la cual cuenta con un espacio amplio en el que se realizan diferentes actividades sociales y sirve de espacio de recreación o descanso para quienes están por la zona durante el día.

La fuente principal generadora de ruido en la avenida montevideana es el tránsito, tanto en el día como en la noche, porque es prácticamente continuo. Se calcula que en la zona de la avenida 18 de julio y Ejido circulan en promedio entre 1.500 y 2.000 vehículos por hora en un día normal, entre ciclomotores, automóviles, ómnibus urbanos y camiones pequeños.

La explanada de la Intendencia de Montevideo es así un lugar clave para recoger este tipo de datos. Uno de los autores del trabajo, Pablo Gianoli Kovar, explicó que se trata de “un punto crítico, porque allí hay un espacio en el que la gente se sienta, va a tomar mate, además de que existe allí un flujo vehicular tremendo”.

Toda la información procesada muestra que las medidas tomadas por el gobierno en cuanto a peatonalizar algunas calles, como es el caso de la avenida 18 de julio los sábados en la zona de la intendencia, mejoraron ciertos aspectos respecto a la contaminación sonora en períodos de tiempo donde el ruido puede afectar principalmente a las personas que viven en las inmediaciones.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error