DÍA DEL PERDÓN

Rabino Mendy Shemtov sobre el perdón: “Guardar rencor es servir veneno para otro y tomarlo uno”

Iom Kipur es el día más sagrado del año en el judaísmo. Es un día de ayuno, arrepentimiento y adoración. El rabino explica cuál es el significado de esta festividad que comienza el domingo a la noche.

Mendy Shemtov rabino
Mendy Shemtov, de 35 años, es hijo de rabino y nieto de rabino

El domingo 27 con la caída del sol empieza el día más sagrado en el calendario judío, apenas 10 días después de haberse iniciado un año nuevo: Iom Kipur o Día del Perdón. Para los judíos es un día en el que se cancelan las cuentas pendientes. Se pide perdón y se perdona. El alma se purifica y se empieza el año sin cargas. Y para el rabino Mendy Shemtov, de 35 años, hijo de rabino y nieto de rabino, es un mensaje universal.

“No hay que esperar hasta el próximo Iom Kipur (para pedir perdón); hay que hacerlo cuanto antes. Guardar rencor no es bueno; guardar rencor es servirle veneno a otro pero tomarlo uno. Lo más sano y lo más productivo es disculparse y disculpar”, dijo en entrevista con El País.

El origen de la fecha está en la Biblia (Levítico 16:29-31): “Será para ustedes una ley eterna: en el séptimo mes en el décimo día ustedes afligirán sus almas y no realizarán ningún trabajo. Porque en ese día Él los perdonará para purificarlos; de todas sus faltas ante Di-s serán purificados. Un día de descanso extremo será para ustedes en el que afligirán sus almas; es una ley eterna”.

El primer Día del Perdón tuvo lugar hace 3.332 años, cuando Moisés bajó del monte Sinaí con el segundo juego de las Tablas de la Ley, acompañado del perdón divino por la transgresión con el Becerro de Oro. Desde entonces la fecha quedó fijada como día del perdón cósmico.

Durante las 25 horas de Iom Kipur, el judío se abstiene de comer y beber, como también de cualquier otro placer corporal. Es un día de actividad espiritual e introspección para recalibrar las prioridades de la vida, para pedir perdón y para perdonar. Así lo explica Shemtov en este diálogo.

—¿Cómo organizaron las celebraciones de Año Nuevo Judío y Día del Perdón en la “nueva normalidad”?
—Teniendo en cuenta la pandemia y las medidas de Ministerio de Salud Pública por las que no podíamos recibir a la misma cantidad de gente, en muchas sinagogas no se pudo hacer el rezo completo porque hay un aforo de una hora y media máximo. Tuvimos que ser creativos para llegar a la mayor gente posible, para que puedan participar de los rezos, para que puedan escuchar el shofar. Hicimos el toque al aire libre, en varias plazas en la ciudad. Así, muchas personas, de todas las edades, tuvieron la oportunidad de escuchar el shofar sin ir a la sinagoga. Hicimos una sinagoga al aire libre para hacer los rezos completos. Y terminamos llegando a más gente. Más gente escuchó el shofar este año que otros. Personalmente, toqué el shofar a unas mil personas entre todas las plazas y los servicios en casas para cumplir con esa orden divina. Eso fue una bendición dentro de todo. Fue algo lindo que se vivió este año.

—¿Qué significado tienen las festividades de Rosh Hashaná y Iom Kipur?
—En Rosh Hashaná celebramos la creación del mundo, más específicamente la creación del hombre en el sexto día de la creación hace 5781 años atrás. El hombre fue creado, según nos dice la Torá, en solitario, a diferencia de los animales que fueron creados en manada; y eso nos da un mensaje a todos.

—¿Cuál es ese mensaje?
—Que somos todos descendientes de un mismo hombre y de una misma mujer y somos todos familia. Es un mensaje de respeto al prójimo y la valorización de quien es diferente a ti. En realidad somos uno; no somos seres tan diferentes o tan separados. Al contrario; tenemos más en común de lo que nos separa. Ese es un mensaje importante al comenzar el año, más en estas épocas que estamos viviendo, donde hay muchos que tiran a la división y la discordia. La unión es nuestra mayor fuerza. Otra cosa importante es que una persona puede cambiar el mundo entero. El primer hombre y la primera mujer eran los únicos y acá estamos nosotros miles de años después, casi 8 mil millones de seres humanos en el mundo. Cada uno de nosotros puede cambiar el mundo y este año eso se vio claramente. Una persona comió una sopa de murciélago y acá estamos todos afectados. Que una persona haya hecho algo en una punta del mundo literalmente nos afectó a cada uno del mundo. Si es así lo negativo, cuanto más aun debería ser en lo positivo. Si yo hago algo bien, aunque sea en mi casa, o me abstengo de hacer algo negativo, tengo un impacto directo e indirecto en la humanidad y en el universo entero y eso es algo muy importante para reflexionar en estos días.

El primer Día del Perdón.

El primer Día del Perdón tuvo lugar hace 3.332 años, cuando Moisés bajó del monte Sinaí con el segundo juego de las Tablas de la Ley, acompañado del perdón divino por la transgresión con el Becerro de Oro. Desde entonces la fecha quedó fijada como día del perdón cósmico para los judíos. La celebración de Iom Kipur ocurre 10 días después de Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío.

—¿Esa reflexión es la central?
—En Iom Kipur recordamos que ese potencial infinito que tenemos de cambiar el mundo entero está siempre ahí y aunque quizás uno se haya tropezado o uno haya hecho algo que no debía, siempre está a tiempo de corregirlo y de tomar nuevas resoluciones para mejorar nuestra vida y la de todos los que nos rodean.

—¿Cuáles son las tradiciones más destacadas de Iom Kipur?
—Son 25 horas en las que nos abstenemos de comida y bebida, bañarnos, ungirnos, usar zapatos de cuero y mantener relaciones íntimas. Son cinco cosa que la Torá prohibe hacer en Iom Kipur, además de lo que se debe abstener de hacer en Shabat cada semana a partir de los viernes con la puesta del sol hasta el sábado con la salida de las estrellas que está prohibido trabajar. Iom Kipur concluye el lunes de noche cuando suena el shofar y salen las estrellas. Y ahí todos vuelven a su casa a romper el ayuno y así entrar al nuevo año puros y prontos para arrancar de cero.

—En Iom Kipur, ¿Dios perdona todos los pecados o solo los que se hacen en su contra?
—Dios perdona solo las cosas que son entre uno y Dios y las cosas que uno hace contra el prójimo y por la que ya recibió perdón. Por eso se acostumbra a pedir perdón en estos días. Dios te perdona si perdiste perdón. Eso nos habla mucho de la importancia del perdón, si es posible o no perdonar. Sí es posible. Quizás lleva un esfuerzo perdonar o pedir perdón pero es algo necesario para la convivencia y para el desarrollo personal y de la humanidad.

—Es un mensaje universal.
—Claro. No solamente en Iom Kipur hay que disculparse. Hay que tenerlo en cuenta todos los días si se comete un error. No hay que esperar hasta el próximo Iom Kipur; hay que hacerlo cuanto antes. Guardar rencor no es bueno; guardar rencor es servirle veneno a otro pero tomarlo uno. Lo más sano y lo más productivo es disculparse y disculpar.

—Respecto al rito religioso, ¿cómo se desarrollan las plegarias del día?
—Todos los días tenemos tres plegarias: en la mañana, en la tarde y en la noche. En Iom Kipur se agrega una al mediodía y otra cuando anochece. La quinta plegaria viene a ser como el cierre del día. Entendemos que hay cinco niveles del alma y a lo largo del año se expresan tres de los cinco niveles por medio de las plegarias. Lleva mucho esfuerzo expresar y revelar el subconsciente y la esencia que son el cuatro y el cinco. El nivel más básico es la parte del alma relacionado con la acción, luego las emociones y la que tiene que ver con la parte cognitiva. Esas tres se expresan y se involucran en el rezo todos los días del año. La cuarta es para los días festivos. Y la esencia se expresa en Iom Kipur en la última plegaria del día cuando suena el shofar. El hecho de que en Iom Kipur se exprese la quinta esencia del alma significa que se logra el perdón porque en ese nivel no hay pecados. Los pecados se cometen a nivel práctico, emocional e intelectual y quizás alguno con el subconsciente, pero en la esencia no hay pecado. Ese día logramos limpiarnos y expiarnos de todo lo que se pudo haber cometido en esas otras facetas más externas.

Varios judíos ultraortodoxos tocan el shofar mientras unos fieles rezan al Muro de las Lamentaciones. Foto: EFE
Varios judíos ultraortodoxos tocan el shofar mientras unos fieles rezan al Muro de las Lamentaciones. Foto: EFE

—¿Hay excepciones para el ayuno?
—Las mujeres embarazadas, si tras consultar con un médico y un rabino se entiende que no deben ayunar o ayunar con intervalos; no ayunan de manera común, como también toda persona que por orden médica no deben ayunar. Los niños no ayunan hasta ser Bat Mitzvah a los 13 y las niñas hasta ser Bat Mitzvá a los 12.

—¿Por qué acostumbran a vestirse de color blanco?
—Porque al abstenernos de cosas humanas y materiales nos asemejamos más a los ángeles que no toman ni comen; así nos recordarnos a nosotros mismos ese estado en el que nos estamos encontrando. Además, lo blanco representa lo limpio. Es un día de limpieza, de empezar de cero.

—¿Hay diferencias en los ritos religiosos entre ortodoxos y menos ortodoxos?
—Iom Kipur es una de esas celebraciones que hacen todos. Cada familia tiene sus costumbres, por ejemplo, lo que come antes del ayuno, si se viste o no de blanco; pero el ayuno y otras cosas esenciales es para todos por igual. Quizás algunos pasan más tiempo en la sinagoga y otros menos pero es un tema de gustos personales y de experiencia personal. Las intenciones y las prácticas deben ser las correctas.

—¿Cuál es el sentido de ir a la playa en estos días?
—En Rosh Hashaná se acostumbra a ir a un cuerpo de agua. En Montevideo tenemos la playa. Allí se hace una plegaria y en forma simbólica se tiran los pecados al agua. Si uno no lo hizo en Rosh Hashaná se puede hacer antes de Iom Kipur. Este año fue muchísima gente a la playa; allí tocamos el shofar.

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